Evangelio del día
Segunda semana de Cuaresma

Del día 20 al 26 de Marzo de 2011

Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.

Introducción a la semana

El pecado y el perdón son los motivos principales de la liturgia de esta semana. Motivos muy cuaresmales, ya que este tiempo de penitencia nos recuerda la necesidad de convertirnos (es decir, de alejarnos del pecado) y de acogernos a la misericordia de Dios (es decir, a su perdón). Daniel confiesa las iniquidades del pueblo, su cerrazón a las palabras de los profetas que le hablaban en nombre de Dios; pero, a la vez, reconoce la piedad y el perdón a los que el Señor está dispuesto, y cuya compasión paternal proclamará el evangelio, invitando a imitarla.

El mismo Dios exhorta al pueblo a purificarse, a obrar el bien, a defender a los desvalidos; y asegura que sus pecados pueden desaparecer dando lugar a algo mucho más hermoso. ¿De qué manera? Un camino sencillo consiste en seguir con docilidad la enseñanza de quienes guían nuestra fe –aunque a veces su conducta no se ajuste del todo a sus palabras- para acertar más fácilmente con la voluntad de Dios. Pero sobre todo la superación del pecado vendrá de la mano de Aquel que “no ha venido para que le sirvan, sino para dar su vida en rescate por muchos”, como él mismo anunció.

Así, pues, se nos anima a confiar plenamente en el Señor, que conoce bien nuestro corazón y dará a cada uno “según el fruto de sus acciones”. Se subraya, no obstante, que sus preferencias están a favor del que sufre injustamente (parábola del rico y del pobre Lázaro) y del que se arrepiente sinceramente de sus pecados, y hace fiesta por el hijo extraviado que regresa (parábola del “hijo pródigo”).

En este contexto, la solemnidad de la Anunciación viene a recordarnos el misterio del Dios encarnado: ese Dios compasivo se hizo uno de nosotros para poder dar su vida por nosotros y abrirnos el camino de su reino. Y fue una mujer como nosotros –aunque “llena de gracia”- la que acogió a ese “Dios-con-nosotros”, le enseñó a vivir entre nosotros y nos lo dio después para que siguiéramos sus pasos hasta la cruz y hasta la gloria. “Dios te salve, María; ruega por nosotros, pecadores”.

Fray Emilio García Álvarez

Fray Emilio García Álvarez
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Días de la semana