Evangelio del día
Trigésimo cuarta semana del Tiempo Ordinario - Año Par

Del día 21 al 27 de Noviembre de 2010

Hoy estarás conmigo en el paraíso

Introducción a la semana

Hemos llegado al final del ciclo litúrgico. Esta semana lo cierra. Continúa la lectura del libro del Apocalipsis. Textos en los que las visiones muestran la gloria de Dios y del Cordero. Carácter apocalíptico tienen los textos evangélicos. En ellos se aborda el final de los tiempos, del tiempo que cada uno tiene asignado, y del fin del mundo, que a veces se entrevera con el anuncio del fin de Jerusalén. Los textos pretenden que sepamos que se ha de dar cuenta de nuestra vida y que hemos de vivirla en tensión con los ojos abiertos. Que tomemos conciencia de que este mundo es efímero y ha de servir para apostar por lo eterno. La señal de lo efímero es el anuncio insinuado del fin de Jerusalén, la ciudad que da sentido al pueblo judío.

Diversos santos y santas aparecen en santoral de esta semana. Todos mártires. No deja de ser significativo que sea así en esta última semana del año litúrgico. Es la semana, pues, que nos pone ante el fin de nuestra vida. Cabe en ella hacer una evaluación de cómo hemos vivido la Liturgia en este año. De manera más explícita cómo hemos acogido la palabra de Dios. Y qué impacto ha tenido en nuestra vida el desfile de tantos hombres y mujeres que hicieron de su compromiso cristiano la razón de su vida y de su muerte. Para iniciar con autenticidad el nuevo año litúrgico hemos de valorar cómo hemos vivido el que termina. Conviene saber en qué hemos de insistir para que realmente vivamos la Liturgia, y la Palabra de Dios sea suave lluvia que día a día impregna nuestro ser. Ojalá estas leves consideraciones de cada semana hayan servido para ello.

Fray Juan José de León Lastra

Fray Juan José de León Lastra
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Días de la semana