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La Virgen de Atocha celebra en Madrid el centenario de su regreso a la Basílica

13 de octubre de 2026

La eucaristía y la procesión por las calles del barrio reunieron a numerosos fieles en torno a una de las devociones marianas más antiguas de Madrid

La Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha acogió el pasado domingo, 4 de octubre, la fiesta solemne de la Virgen de Atocha, una celebración que este año tuvo un significado especial al cumplirse el centenario de la reconstrucción del templo y del regreso de la imagen y del culto a su histórica sede en 1926.

En un mediodía luminoso cargado de fervor popular, la capital reeditó su idilio histórico con la Virgen de Atocha. La Real Basílica se vistió de gala para acoger la solemne eucaristía, organizada conjuntamente por la Real Archicofradía del Rosario de Nuestra Señora de Atocha, el Real Convento y la parroquia, en una jornada de especial significación al conmemorarse el centenario de la reconstrucción y regreso del culto al templo en 1926.

La liturgia, presidida por fray Juan Carlos Cordero, O.P., prior del Real Convento, discurrió entre cantos solemnes, subrayando en la homilía la maternidad protectora de la patrona del pueblo madrileño.

Al término de la misa, la emoción se trasladó a las calles. Por primera vez en su historia reciente, el cortejo adelantó su salida al mediodía para favorecer la participación de familias y niños. Abría paso la imagen de Santo Domingo de Guzmán, portada por los jóvenes laicos dominicos, antecediendo a la venerada talla de la Virgen de Atocha, que lucía esplendorosa sobre sus andas.

Tras una salida vibrante en la que los anderos descendieron con maestría la doble escalinata de la basílica, el recorrido continuó por las calles del barrio. Al llegar a las puertas del colegio Sagrado Corazón de las Madres Salesianas se vivió uno de los momentos más sobrecogedores: allí, las andas de la Señora se giraron hacia la comunidad educativa mientras la multitud entonaba una emocionante Salve.

Como colofón a esta jornada festiva, tras la procesión, se celebró por primera vez una convivencia en el patio de la basílica, donde fieles y devotos compartieron un espacio de unión y fraternidad bajo el amparo de la Madre de Dios.

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Foto: David Naval

Cien años del regreso a Atocha

La celebración de este año recuerda el regreso de la Virgen de Atocha a su basílica en 1926. El primer sábado de noviembre de aquel año, la imagen volvió solemnemente a su histórica sede después de haber permanecido durante un tiempo en la parroquia del Buen Suceso, en el barrio madrileño de Argüelles.

El traslado recorrió algunos de los lugares más significativos del centro de Madrid. La imagen pasó por las Descalzas Reales y atravesó la Puerta del Sol antes de continuar hacia la calle Atocha. En su llegada fue recibida solemnemente por el rey Alfonso XIII y su madre, la reina María Cristina de Habsburgo.

 

Aquel regreso significó no solo la restitución del culto a la Virgen en Atocha, sino también la recuperación de la presencia de la comunidad dominicana y de una devoción profundamente arraigada en la historia de Madrid.

Una antigua devoción vinculada a los dominicos

La devoción a Nuestra Señora de Atocha cuenta con siglos de historia. El primer testimonio documental conocido aparece en un escrito del siglo XII conservado en la catedral de Toledo, mientras que las Cantigas de Alfonso X el Sabio, en el siglo XIII, recogen ya milagros atribuidos a «Nuestra Señora de Tocha de Madride».

Los dominicos llegaron en 1523 a la primitiva ermita de Atocha, donde establecieron un convento y un hospital para peregrinos. Desde entonces, la Orden de Predicadores ha estado estrechamente vinculada a la custodia del santuario y a la promoción de esta histórica devoción mariana.

La Virgen de Atocha mantuvo además durante siglos una estrecha relación con la monarquía española. Felipe IV la proclamó protectora de la Familia Real y de la Monarquía en 1643, y numerosas generaciones de reyes y príncipes acudieron ante su imagen en momentos significativos de la vida familiar y de la historia de España.

Cien años después de aquella solemne vuelta a su templo, la fiesta de 2026 ha vuelto a reunir a la comunidad dominicana, a la archicofradía y a numerosos fieles en torno a una imagen que forma parte de la historia religiosa de Madrid y que, cada año, vuelve a salir a las calles para acercarse a sus devotos.