Dom
8
Sep
2019

Homilía XXIII Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2018 - 2019 - (Ciclo C)

Renunciar para ser libres

Evangelio para niños

Renuncias a los bienes - Lucas 14, 25-33


En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: - Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar". ¿O qué rey, si va a dar una batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con vente mil? Y si no, cuando el otro todavía está lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

Explicación

Hoy el evangelio nos muestra a Jesús diciendo a los que quieren ir con él y ser sus discípulos, que por delante de todo y de todos, incluso los padres, él debe ocupar al primer lugar en nuestro corazón. También dice que hay que estar dispuestos a cargar con una cruz pesada, como es el rechazo, la incomprensión y el desprecio con que nos pueden tratar. Y, por fin, Jesús pide sensatez. Los necios que no miden sus fuerzas para saber si pueden o no con alguna empresa, fracasarán.


Renunciar para ser libres

Dibujo realizado por: Fr. Félix Hernández Mariano
Descargar la imagen en tamaño: normal grande

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

Narrador: En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:

Jesús: Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

Niño 1: Maestro, eso es muy difícil ¿no crees?

Jesús: Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.

Niño 2: ¿A qué cruz te refieres?

Jesús: Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?

Niño 1: En eso tienes razón. Nadie comienza a hacer algo si no cómo lo va a hacer.

Jesús: No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar."

Niño 2: Sí. Sería un irresponsable.

Jesús: ¿0 qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

Niño 1: Es cierto. A nadie le gusta perder y que le tomen el pelo.

Jesús: Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández