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“Siempre nos acordaremos de ti por haber escuchado nuestra voz”

29 de enero de 2018

En el encuentro del papa Francisco con los pueblos originarios de la selva amazónica, Yésica Patiachi, del pueblo Harakbut, pronunció un contundente discurso de denuncia ante el papa Francisco:

 

Hermano Papa Francisco

  Estamos muy agradecidos y contentos porque has venido a vernos de tan lejos. Hoy te has acordado de los más pobres, conociendo nuestra situación, ahora estás en nuestro territorio. Con tu llegada nos haces recordar a Apagntonë, que nos contactó, como tú. Él llegó en los años 1940 (José Alvarez Fernandez), por eso hoy hemos venido todos a verte, porque tú eres la máxima autoridad para la humanidad, eres un líder mundial para todos los pueblos. Pensamos que es un buen gesto que hayas venido. Él nos contactó y gracias a eso somos sobrevivientes.

Fray José Álvarez Fernández el Apaktone

  El Apagntonë, José Álvarez, llegó en una época en que los foráneos, los caucheros, nos perseguían para matarnos, y con sus enfermedades nos exterminaban. En la actualidad muchos foráneos vienen invadiendo nuestro territorio, los cortadores de árboles, los buscadores de oro, los que cortan los árboles para abrir caminos de cemento. Ellos ingresan a nuestro territorio sin consultarnos, sin respetar los derechos de los pueblos indígenas, se burlan de nosotros, nosotros sufriremos mucho, moriremos cuando los foráneos perforen la tierra para sacar el agua negra metalizada, sufriremos cuando envenenen y malogren nuestros ríos.

  Muchos de nuestros hermanos indígenas de varias regiones de la Amazonía vienen sufriendo por las explotaciones de nuestros recursos naturales. Van muriendo porque se ha derramado el agua negra metalizada, el agua negra de la muerte. También cuando abran trochas y hagan caminos de cemento nos harán desaparecer.

Apagntonë vino por nosotros, por eso ahora aún seguimos resistiendo

  Cuando nosotros nos encontrábamos en la misma situación y padecíamos atropellos similares, Apagntonë vino por nosotros, por eso ahora aún seguimos resistiendo. Aunque somos pocos, tenemos fuerza, nuestros abuelos y ancianos nos dicen que el espíritu de nuestros ancestros y el espíritu de Apagntone está con nosotros. Nos cuentan que él era fuerte. Ahora que el espíritu de nuestros antepasados nos acompañan, aún resistimos, por eso te pedimos que nos defiendas y hemos venido a pedirte lo siguiente:

  Los foráneos nos ven débiles e insisten en quitarnos nuestro territorio de distintas formas. Si logran quitarnos nuestras tierras, podemos desaparecer, por eso el estado tiene que protegernos, tú también debes interceder por nosotros, si eso no se hace nos extinguiremos.

  También queremos que nuestros hijos tengan acceso y estudien diferentes ciencias, que aprendan para que nos defiendan, pero no queremos que la escuela borre nuestras tradiciones, nuestra lengua, no queremos olvidarnos de nuestra sabiduría ancestral, queremos que nuestros hijos se eduquen para que no sufran ni sean discriminados.

  Nosotros somos Harakbut, somos originarios, antes que otros nos invadan hemos vivido desde tiempo remotos, nuestra herencia ancestral es nuestra lengua, por eso estamos contentos, porque es esa es nuestra fortaleza, eso nos hace sentir orgullosos de pertenecer a un pueblo originario y hablar nuestra lengua. A pesar de eso tenemos miedo, porque los que vienen de otros lugares quieren hacernos desaparecer. Si tú nos defiendes, nosotros aún existiremos, viviremos contentos.

  Hoy sentimos que poco a poco estamos olvidadando nuestra lengua, se va extinguiendo, porque nos tienen olvidados. No sentimos el apoyo de un Estado que ayude a preservar nuestra lengua. Sentimos que los demás nos discriminan por hablar una lengua distinta, creemos que si el Estado no crea políticas públicas solo nos recordarán cuando seamos una cultura muerta. Solo nos estudiaran en los museos, como la cultura inca, seremos como las estatuas, muchos quieren ver a los indígenas en vitrina y ya no como cultura viva.

  También sentimos que el Estado, otras instituciones y grandes empresas nos quieren debilitar, quieren vernos divididos y nos quieren hacer desaparecer. Por eso queremos estar unidos y fortalecidos y te pedimos que nos ayudes e intercedas, y que lleves nuestro mensaje a los organismos nacionales e internaciones y les digas que no queremos desaparecer. Que nos ayuden a fortalecer nuestra organización y eviten que nos extingamos como pueblo, que eviten que otros nos hagan desaparecer, que respeten nuestras costumbres y nuestra lengua y que nos dejen vivir en libre determinación.

  Queremos llevar este mensaje a toda la humanidad. Nosotros también estamos preocupados porque la tierra se esté malogrando. Están apareciendo diferentes enfermedades, epidemias y fenómenos que enferman, asfixian y perforan a la tierra. Los animales se están reduciendo, los árboles van despareciendo, los peces van muriendo y están extinguiéndose. El agua dulce que bebemos se va agotando porque está soleando demasiado. También hay presencia de lluvias en todas las épocas del año, hay inundaciones, eso no es usual y afecta a todas partes del mundo, por eso el cielo está muy molesto y llora porque nosotros estamos destruyendo nuestro planeta. Cada vez que llora vemos grandes inundaciones, inunda las chacras y las casas. Fuertes y gigantes vientos hacen volar las casas y los árboles, al ver que malogramos la tierra, malogra las chacras y si no tenemos alimentos. Moriremos de hambre. Por eso nosotros los harakbut les queremos decir a ustedes, “todos cuidemos y protejamos nuestra tierra para vivir en armonía”.

  Por eso confiamos y creemos en ti, porque eres noble y representas la paz de mundo. Lleva nuestro mensaje y súmate a nuestra causa; y defiéndenos siempre. Sé un harakbut más, así como nosotros creemos en el árbol de Anamei, en nuestro héroe cultural Amarinke, tú también sigue el ejemplo y lleva el mensaje de Dios y acompáñanos como Jesús. Gracias papa Francisco por escucharnos, por eso te auguramos muchos años de vida, esperamos que regreses pronto. Siempre nos acordaremos de ti por haber escuchado nuestra voz.

 

Discurso en harakbut