La transición de la escolástica al racionalismo centra la tercera conferencia del ciclo sobre la Escuela de Salamanca
El doctor Jelson Oliveira analiza el paso del pensamiento medieval al sujeto moderno y la vigencia del legado salmantino en la modernidad
El pasado jueves, 16 de abril, a las tres de la tarde, el doctor Jelson Oliveira, de Brasil, dictó la tercera conferencia del segundo ciclo de 500 años de la Escuela de Salamanca: la recepción de la Escuela de Salamanca en la modernidad, titulada De la escolástica al racionalismo: transformaciones filosóficas.
El conferenciante fue recibido por fray Celio de Padua, quien lo presentó como profesor e investigador, doctor en Teología, coordinador de un grupo de laicos dominicos en Brasil y miembro activo del colectivo de Justicia y Paz de los dominicos en ese país.
El doctor Oliveira partió de la pregunta sobre cómo articular la escolástica y la modernidad porque, según explicaría más tarde, el pensamiento moderno no destruye la escolástica, sino que nace de ella. Las ideas de la escolástica, representada por santo Tomás, integran la fe y la razón: la razón siempre está al servicio de la fe, la filosofía es sierva de la teología, la verdad está garantizada por Dios y el conocimiento está ordenado por una estructura metafísica y teológica.
Esta síntesis medieval entra en crisis. Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y Suárez darán los primeros pasos para la transición, no abandonando el pensamiento de santo Tomás, sino historizando y universalizando sus ideas, aplicándolas a un mundo global en transformación, estudiando problemas como el derecho natural y la justicia, la colonización y sus implicaciones éticas o la formulación de la subjetividad teórica partiendo de la escolástica, abriendo cauces nuevos a los problemas que se presentaban.
La ruptura de la unidad fe-razón, la Reforma protestante, las guerras religiosas y la pérdida de autoridad ayudan a definir y confirman el nacimiento del “sujeto moderno”, representado por Descartes. La verdad deja de estar en Dios y pasa al sujeto: la escolástica se enfocaba en el ser; la modernidad se enfocará en el sujeto. En conclusión, hacen falta nuevos fundamentos para el conocimiento.
La razón autónoma se convierte en criterio de verdad y el juicio racional reemplaza a la revelación como fuente de certeza. La filosofía se independiza de la teología y la ciencia valida la verdad con nuevos métodos y criterios.
También se transforma la idea de la naturaleza: según la visión medieval, todo tiende a un fin; Galileo, desde una visión moderna, ve la naturaleza como un mecanismo que se rige por leyes matemáticas y por un movimiento cuantificable.
En lo tocante a los Derechos Humanos y la dignidad, conceptos fundamentales de la modernidad, hay que reconocer que fueron trabajados y, de alguna manera, anticipados por la Escuela de Salamanca.
A partir de ahí, el ponente consideró una serie de aspectos en los cuales, sobre la base del tomismo, la Escuela de Salamanca produce avances significativos. En resumen:
La teoría moral se convierte en análisis práctico del mundo social; aparece la idea de comunidad universal de naciones y la base del derecho internacional moderno; la dignidad como fundamento de los derechos universales; la reflexión protoeconómica; el paso decisivo hacia la autonomía de la razón.
En conclusión: “Tomás de Aquino pensó en el orden del mundo; la Escuela de Salamanca comenzó a pensar el mundo en desorden”.
Fr. José Hernando, O.P.