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Caleruega acoge el retiro de final del verano de los frailes de la Provincia Hispania

2 de septiembre de 2019

  Desde el lunes 26 de agosto, en torno a cincuenta frailes de la provincia de Hispania se han reunido en la cuna de santo Domingo, Caleruega, para participar en el retiro que cada año convoca la curia provincial. Es una forma de iniciar el curso, reflexionando, meditando y orando en comunidad. La llegada estuvo prevista para la cena y, como siempre, fue un momento de fraternidad, diálogo y reencuentro con los hermanos. Las sesiones han sido impartidas por dos hermanas contemplativas: sor María Ángeles Calleja, del monasterio de Santa Catalina de Siena (Paterna), y sor María Ángeles Martínez, del monasterio de la Inmaculada Concepción (Torrente).

La recuperación de la interioridad de la vocación religiosa

  Por un lado, sor María Ángeles Calleja habló sucesivamente los días 27, 28 y 29 en sesiones de mañana. Su discurso y testimonio como hermana dominica para con el resto de frailes se centró en la recuperación de la interioridad de la vocación religiosa: se trataría de recobrar el matrimonio perfecto entre teología y mística, entre teoría y experiencia de Dios. En este viaje interior, esa vuelta al interior de uno mismo, podremos encontrar nuestra identidad más íntima, nuestra esencia: somos hijos de Dios, idea clave para la renovación de las comunidades dominicanas. Pase lo que pase, lo fundamental es cuidar la relación personal con Jesucristo: «conversión, por contraposición a diversión» (que nos suele ofrecer el mundo de hoy); centrarse «más en la identidad que en la identificación».

retiro provincial caleruega 2019 1Sor Mª Ángeles Calleja

  Aseguraba, pues, que «el problema de fondo de la vida consagrada está en el campo espiritual: el sentido de la vida consiste en descubrir quiénes somos». Al tratar las distintas crisis, hablaba con esperanza: «solo cuando uno está cansado de su cansancio puede superarlo, porque ya no hay resistencia al cambio: se está preparado para conectar con lo genuino de cada uno». En definitiva, frente a la lógica actual del hacer (excesivas planificaciones de misión, preparación de muchas campañas sociales, etc.), ha abogado por recuperar el ser: «Los santos dan testimonio incluso de forma inconsciente: sin exhibiciones, sin estrategias». Se trata de dejarse hacer por la gracia de Dios.

«Los ejercicios espirituales son las vacaciones del alma»

  Por otro lado, en las charlas vespertinas, sor María Ángeles Martínez, que captó la atención del público afirmando que «los ejercicios espirituales son las vacaciones del alma», también coincidía con la línea de pensamiento anterior. No hay que preocuparse tanto por hacer, poder, aparentar o tener cuanto por la identidad dominicana: así se podrá vivir mejor la vocación, percibiendo la belleza de Dios en los hermanos. Si cultivamos bien nuestro orden interno, todas las demás contingencias de la vida se podrán afrontar con mayor cuidado y sensatez, quedando así priorizado lo más importante y necesario en la vida consagrada. En suma, «aquí estamos por fidelidad y gratuidad, no por eficacia y garantía». Ambas ponentes emplearon textos del maestro Eckhart y otros místicos dominicos, como Juan Taulero, o de otras espiritualidades (san Juan de la Cruz) para ejemplificar su mensaje.

sor maria angeles martinezSor Mª Ángeles Martínez

  Respecto a las celebraciones litúrgicas, la mayoría tuvieron lugar en la capilla coral del convento. En la mañana del martes 27, la eucaristía con los laudes estuvo presidida por Fr. Santiago Fernández Malumbres, que les dio algunas directrices para vivir con más profundidad y provecho el retiro. Siendo la fiesta de santa Mónica, se basó en su preocupación maternal, así como la de la beata Juana, para mostrar la importancia del cuidado pastoral de las personas, misión ineludible de la vida de los predicadores (como san Pablo). Más tarde algunos frailes estudiantes prepararon una oración en el Pocito, basada en los modos de orar de santo Domingo. Por la tarde, las vísperas fueron dirigidas por Fr. Carlos Olóriz.

  El miércoles 28, fiesta de san Agustín, Fr. Fernando Vela destacó no solo la hondura intelectual del santo, sino también esa inquietud profunda tan característica, que lo mantuvo avanzando sin desaliento durante toda su vida. Después se rezó un «rosario musical» en la iglesia de Santo Domingo, animada con cantos marianos. Las vísperas fueron presididas por Fr. Vicente Grau.

  El jueves 29, fiesta del martirio de san Juan Bautista, Fr. Arsenio Gutiérrez alabó la integridad de san Juan Bautista: ser honesto hasta el final, con todas las consecuencias. Al final de la mañana, se organizó una celebración penitencial en la iglesia parroquial de Caleruega. En las vísperas, Fr. Emilio Barcelón predicó acerca del descentramiento de san Juan como modelo para todos: hay que tener el valor de no señalarse a sí mismo.

  El viernes 30 hubo una celebración eucarística con cantos en el monasterio de las monjas dominicas, presidida por el prior provincial, Fr. Jesús Díaz Sariego, quien resaltó lo siguiente: se dice que, al igual que los jesuitas tienen todas las respuestas, asimismo los dominicos se hacen continuamente las preguntas (también necesarias). De modo similar, en el evangelio las vírgenes sensatas son las que viven en alerta, en vigilancia constante.

  Han sido días muy provechosos, que han permitido regresar a lo fundamental desde el encuentro, el diálogo, la convivencia y la fraternidad; días que les han hecho llenarse de la presencia del Espíritu para iniciar con ilusión un nuevo caminar como provincia.

Fr. Bernardo Sastre Zamora