Cuando atraviesan áridos valles los convierten en oasis, como si la lluvia temprana los cubriera de bendiciones

Cuando atraviesan áridos valles los convierten en oasis, como si la lluvia temprana los cubriera de bendiciones

Reflexión bíblica de fray José Fernández Moratiel, fundador de la Escuela del Silencio


Es posible que alguna de las horas que vivamos sean áridas pero también es posible que sean una bendición. Si vienen horas de aridez ya las viviremos.

La vida siempre tiene una fecha y un lugar. El silencio es este ahora. El silencio es la vida misma. No vivamos nada que imaginemos, ningún futuro, ningún acontecimiento que todavía no ha llegado. Sin darnos cuenta adelantamos las cosas y nos resta posibilidad de vivir esta fecha y este lugar.

Por eso decimos que la vida es mucha preocupación, es decir, ocuparse de lo que todavía desconocemos. Pero la vida en realidad es esto que hay ahora aquí mismo, esta hora, este silencio, este lugar. No anticipar nada, no adelantar nada. No queráis vivir el futuro.

Dios no es el futuro; él es la vida, es el aquí mismo y ahora mismo, es un eterno aquí, es la totalidad de este ahora mismo. Es este silencio.

Fray José Fernández Moratiel