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Misioneras Dominicas del Rosario: 100 años de la salida misionera de Huesca hacia el Perú

28 de noviembre de 2013
Misioneras Dominicas del Rosario: 100 años de la s

Corría el año 1913 cuando recibimos la llamada del Señor a través de un Misionero Dominico, Ramón Zubieta, quien al contacto con la realidad sufriente de los nativos de la selva descubrió la imperiosa necesidad de la presencia femenina para la evangelización de las mujeres nativas de la selva amazónica del Perú “la mujer nativa es inteligente y al educarse será el tronco de una familia constante y fiel a las enseñanzas recibidas y base firme de una población”.

Ramón Zubieta acude al Beaterio de Dominicas de Huesca, fundado en 1725. Se destacaba por la calidad de la enseñanza que impartían y la excelente formación que las Madres daban a las maestras, desde el 1885 funcionaba como Escuela Normal. Su motivación era animar a las hermanas para colaborar en el proyecto misionero, cinco de ellas respondieron generosamente a la invitación y el 13 de Noviembre salieron hacia Puerto Maldonado, Perú. Entre ellas se encontraba Ascensión Nicol, nuestra fundadora, quien había sido alumna en Huesca e ingresado al convento de las Dominicas en el año 1885, posteriormente sería la Directora del Colegio. Estas cinco mujeres con audacia, osadía y llenas de espíritu misionero se fiaron de Dios y emprendieron la aventura, se transformaron en las primeras mujeres no nativas que penetraron en la selva peruana.

En una segunda expedición salen otras Hermanas del Convento de Dominicas de Huesca hacia el Perú y en 1926 se unen a la Congregación de Misioneras Dominicas del Rosario.

Celebraciones

El 12 de noviembre, nos reunimos un grupo de Misioneras Dominicas en el Convento de las Carmelitas(Las Miguelas) con las monjas de clausura, religiosos y religiosas y otros participantes para la oración de Vísperas. En actitud de alabanza y acción de gracias conmemoramos esa parte de nuestra historia acontecida en Huesca y posteriormente universalizada, gracias a la entrega generosa de personas concretas que “escucharon la voz de Dios y de los seres humanos necesitados” y se pusieron en camino hacia el Perú. Nuestras hermanas de Huesca han tenido y tienen una vinculación especial con esa comunidad de Carmelitas porque en su convento vivieron y murieron dos hermanas de nuestra Fundadora, M. Ascensión Nicol. Desde la clausura apoyaron los pasos de las primeras hermanas y siguen ayudando a todos los misioneros con su vida de oración y sacrificio.

El 13 de noviembre, el mismo motivo de acción de gracias nos congregó en la Parroquia de Santo Domingo y San Martín de la ciudad de Huesca. La celebración de la Eucaristía fue presidida por Monseñor Julián Ruiz, Obispo de Huesca, quien recordó en su homilía los hechos históricos que más tarde darían lugar a la Congregación gracias a la respuesta generosa de las hermanas a la voluntad de Dios manifestada por Monseñor Zubieta que pedía misioneras para las misiones de Perú. Todo ello motivo de agradecimiento a Dios, a las primeras hermanas, a la Congregación y a las hermanas de Huesca por lo que han hecho y siguen haciendo hoy.

Nos acompañaron: El consejo provincial y representantes del consejo general y de la Vicaría. Sacerdotes, religiosos y religiosas de Huesca. Personal de los Colegios “Santa Rosa” de Huesca y Zaragoza. Antiguas alumnas, amigos y conocidos y otras personas que quisieron acompañarnos con su presencia en esa celebración.

En este año que iniciamos la celebración de los acontecimientos que dieron origen a nuestra vida congregacional, todas las hermanas estamos invitadas a volver los ojos a Nuestros Padres Fundadores y a las hermanas que nos han precedido, para renovar nuestro espíritu misionero, siempre dispuestas a realizar cambios y romper fronteras para anunciar la Buena Nueva de Jesús a los hombres y mujeres de hoy con nuestra palabra y nuestra vida.