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Fray Marcos: “Salí de Venezuela por amenazas, pero no puedo callar”

14 de enero de 2026

El dominico y periodista venezolano relata en La Linterna de la Iglesia su salida forzada del país, el miedo que aún persiste y el papel reconciliador que debe asumir la Iglesia en un tiempo de esperanza incierta

El dominico venezolano fray Marcos García, conocido por su participación en el programa televisivo MasterChef, ha revelado por primera vez que su salida de Venezuela en 2020 estuvo motivada por amenazas directas contra su vida y la de otros miembros de su comunidad religiosa. Lo hizo en una extensa entrevista concedida al programa La Linterna de la Iglesia, de la cadena COPE.

En el contexto de la salida de Nicolás Maduro del poder, fray Marcos ofreció una reflexión profunda sobre la situación del país, marcada durante años por la crisis política, social y económica, así como por el empobrecimiento de la población y la migración forzada de millones de venezolanos. En ese escenario, subrayó el papel de la Iglesia como una de las pocas instituciones que mantienen credibilidad social y cercanía con el pueblo.

“Yo llegué a España porque había amenazas y advertencias que pesaban sobre mí”, confesó el religioso, que ejercía el periodismo en Venezuela. Explicó que el miedo sigue siendo una constante en el país: “Quien habla es porque tiene diez o quince guardaespaldas. La gente se cuida no solo por sí misma, sino por proteger a los demás”.

Fray Marcos recordó también la persecución sufrida por la Iglesia, visible en hechos como la cancelación de la misa de acción de gracias por la canonización de José Gregorio Hernández. Según explicó, el temor del régimen era que una celebración multitudinaria se convirtiera en un clamor popular por la libertad: “Temían la voz de un único pueblo gritando libertad”.

Ante el nuevo escenario político, el dominico insistió en que la Iglesia está llamada a ser puente de reconciliación: “Tiene que aguantar, por débil que esté. No solo la jerarquía, sino todos los bautizados estamos llamados a un mensaje de esperanza profética”. Una esperanza que, precisó, no se queda en palabras, sino que se traduce en acciones concretas.

En muchas parroquias venezolanas, explicó, la pastoral se ha tenido que reinventar para atender necesidades básicas. “Ayudar a paliar el hambre o, al menos, que una persona pueda comer un día”, señaló. A ello se suma una realidad menos visible: “Las parroquias se han convertido en consultorios psicológicos que mucha gente no puede pagar”.

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Fr. Marcos García OP con Irene Pozo (COPE).

Esta presión constante está pasando factura a sacerdotes y agentes pastorales. Fray Marcos advirtió que algunos presbíteros han llegado a plantearse dejar el ministerio por agotamiento emocional: “No los juzgo. Hay que ponerse en la piel del otro y hablar desde la experiencia real del sufrimiento”.

Mirando al futuro, el religioso expresó su deseo de una Iglesia venezolana “creíble, reconciliadora y profundamente humana”, capaz de sanar heridas y acompañar al pueblo desde el perdón y la misericordia. “No solo quiero creer en Cristo, quiero creerle a Cristo”, concluyó.