breve
historia

Sama de Langreo, Ablaña, Caborana, Mieres, Boo, Ujo,
Turón, La Felguera, contaron con la presencia de las hermanas . No fueron sólo a las
cuencas mineras; los pueblos de la costa reclamaron enseguida su presencia. Navia,
Ribadesella, Lastres más tarde.
Siempre los mismos motivos y la fidelidad al Fundador,
que quería que las hermanas "esparciesen la verdadera doctrina
enseñándola por las poblaciones grandes y pequeñas"
Vinieron también Oviedo, Gijón, y como la
Provincia Santa Catalina, que tiene su sede en Oviedo no es una realidad geográfica, se
extiende también al País Vasco: Burtzeña o San Sebastián, o a la Rivera Navarra.
Acudiendo a la llamada de Tudela o Ribaforada. También en León o Salamanca y las
provincias gallegas: La Coruña y Vigo. |
La Provincia Santa Catalina de Sena, es
ya centenaria.
Podríamos decir que llegó a Asturias, con el auge de
la minería.
Las empresas mineras solicitaban la presencia de
hermanas para formar a las hijas de los obreros. Se repetían las circunstancias de la
Cataluña del Padre
Francisco Coll: niños, sobre todo niñas, pobres necesitadas de formación humana y
cristiana.
A los pequeños pueblos de la cuenca minera de
Asturias fueron llegando hermanas que educaban a las niñas y niños en los colegios y
cuidaban a los mineros heridos en los pequeños hospitales de Ablaña, Sama de Langreo o
Turón.

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