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“Via lucis”, proyecto artístico y propuesta cultural y espiritual

19 de febrero de 2015

El dominico Isidoro Crespo, presentó como surge y la pequeña historia del proyecto. El recorrido del "Vía Lucis", es un intento de celebrar hoy al resucitado que Vive llenando de vida la historia de los hombres. Es el camino de la luz, que nos hace situarnos alrededor del misterio, en un tiempo ya redimido. El proyecto del “Vía Lucis” surge en el verano de 1988 con un grupo de cristianos de la Parroquia, teniendo como punto de referencia la celebración de la resurrección de los cristianos ortodoxos, alegría, luz e ilusión, a partir de un viaje a Tierra Santa. El arte de los iconos es el lenguaje de esta síntesis muerte-vida, de la vida a través de la muerte. El arquitecto Joaquín Arellano, presentó el proyecto de la Iglesia construida y del espacio para acoger el “Vía Lucis”. Es una Iglesia con una decoración sencilla, con un gran sentido religioso y con un fuerte compromiso de fe. Presenta una zona pública de recepción en la entrada y respetando la antigua ermita del pueblo. En ella trabajaron varios artistas, entre ellos Miguel Iribertegui, que realizará la puerta de bronce de acceso al interior, con un fuerte alcance espiritual y transcendente. En el interior, se busca un espacio y una atmósfera para la oración. Se quiere presentar una Iglesia sencilla, no triunfante. Cada objeto tiene su protagonismo, desde las ventanas coloristas que buscan un sentido espiritual a cualquier elemento, todos relacionados con la liturgia y la oración. El retablo está realizado por Juan José Aquerreta, premio de las Bellas Artes y los laterales, “Vía Crucis” y “Vía Lucis”, por Antonio Oteiza, todo en armonía con el conjunto. Antonio Oteiza, comienza a trabajar en el proyecto cuando Miguel Iribertegui enfermó y no pudo seguir. En el “Vía Lucis” se quiere representar las 14 alegrías del Jesús resucitado. El objetivo es descubrir el espíritu de la resurrección de Cristo, se quiere visualizar la vida en 14 momentos sacados de los textos de la Escritura. El escultor realiza lo que cree, afirma Antonio Oteiza, para transmitir una vivencia, para el que contempla crea, no se puede hacer arte religioso sin fe. Buscando esa expresión hacia los demás, el escultor se hace impresionista. Las figuras quieren acentuar la expresión, son figuras de ausencias, desprendidas, para quedarse con lo fundamental el Espíritu que abre a la trascendencia. Crónica de la intervención: http://www.conventosanesteban.es/noticia?idNoticia=2386&t=n Ver todas las charlas: https://www.youtube.com/playlist?list=PLffNDOWodDuSutUA1SMrHq09MoMXQ6X09