Dom
15
Ago
2021

Homilía La Asunción de la Virgen María

Año litúrgico 2020 - 2021 - (Ciclo B)

Se alegra mi espíritu en Dios

Pautas para la homilía

El evangelio de hoy está centrado en la salvación mesiánica que se manifiesta en la salvación de los humildes de este mundo. Su primera parte narra la visita de María a Isabel y la segunda es el canto de María  popularmente llamado “Magnificat”. Nos centramos en este canto tan arraigado en la espiritualidad cristiana.

Tiene un sabor veterotestamentario por sus múltiples referencias textuales pero aplicadas a la situación presente y debe ser leído con los esquemas de la fe pascual de la primitiva comunidad, pues posiblemente se usa un himno judeocristiano de la primitiva comunidad. Es un canto de liberación mesiánica que subraya la novedad del orden instaurado en Jesús. En ella se da la primacía a todos los postergados en aquel orden social: pobres, humildes, los sin significado social y relegados por quienes detentan el poder religioso y político. En ellos está el material sobre el que se instaura el nuevo orden social. Y el ejemplo más claro es un nuevo orden instaurado  en una criatura humilde y sin relieve social cual es la joven María originaria de una oscura aldea de Galilea lejos por tanto del poder que irradiaba desde Jerusalén. En ella se fija especialmente la bondad de Dios, se la proclama grande y beneficiaria excepcional de su bondad. Sobre ella descansará la originalidad del nuevo pueblo escogido. En ella está prefigurada y compendiada toda la novedad del pueblo y de un nuevo orden instaurado en ese pueblo.

El himno Magnificat es un fragmento poético insertado en la narración del saludo de la Virgen a su prima Isabel y es un texto que nació en el ambiente litúrgico de alguna comunidad cristiana que quiso reflejar la admiración que sentía esa primitiva comunidad  por el lugar que ocupaba la Virgen en el designio salvador de Jesús y, a la vez, expresa la disponibilidad de María al designio salvador de Jesús. Escrito en hebreo o en arameo, Lucas lo tradujo al griego al estilo de la versión de los Setenta y rememora a Jerusalén, la esposa de Yahvéh, que da a luz el pueblo mesiánico, que en su humillación es librada para dar al pueblo el Mesías, el Salvador. Lucas lo retocó para aplicarlo a María reconociendo ser obra exclusiva de Dios y realizándose en ella las promesas de Dios a su pueblo y concentró en él todas las atenciones de Dios para su pueblo  y la exquisitez de sus dones.

El himno consta de tres estrofas que compendian la obra de Dios con María.

Un canto sobre las grandezas que el Señor ha hecho en María

Dios es grande y es el salvador único de su pueblo. Se fijó en una sierva suya humilde, pequeña, insignificante para realizar en ella obras grandes y meritorias. Y por lo realizado en ella “me proclamarán bienaventurada todas las generaciones”. La comunidad cristiana en sus orígenes era consciente de este prodigio de obra del Señor que hizo en María maravillas de tal modo que los creyentes la llamarán siempre la Bienaventurada. El pueblo de Dios ha admirado siempre y le ha dado expresión y alabanzas a la obra de Dios realizada en María desde todos las generaciones, pues todo ello no son más que realizaciones del poder de Dios que ha escogida a su sierva para un destino único como es el dar a luz el salvador del mundo. En su seno se ha formado el Salvador de la humanidad y es de su propia carne y de su misma sangre la humanidad que tiene Dios, por lo que su identificación con el Poderoso es identificación de carne y sangre con el cuerpo de Cristo. La humanidad de Dios tiene toda ella sangre de María. Las generaciones futuras tendrán siempre esa admiración y respeto por quien es verdadera Madre del Salvador.

Revelación del inaccesible modo de obrar de Dios

En el nuevo orden de cosas instaurado en María se promete castigo a los soberbios de corazón, potentados injustos, ricos avaros, mientras se promete misericordia divina a los humildes, los pobres, los hambrientos. Es la doctrina sobre el comportamiento de Dios en la traducción sapiencial en la que el pueblo oprimido y de buena voluntad obtiene el beneplácito divino. Está ahí la sustancia del reino de Dios anunciado por Jesús.

Gratitud de la humanidad redimida por el modo de obrar Dios

Se canta la gratitud de Dios para el pueblo mesiánico, que Dios tiene siempre por el siervo fiel y misericordioso en el que está representada la figura de María que canta loores al Altísimo y así cumple la alianza hecha a Abraham y su descendencia. Siendo el Magnificat un canto personal de María es sobremanera un cántico de todo el pueblo elegido dignamente representado en María. Ella es la incomparable portavoz del pueblo  y su figura más excelsa, pues en ella están realizados todos los ideales propuestos a su pueblo y cumplidos todos los anhelos del pueblo.

Así es como hoy proclamamos que el Magnificat  es cumbre del pueblo de Dios  y realización personal de todos sus ideales y plenitud de los dones ofrecidos por Dios a su pueblo y realización brillante de los mismos. Al frente del Nuevo Testamento señala el ideal a lograr para todos sus miembros de todos los tiempos. La fe, esperanza y caridad de todo el pueblo de Dios y de todas las épocas está amontonado en María.