Los institutos teológicos de Asidonia-Jerez celebran a Santo Tomás de Aquino
Con la lección magistral «La actualidad de la figura y el pensamiento de Santo Tomás», del dominico fray Juan Carlos González del Cerro
La Casa de la Iglesia de Asidonia-Jerez acogió el viernes 30 de enero, a las 18:00 horas, el Acto Académico de Santo Tomás de Aquino, celebrado en el Auditorio San Juan Pablo II y con la participación de la comunidad académica de los centros teológicos diocesanos.
El encuentro estuvo presidido por el obispo Mons. José Rico Pavés, moderador del Instituto Teológico San Juan de Ávila y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Asidonense San Dionisio Areopagita, ambos afiliados a la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla.
La jornada comenzó con la graduación de los alumnos que han finalizado sus estudios. A continuación, se desarrolló la lección magistral titulada «La actualidad de la figura y el pensamiento de Santo Tomás», impartida por el dominico fray Juan Carlos González del Cerro.

En su intervención, fray Juan Carlos González del Cerro presentó a Santo Tomás de Aquino como un buscador de la verdad que sigue iluminando el trabajo intelectual y espiritual de la Iglesia. Subrayó que, en un contexto de cierta “oscuridad” cultural y de cansancio ante las grandes preguntas, conviene volver a su magisterio no solo por la solidez de su doctrina, sino también por su modo de pensar, enseñar y acompañar el estudio con una pedagogía audaz y profundamente cristiana.
El ponente explicó que el método del Aquinate se sostiene en caminos muy concretos: el silencio y la oración como ámbito donde se aquieta el corazón y se aprende a escuchar; la valoración de la tradición y la sabiduría de quienes nos precedieron; y el diálogo y el debate como ejercicio de honestidad intelectual que no teme lo diferente, porque la verdad se comprende mejor cuando se contrasta, se pregunta y se busca con humildad. En esa clave, recordó que la tarea del pensamiento no es un lujo, sino una necesidad humana: «Pensar es estar a vueltas con la luz».
Finalmente, insistió en la armonía entre fe y razón, una de las aportaciones más actuales de Santo Tomás para un mundo que a veces las presenta como realidades enfrentadas. Desde esa síntesis, animó a vivir el estudio teológico como un camino que orienta la existencia y da sentido a la formación: buscar la verdad para compartirla, y dirigir el trabajo académico hacia Dios, fin último de la vida y fuente de toda bienaventuranza.
Esta celebración, dedicada al patrono de los estudios teológicos, volvió a subrayar la dimensión dominicana del estudio como servicio a la predicación: contemplar y ofrecer a los demás lo contemplado. El acto concluyó con las palabras finales del obispo diocesano.