La comunidad vive en función de la misión, siempre en movimiento y en la búsqueda del otro
Cap. Bogotá n. 163

02/07/2009 .

I. Contemplamos la Palabra

Primera lectura: Génesis 22, 1-9

Dios puso a prueba a Abrahán llamándolo: “¡Abrahán!” Él respondió: “Aquí me tienes”. Dios le dijo: “Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio…”
Abrahán tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac y él llevaba el fuego y el cuchillo…
El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán: “ …Por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes…”

Evangelio: Mateo 9, 1-8

Subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a la ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: “¡Ánimo , hijo!, tus pecados están perdonados.”
Algunos de los letrados se dijeron:”Éste blasfema”. Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: …” ¿Qué es más fácil decir: “tus pecados te son perdonados” o decir, “levántate y anda”. Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados, dijo, dirigiéndose al paralítico: “Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa”.
Se puso en pie, y se fue a su casa…

II. Compartimos la Palabra

  • La Fidelidad Es Exigente

Si apoyarse en Dios y fiarse de Él es tener fe, Abrahán fue un hombre de fe. Anciano y sin descendencia vive atento a las invitaciones y a las promesas de Dios : Le pide renunciar a su pasado: “Sal de tu tierra…” Dios le habla en la serenidad de la noche y le manda contar estrellas: “así será tu descendencia”. En el texto de hoy Dios le pide renunciar al futuro: “Toma a tu hijo, al que quieres, a Isaac…sacrifícalo”.

¿Para qué salir de la tierra?...¿Para qué contar estrellas?...¿Para qué creer en una descendencia numerosa? El sacrificio de Isaac es el momento más difícil de aquella serie de promesas que parecen desembocar en el fracaso más doloroso.

La fe de Abrahán sigue “esperando contra toda esperanza” y, aunque aparentemente, todo es una locura y una contradicción, él sigue confiando en el Dios de la vida, que no quiere la muerte de nadie y que cumplirá su promesa de fecundidad.

A veces, en nuestra Iglesia, tenemos el peligro de lamentarnos por “no ver descendencia”, de llorar la aparente esterilidad, sin escuchar la invitación de Dios a “salir de nuestra tierra”…a contar estrellas y a fiarnos de Él.

Creer es apoyarse en Dios que nos promete un final fecundo pero, es preciso “salir”.

  • Verdadera Parálisis

Resulta interesante observar a los personajes del Evangelio de hoy: el paralítico, sus amigos, los escribas y Jesús. El primero es un ejemplo de pasividad total. Atado a su camilla, ni se mueve, ni habla, ni pide, ni decide nada. Se deja llevar. Sus amigos son los que orientan su vida y optan por él. Le quieren bien y creen que Jesús es fuente de vida. Por eso lo llevan a Él.
Los escribas, “sentados”, se centran en la ley, creen conocer a Dios y son insensibles al dolor o a la felicidad del ser humano.

Jesús, por el contrario, se interesa por el hombre y, ante el escándalo de los escribas, perdona los pecados al tullido. Sabe que la verdadera parálisis está en el interior y es ella la que le impide caminar, elegir su camino y actuar. Jesús, con su fuerza liberadora, invita al enfermo a levantarse, a ponerse en pie, a liberarse de lo que paraliza su vida y a recuperar su dignidad de hombre. Le manda coger su camilla, es decir, le anima a ser dueño de aquello que antes le esclavizaba, y le anima a mirar el futuro con valor. Por último le dice que vaya a su casa, que entre en sí mismo, en ese espacio sagrado donde Dios se dará a conocer.

Las palabras de Jesús se pueden dirigir a todos nosotros. El reto para la comunidad cristiana es despertar del letargo, desenmascarar los signos de muerte y ayudar a descubrir los signos de vida, potenciarlos y secundarlos. Ser lugar de ánimo y una invitación constante al ánimo, tratando de evitar el caer en el pesimismo que  paraliza la responsabilidad.

Hna. Belén Eslava Vizcay
Dominica de la Enseñanza. Diplomada en Teología

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