Dom
1
Feb
2026

Homilía IV Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2025 - 2026 - (Ciclo A)

Bienaventurados

Introducción al Evangelio del día

Las lecturas de estos últimos domingos, lógicamente, nos trasladan a los comienzos del ministerio público de Jesús, iniciado después de su bautismo en el Jordán.

Hoy el evangelio nos lleva a los versículos inaugurales de la primera gran predicación del Nazareno según el evangelio de Mateo (a quien seguimos en este ciclo A del leccionario dominical). Se trata del texto de las Bienaventuranzas, que viene acompañado de otras dos lecturas con las que une bien a través del tema de la pobreza y la humildad como vías seguras, aunque sorprendentes, de felicidad presente y futura.

Sofonías pone ya sobre aviso de que solo (un resto) los humildes, los pobres y los que buscan la justicia, tienen porvenir en el proyecto salvífico de Dios: pastarán y descansarán y no habrá quien los inquiete.

Pablo pasa revista a la composición de los miembros de la asamblea de la comunidad de Corinto y subraya el hecho de que en ella no abundan los sabios, ni los grandes de este mundo. Paradójicamente, enfatiza, Dios ha escogido a lo débil, a lo que no cuenta, para anular a los grandes y humillar a los sabios.

Según esto, podríamos afirmar que una pregunta atraviesa la Palabra de Dios en este domingo: ¿Cuál es la senda de la felicidad verdadera según el Dios de Jesucristo? Es, no cabe duda, un tema importante y siempre actual que, por eso, conviene acoger y pensar en la novedad del momento que nos toca vivir.