Evangelio del día
Undécima Semana del Tiempo Ordinario - Año Par

Del día 17 al 23 de Junio de 2012

El Reino de Dios se parece a…

Introducción a la semana

Pasadas que fueron las fiestas que jalonan el fin del tiempo pascual, retomamos los domingos del Tiempo Ordinario, onceno en esta ocasión. La Palabra no rebaja su densidad salvadora porque ahora no estemos en tiempos fuertes, litúrgicamente hablando. Transitamos por nuestra ruta vital, tiempo y espacio para dar razones de nuestra esperanza. En este domingo Ezequiel dice al pueblo lo que es a la vuelta del exilio babilónico: pueblo humilde, reducido que, precisamente por eso, sabe que puede ser ensalzado por Yahvé. Pablo no defrauda, y en su recado del domingo nos anima a trabajar la confianza, agradando al Señor en cualquier modalidad de nuestra vida. Y dos breves parábolas sobre el Reino de Dios completan el menú de la mesa de la Palabra: el misterio fecundo de la vida, el dinamismo secreto de la semilla que germina y sorprende con belleza y fruto, la asombrosa pequeñez del grano de mostaza que, en su forma final, evoca la generosidad de todo lo que se hace con el abono de la esperanza y la lluvia de la confianza en el Señor.

Varias perícopas de los Libros de los Reyes, con el remate sabatino del Libro de las Crónicas, son el material de las primeras lecturas de esta semana. Desfilan ante nosotros relatos tales como el de la viña de Nabot, acción del profeta Elías a favor de los débiles, el prodigioso carro de fuego que separa a Elías y a Eliseo y el eco que en el Eclesiástico tiene este evento, breve alusión a la recuperación monárquica en el reino del sur y, el sábado, la apostasía y el castigo de Joás.

De los capítulos 5 y 6 son las lecturas evangélicas de esta semana, continuación del discurso del monte. La paradoja de la conducta que sugiere Jesús que va más allá de la letra de la Ley (la otra mejilla, la capa…), la expresión máxima de la moral evangélica (amor a los enemigos), el trípode en el que para el judaísmo se apoyaba la justicia (limosna, oración, ayuno), el hermoso regalo de la transparente oración del Padre Nuestro, expresión de confianza y cariño en el Abbá. El evangelio del viernes y sábado nos servirá sabias sugerencias del centro de gravedad de la persona, pues donde tiene su tesoro, allí está su corazón.

Recordaremos, además, al joven Luis Gonzaga. Oportunidad tenemos de ser ricos para Dios y su gloria, el hombre, en el regalo de estos días.

Fr. Jesús Duque O.P.

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

Días de la semana