Evangelio del día
Primera semana del Tiempo Ordinario - Año Impar

Del día 13 al 19 de Enero de 2013

Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy

Introducción a la semana

  • El "Tiempo Ordinario" o "Tiempo durante el Año"

Esta denominación que se le da a la parte más extensa del año litúrgico designa una serie de 33 ó 34 semanas (según los años) distribuidas en dos períodos. El primero de ellos, más breve, comienza el lunes que sigue a la fiesta del Bautismo del Señor y termina la víspera del Miércoles de Ceniza. El otro va del lunes que sigue a la solemnidad de Pentecostés hasta el Adviento. Este tiempo no es menos importante que los llamados “Tiempos fuertes” (Adviento-Navidad-Epifanía, por una parte; y Cuaresma-Semana Santa-Tiempo pascual, por otra). En él se va siguiendo fundamentalmente toda la “vida pública” de Jesús, al hilo de los evangelios, sobre todo los de los domingos. Se reparten en tres ciclos (A, B y C), para que podamos recorrer en la misma liturgia la mayor parte de esos textos sagrados y compenetrarnos poco a poco con el misterio de Cristo, que se nos va descubriendo a la luz de sus palabras y de sus obras. Al hacerlo así, de manera gradual, vamos ahondando casi sin darnos cuenta en los múltiples matices del misterio cristiano que compartimos con nuestros hermanos en la fe.

  • La primera semana

La primera semana de este tiempo enlaza con el domingo del Bautismo del Señor. Jesús se da a conocer en la escena del Jordán y comienza desde entonces su actividad evangelizadora: anuncia la Buena Noticia, enseña de manera convincente, cura enfermos, se acerca a los pecadores y perdona sus pecados, invita a todos a la conversión; es casi una síntesis completa de su misión entre nosotros.

Junto a este mensaje condensado de la presencia benéfica de Jesús en el mundo (de la que acabamos de celebrar sus comienzos en las fiestas de Navidad), escuchamos también las reflexiones de sus primeros discípulos. En este caso, las del autor de la carta a los Hebreos, que se extenderá a lo largo de cuatro semanas. Empieza declarando a los fieles de procedencia judía que Dios nos ha hablado ahora con un nuevo lenguaje: “por medio del Hijo”. Un lenguaje que no es sólo de palabras (porque ese Hijo “ha padecido la muerte para bien de todos”). Y que pide de nosotros una respuesta de fe: “Mantengamos la confesión de la fe… para alcanzar misericordia”.

Fray Emilio García Álvarez

Fray Emilio García Álvarez
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Días de la semana