Dom
27
Dic
2009

Homilía Sagrada Familia

¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?.

Pautas para la homilía

  • Elementos que dinamizan la realidad de la familia cristiana

Dios presente

Para que la familia cristiana responda a su función, ha de ser el lugar donde se fomenta el cariño y respeto hacia todos; donde la comunicación, abierta y sincera, encamina a los hombres hacia la libertad; donde la presencia de Dios, se vive no en momentos puntuales y extraños, sino como alguien cuya cercanía se destaca en miles de detalles que lo hacen parte de la misma familia y, por eso, está presente en todos los acontecimientos y circunstancias.

Ámbito de misterio

Contexto donde el misterio de cada persona es apreciado y valorado tal como es, con la seguridad de que cada vida es una historia sagrada en la que hay que admitir, a veces, el desconcierto y la incertidumbre –“¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados”-, pero sabiendo que se suavizan cuando en ella se favorece la comprensión y la escucha.

Sobre la base del amor

Valorar hoy la familia en cristiano no es estar en contra de nada ni de nadie. Es vivir desde un convencimiento: el amor, que viene de Dios, es la raíz de un proyecto humano-cristiano que da origen a esa minisociedad de donde surgen vínculos fuertes que enlazan a sus miembros para siempre y los inicia en una convivencia fructífera. Tiene como base el amor de unos progenitores cuyo objetivo es seguir fortaleciendo ese amor primero, de donde fluye un ambiente generador de confianza, cariño y seguridad. Equivale a responsabilizarse, también, de un proyecto que atraviesa el tiempo para dar sentido a una opción de fe hecha desde la libertad, la responsabilidad y la fidelidad. Frente a la cultura del individualismo, la soledad y la inestabilidad, la gran afirmación cristiana es que Dios es amor, que a la vida le da sentido el amor y que Dios nos ha pensado para nacer, crecer, vivir y morir en este nido de amor que es la familia.  Por eso, es preciso valorarlo y cuidarlo por encima de todo, ayudándole a madurar con el pasar de los días.

  • Postura cristiana ante las distintas realidades que hoy se viven en el ámbito familiar

Desde la familia hacerse persona

Creer en la familia es vivir la seguridad de que en ella es posible dar a las personas “raíces para crecer y alas para volar”. Así lo quiso Dios al hacernos como nos hizo.

Hoy miramos a la familia de Nazaret porque sigue siendo un referente para cuantos  seguimos creyendo en la familia como realidad querida por Dios, seguros de que es para todos bastión contra la soledad, el miedo y la desesperanza.

La familia, un gran proyecto que se construye en la fragilidad

Es conveniente en este día proclamar que, frente a las desafecciones, son muchas las familias que celebran con alegría el recuerdo de Nazaret, reflejando, dentro de los límites de la fragilidad humana, los valores que definieron a aquélla y manteniendo vivo el deseo de imitarla. A ellas hay que agradecerles su testimonio. Otras se sienten frágiles y desanimadas ante el ambiente que nos rodea y viven con temor ante el futuro. A ellas hay que acompañarlas y estimularlas. Otras viven la tristeza de un proyecto familiar roto. Junto a ellas hay que estar desde la comprensión y la amistad. Los fracasos nunca son definidores de una vida. Por eso, es necesario seguir alentando la esperanza de que un proyecto roto no es la última palabra a pronunciar desde una perspectiva cristiana.

Por eso es necesario mirar a la familia de Nazaret

La familia de Nazaret nos habla de una vida que se hace en medio de alegrías, también de dificultades. Éstas no impiden llevar a cabo el proyecto de Dios; al contrario, lo purifican y fortalecen, fomentando el crecimiento de quienes la integran. Renovar esos principios este día, es la forma de proclamar la actualidad entre nosotros de aquella Familia, que conocemos como ‘Sagrada’, y cuyo ejemplo sigue nutriendo un estilo de vida que quiere  dar continuidad a sus valores en este mundo nuestro. Como cristianos hemos de procurar que todas nuestras familias sean también ‘sagradas’.  Lo serán cuando dejemos que la presencia de Dios vaya definiendo nuestras relaciones, dejándonos llevar por la fuerza del Espíritu que Él ha garantizado a través del sacramento del matrimonio.

  •   Coda

En el día de la familia puede resultar interesante tener presente a los movimientos que, dentro de la Iglesia, intentan ayudar, apoyar, alentar la vida familiar en perspectiva cristiana. Un recuerdo para todos y una invitación a quienes deseen incorporarse a ellos: Encuentro Matrimonial, Equipos de Nuestra Señora y Movimiento Familiar Cristiano.