
La liturgia continúa ofreciéndonos, a través de sus textos, referencias a la vida de las comunidades cristianas primitivas y a su experiencia de la resurrección del Señor. Es, como ya sabemos, el motivo dominante durante todo el tiempo pascual. Y, al hacerlo, nos invita a nosotros a que renovemos o intensifiquemos nuestra fe en el misterio de Pascua. Pues reconocer en la fe la presencia de Cristo en la comunidad creyente, celebrarla y permanecer unidos a él, es la tarea del tiempo de la Iglesia, de nuestro tiempo, de nuestras vidas.