“Silencios”

18 de febrero de 2016

La exposición “Silencios”, organizada dentro del marco del Jubileo de la Orden de Predicadores, fue inaugurada el pasado jueves en el centro Joaquín Roncal de Zaragoza, donde permanecerá hasta el próximo 27 de febrero.

La exposición ha sido organizada conjuntamente por el promotor del Jubileo, fr. Xabier Gómez y los tres colegios que la Familia Dominicana tiene en Zaragoza. Silencios reúne voces y lenguajes de diferentes artistas que con su obra buscan provocar la reflexión y el debate en torno a realidades y aspiraciones que conforman o cuestionan la vida cotidiana. La inauguración tuvo lugar el pasado jueves 11 de febrero, durante la cual los numerosos asistentes tuvieron la oportunidad de dialogar con los artistas.

La exposición colectiva “Silencios” quiere dar voz, visibilizar las injusticias silenciadas, y al mismo tiempo proponer la necesidad de trabajar el silencio Interior. “Santo Domingo decía que el silencio es el padre de la predicación. Queremos aunar estas dos dimensiones: el silencio interior y el grito en favor de las víctimas que son silenciadas”, en palabras del comisario de la exposición fr. Xabier.

Uno de los autores, fr. Félix Hernández ha querido rescatar “el silencio de lo cotidiano, las cosas más importantes de la vida, lo que no sale en las noticias, sino que se viven en silencio, tanto acontecimientos de vida como de muerte, siempre desde un punto de vista de esperanza”.

Otro de los artistas que participan en la exposición es Siro López quien, con su obra, pretende sumergirse en el silencio para facilitar la escucha y la contemplación de las justicias silenciadas. “Rostros de miradas intensas que te acompañan en un encuentro de complicidad”, según palabras del autor.

Con “La catedral del silencio”, el escultor zaragozano Jesús Gazol reflexiona sobre el silencio interior, personal, “que en realidad no existe por eso lo he planteado desde la escultura del corazón que ronda toda la obra”. Cuando no hay ruido exterior, lo que escuchamos es el latido de nuestro corazón, escuchamos lo que nosotros somos.
Los lienzos de Lucía Rueda hablan desde el color, desde las formas y texturas distintas entre sí que invitan a quedarte mirando y contemplando, a crear un ambiente agradable una escucha interior. Dos de las obras, en cambio, la autora las denomina “introspecciones”, que son colores y formas pero que “quieren tener un contenido más explícito de momentos de estados de ánimo como el perdón o la espera”.

Situada en un espacio compartido, una de estas pinturas de Lucía dialoga con la instalación de otro artista a invitado. Carlos Maté propone una poética evocación que recuerda a las personas silenciadas a la fuerza. La imposición de un silencio que va quemando por dentro la dignidad de la gente y que por justicia, es preciso romper.

Llegado desde el País Vasco, Pablo Soraluze aporta una instalación que recrea una canción de Los Planetas, con unos versos de San Juan de la Cruz y escultura en madera que quiere ser “una muestra de la utilización de los medios y estilos artísticos actuales en pos de un arte que va más allá de sí mismo. Un arte que busca aquello que trasciende”.

La exposición está abierta hasta el próximo 27 de febrero, y cuenta con unidades didácticas adaptadas a distintas edades y códigos QR con los que interactuar. En estos días están pasando por la muestra alumnos de los colegios dominicanos de Zaragoza y de otros centros educativos de la ciudad.