Dom
4
Ene
2009

Homilía Domingo Segundo de Navidad

Dios acampó en nuestra historia

Pautas para la homilía

Me parece interesante resaltar los conceptos que hacen dificultosa la predicación y que, a la misma vez, son los conceptos claves de las lecturas: Sabiduría, Logos y la identificación entre ambas. Cada uno de estos conceptos va acompañado de una pregunta que nos puede ayudar a inducir la pregunta por Dios.

  • Sabiduría. ¿Cuál es la Sabiduría de la que habla la Biblia?

Hoy en día encontramos la sabiduría asociada a personas que tienen una gran cantidad de conocimiento sobre algún campo de la ciencia, de la técnica, de la medicina…, pero a nadie se le ocurre decir: ¡Que sabio es el fontanero que me ha arreglado en fregadero! En todo caso, diríamos: ¡Qué bien me han dejado el fontanero el fregadero!

Nada más lejos de lo que nos propone el libro del Eclesiástico hoy en la 1ª lectura. De forma muy general se puede decir que la sabiduría de la que nos habla la Biblia es aquella que se adquiere por medio de una educación progresiva y lleva a un "saber hacer" y a un "saber vivir" que no excluye los valores morales, antes los exige. Así, cuando en nosotros el saber hacer y el saber vivir, corazón y razón, se encuentran en armonía, nos encontramos en armonía. Somos felices. Por tanto, la sabiduría está relacionada con la felicidad.

Y esta es la forma de acampar la Sabiduría en medio de Israel, en medio de nosotros. Esta es la forma de que la asamblea, la Iglesia, nosotros, podamos reconocer y glorificar a la Sabiduría con cánticos.

Es la pedagogía de Dios: llevarnos a una armonía por medio del saber vivir y del saber hacer.

 

  • Palabra. ¿Estamos dispuestos a ser felices? ¿Estamos dispuestos a aceptar la Palabra de Dios, a confrontarnos con la Palabra de Dios?

El evangelio es de los clásicos: la Palabra. El encabezamiento de la lectura hace volar nuestra mente hasta en libro del Génesis (Gen, 1): “En el principio…” y ya sabemos, que la primera hoja de la Biblia, es decir, el capítulo 1º de Génesis es una presentación de los dos protagonistas de la historia que se nos va a narrar durante toda la Sagrada Escritura: Dios y el ser humano. Por tanto, este prólogo de San Juan, nos hace pensar que hay un nuevo relanzamiento, una nueva explicación de esa relación, una nueva luz, una nueva óptica para entender esa relación entre Dios y la persona. Esa nueva luz es el Logos, la Palabra de Dios, Jesucristo. Como dice Pablo en la 2ª lectura: “el Padre de la gloria ilumine los ojos de vuestro corazón para conocerlo”

¿Y cómo es esa nueva luz?  El Logos es la Palabra de Dios. Y la Palabra de Dios es Jesucristo. Y Jesucristo es fuente de felicidad.  Hay, por tanto, 3 analogías que nos pueden ayudar a comprender estas lecturas.

La Palabra de Dios es palabra de Vida, son palabras de vida eterna, Palabra de salvación, palabras de felicidad. Y es que la Palabra de Dios esta escrita con palabras de felicidad.

En la Palabra de Dios, por tanto, encontramos la felicidad. Felicidad a la que todos tendemos, pero que nunca alcanzamos en esta vida. La Palabra de Dios se convierte en anticipo de la felicidad que nos está reservada, de la felicidad que tenemos prometida. La Palabra de Dios se convierte en mediación y dador de la felicidad.

Palabra que nos ilumina en la vida: en el ser y en el hacer de cada día cotidiano.

Palabra de Dios que se escribe con trazo humano. Palabra de Dios que nos hace a cada uno de nosotros ser Palabra de Dios, y que por lo tanto, no somos cualquier cosa, sino que nos da a cada uno una responsabilidad importantísima en la historia: ser palabra de Dios. Somos palabra de Dios. Y no es cualquier palabra la que somos, sino que somos palabra de salvación, palabra de felicidad. Nuestra vida tiene que ser una predicación constante, un testimonio constante de la felicidad de Dios. Ser reflejos de la gloria de Dios.Y es que Dios escribe con tinta humana, con sangre humana.

 

  • Identificación entre la Sabiduría y la Palabra

Por tanto, la Palabra de Dios se identifica con la sabiduría, en cuanto que ambas se orientan hacia en mismo fin, la felicidad. Y esa felicidad, según nuestro hermano Tomás de Aquino, es Dios. La Palabra de Dios se hizo carne y esto, implica que podemos comprenderla, vivirla, que podemos transitar los mismos caminos de felicidad que el transito por este mundo, por la historia.

Palabra de Dios, Sabiduría y Felicidad confluyen en el mismo punto: Jesucristo. Jesús es la Sabiduría, es la Palabra de Dios y es la Felicidad de todos los hombres. Y los cristianos, si queremos ser felices, sabios y palabras de Dios en este mundo debemos tener el horizonte de nuestro actuar y ser, el horizonte de significado, de sentido de nuestra vida, puesto en Jesús, puesto en el actuar y en el ser de Jesús. Y ese actuar y ser de Jesús siempre fue referido a Dios, luz de luz, y a los hombres.