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"Atrévete a vivir": El Movimiento Juvenil Dominicano reúne a 55 jóvenes en la Pascua Rural

  Bajo el lema “Atrévete a vivir”, el Movimiento Juvenil Dominicano ha celebrado la Pascua Rural Joven reuniendo a 55 jóvenes de diferentes lugares de España, con diferentes realidades, edades, experiencias de vida y situaciones personales. Pero con una misma finalidad: vivir la Pascua en comunidad, compartiendo estos días con la gente de algunos pueblos de la provincia de Burgos cercanos a Caleruega y convertir la Semana Santa en servicio y misión.

  Todo inició el miércoles noche y la llegada progresiva de coches al convento Santo Domingo en el pequeño pueblo de Caleruega. No faltaron los abrazos, sonrisas, gritos y achuchones; así como las presentaciones y la famosa “ronda de nombres” ya que, este año había muchas caras nuevas. No está todavía reconocida la funcionalidad de dichas rondas, pero los jóvenes mantienen la esperanza que en esa primera noche puedan memorizar todos los datos de la gente primeriza; o al menos asociar sonrisas con nombres o lugares de procedencia (todo un reto para todos).

  Después de compartir la cena y escuchar los avisos logísticos de la Pascua, compartieron una oración con la comunidad de las monjas dominicas del Convento de Santo Domingo. Una oración con un carácter muy especial y una connotación de envío, para prepararse a vivir la Pascua con todos sus sentidos y el respaldo de la oración de las monjas dominicas. Salían todos con los nervios a flor de piel y el nerviosismo previo ante todo lo que les esperaba, pero no iban solos: llevaban un detalle en su cuello que les recordaba por qué estaban allí y cuál era su misión. Colgando de una pequeña cuerda de tela tenían cada uno una pequeña botella de cristal que rellenaron con el agua del pozo de Santo Domingo. No es casual que el lugar de celebración de la Pascua sea Caleruega: lugar emblemático para la Orden de Predicadores, ya que en este pequeño pueblo nació Domingoy se sitúa el origen de la Orden.

pascua mjd 2018

  Así es como, una vez finalizaron, cada persona marchó al pueblo que le había tocado en el reparto inicial. De ese modo, los 55 jóvenes se repartieron en seis pueblos diferentes: Ciruelos de Cervera, Briongos, Santa María de Mercadillo, Doña Santos, Quintanarraya y Caleruega. Además, cada comunidad está acompañada por un fraile para poder oficiar en los pueblos, ya que una de las razones de este tipo de Pascua es poder ayudar a los curas encargados de estos pueblos –Daniel y Alfredo en este caso. Así realizaron un reparto de los oficios de esta semana y todos los pueblos pueden celebrar estos días tan importantes.

  Todas las mañanas se han reunido en Caleruega para tener un taller formativo de cada día, comen todos juntos con los frailes dominicos y luego, cada comunidad regresa a su pueblo para poder realizar los oficios y compartir con los habitantes de la zona. El Jueves Santo, bajo el lema “Atrévete a conocer”, Maitane Redondo y Nahikari Gómez –“Las vascas” como se llaman cariñosamente- acercaron a los jóvenes al pasaje del lavatorio de los pies, a la importancia del servicio y el conocimiento personal. Trabajando los diferentes tipos de amor pudieron conocer a Dios desde el Amor más profundo, el único amor verdadero. Al finalizar el día, sobre las 22:00h, se volvieron a reunir todos en Caleruega para celebrar con las Monjas la Hora Santa, preparada por los más jóvenes del grupo Esnalar (Oviedo).

  El Viernes Santo, el lema escogido era “Atrévete a cambiar” y el taller formativo fue de la mano de Vicente Monfort, miembro del Grupo Espiga. Se pusieron en la piel de los diferentes personajes que tuvieron algún papel en este día en la vida de Jesús. Cada uno se identificaba con quien quisiera, libremente, pero debía poder actualizar sus actitudes, sentimientos y acciones. Se convirtieron en María Magdalena, Herodes, soldados romanos, Judas Iscariote, los apóstoles, Pilatos, la Virgen María, Pedro… para poder acercarse mejor a la figura de Jesús. Pero debían realizar cambios en su vida y ser conscientes que todo cambio conlleva un riesgo, de ese modo se puede ser feliz, seguir el ejemplo de Jesús y mejorar su alrededor.

  Esa noche se volvieron a encontrar todos en Caleruega para celebrar el acto penitencial, organizado por el grupo Igande Berri (Pamplona). Una noche donde pudieron clavar sus pecados en la cruz y ser perdonados por ellos, para dejarse en manos de Dios y confiar plenamente en Él.

  Y el último taller formativo fue el de Raquel Amat y Belén Rodríguez, que presentaron el Sábado Santo con el lema “Atrévete a perder”. Una mañana donde el protagonista fue el silencio y la reflexión personal para perder y despojarse de todo aquello que ancla, aísla y distancia del mundo, para renacer a una nueva vida de misión y entrega.

  Después de comer, pudieron compartir el café y las pastas con las Monjas Dominicas, que les invitaron a su comedor. Un momento muy especial poder conocer sus vidas de cerca, conversar tranquilamente con ellas e intercambiar experiencias de vida. Por supuesto, también hubo un hueco para visitar el Torreón de los Guzmanes y poder sentir la “suave brisa” en la parte más alta.

  El gran día finalizaba con la celebración de la Vigilia del Sábado en sus respectivos pueblos, con cantos, campanas y algún que otro baile con las monjas dominicas. Después se reunieron todos en Ciruelos para celebrar, cantar y bailar la gran noticia de la resurrección del Señor y un nuevo inicio.

Han sentido la Resurrección en sus corazones

  Así llegaron al domingo, el día de las despedidas, guardar los sacos de dormir, cerrar (o intentar cerrar) las maletas y regresar a sus respectivas casas. Un día de emociones encontradas porque se sintieron renovados y con fuerza después de haber vivido la Semana Santa, pero con pena de abandonar la gran comunidad que han formado en apenas unos días.

  Da igual las Pascuas que hayan vivido, la gente que conozcan o los años que estén en el MJD, cada año es diferente y este no ha iba a ser menos. Se llevaron nuevos amigos, sonrisas, abrazos; pero también se han empapado del carisma dominicano, han sentido la Resurrección en sus corazones y están dispuestos a salir y predicarlo. A fin de cuentas: se atreven a vivir J

 

Cristina Expósito Vicente
Secretaria Movimiento Juvenil Dominicano