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- En las escuelas
- En las parroquias
- En las favelas
- con los enfermos
- Con los que sufren
- Con los niños de la calle
- Con las madres de familia.
- Con los jóvenes y ancianos.
Vivir con los pobres, que
en nuestros ojos, en nuestras manos, en nuestro corazón descubran su
dignidad humana: Somos hijos de Dios.
Esto pretenden las Dominicas de
la Anunciata en las periferias de Belo Horizonte o Montes Claros, en el
Estado de Minas Gerais
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