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    <title>Desde lo hondo</title>
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    <description><![CDATA[El mercado, la prisa, el fluir…domina nuestras vidas. También la creación cultural y la verdad se encuentran afectados por la sucesión rápida, lo impactante…Hasta las personas, de las que parece que sólo cuenta su “perfil”, no logran sustraerse al dominio de la apariencia, la imagen. Resulta algo “contracultural” hablar hoy de hondura. Pero sólo en lo hondo se encuentra la verdad, el misterio de lo personal, la relación con Dios. Este blog es una propuesta para “ahondar” en la realidad. Los dominicos tenemos como lema “veritas”,( verdad). La verdad no se posee como se poseen las cosas. Se busca y se roza. Y cuando se encuentra nos comprometemos con ella. El compromiso con la verdad nos salva del dogmatismo y del relativismo. Y para los cristianos, la verdad nos remite al hecho del amor de Dios con el que nos encontramos en la hondura de nosotros mismos.]]></description>
    <language>es</language>
    <copyright>Copyright 2012 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.</copyright>
    <lastBuildDate>17 May 2012 00:30:05 +0100</lastBuildDate>
    <pubDate>17 May 2012 00:30:05 +0100</pubDate>
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    <docs>http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss</docs>
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    <title>Ser de preguntas</title>
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    <description><![CDATA[“Para mí y para el mundo soy una pregunta infinita”, Karl Rhaner

Que somos seres de preguntas es constatación cotidiana. ¿Qué?, ¿por qué?, ¿para qué? ¿cómo?, ¿cuándo?... pertenece al vivir diario. También a la reflexión honda sobre nuestro existir, nuestro origen, nuestro futuro, nuestro modo de ser… Sobre el mismo ámbito en que nos movemos. Sobre no pocos acontecimientos que se nos imponen… Son preguntas sobre lo cotidiano y sobre lo global de nuestro ser, nuestro  vivir y convivir. Nos llegan respuestas de diversos lugares: de la religión, de la filosofía, de la historia, también de nuestros hondos deseos, de nuestra propia experiencia… Esas respuestas ¿agotan las peguntas? ¿las dejan resueltas? Me temo que no. Seguimos formulándonos preguntas: las mismas, que aún no se ven solucionadas, y otras que van surgiendo en la búsqueda de soluciones. ¿El hombre, la mujer de hoy acepta ser para ellos mismos una pregunta nunca definitivamente contestada?  Me inclino a decir que no. Hombre y mujer exigen, se exigen a sí mismos y a los demás, también a Dios, respuestas claras, que cierren el círculo de las preguntas. Es una exigencia de la vida aburguesada, que se basa ante todo en aburguesar la razón, para que deje de preguntarse. La ambigüedad no se digiere. Se atranca en nuestro sistema mental, que pretende digerir todo, haciendo todo nuestro y para nosotros. Y  vivir así disfrutando de buenas digestiones. Hasta a Dios queremos apartarlo de preguntas. Bien porque creemos saber de Él, bien porque deja de ser alguien que nos interrogue. Tampoco gusta vivir interrogándose a uno mismo sobre uno mismo. >Tanta pregunta genera cansancio e…inseguridad. Se prefiere lo previsible, no admirarse por lo imprevisible, que nos sorprende e interroga. Eso permite descansar, pero no en la verdad, a lo sumo en pequeñas verdades. Es renunciar al dinamismo de la búsqueda. Y por la tanto de algo esencial a nuestro ser. No es humano.
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    <pubDate>5 May 2012 18:49:00 +0100</pubDate>
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    <title>Economía y ética</title>
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    <description><![CDATA[La viñeta de un periódico de estos días representaba el rostro de alguien con expresión entre sorprendida y triste que formulaba la pregunta: “Pero ¿qué es lo que os enseñan en Ciencias Políticas y Económicas?”.  Se podría responder: no ética. Quedémonos con las Ciencias Económicas. La Economía es ciencia, por eso emancipada de lo que no sea ciencia. Es autónoma como ciencia que es, se rige por sus propias leyes. Y éstas son simplemente leyes científicas. Se presume, incluso, de que son leyes exactas. No admiten, pues análisis éticos, ni reservas respecto a las consecuencias de sus conclusiones. La política, a su vez, es ante todo economía. Ésta entiende a la política en la medida que se vierte sobre la economía.
 Pues bien, parece que los resultados de aplicar esa ciencia no han dado resultado. De ahí la pregunta que parafrasea la anterior: ¿Qué economía os enseñan?  Más aún, habrá que atreverse a preguntar: ¿esa Ciencia tiene algo que ver con la condición humana? ¿O no más que la astronomía?  Porque si es humana, tiene ineludiblemente una dimensión ética. La ética puede modular la economía, así con minúscula, es decir: el modo cómo utilizamos los bienes para satisfacer día a día nuestras necesidades, pero me temo que no sea admitida en el ámbito académico de la Economía, con mayúsculas, porque es una… Ciencia. Parece dar prestigio no admitir consideraciones ajenas a lo exclusivamente científico. 
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    <pubDate>26 Abr 2012 11:56:09 +0100</pubDate>
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    <title>El presente</title>
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    <description><![CDATA[
“El pasado es el recuerdo, el futuro la promesa, el presente es el hogar”. Algo así recuerdo de una reciente lectura. La apuesta era por el presente, frente al recuerdo y la promesa. Se trataba de las diversas religiones. Por el presente apostaba las de origen oriental. La nuestra heredera del judaísmo se basa en la memoria de Cristo que tratamos de actualizar y de la promesa que queremos anticipar. Es apuesta también por el presente. Pero presente integrador de la historia vivida o por vivir. No al margen de la historia. La frase que comento tiene aire de posmodernidad. Algo así como el carpe diem, tan celebrado hoy, aunque sea  heredado de la antigüedad clásica, Con lo que implica de reducir la vida a la satisfacción inmediata y a recelar o simplemente prescindir de la historia y de horizontes en la vida. . Decir que el presente es el hogar, es atribuirle el ámbito donde uno se encuentra mejor. ¡El hogar, dulce hogar! Pero eso suele decirse cuando uno vuelve a él. Para apreciarlo es necesario salir. Vivir recluido en el hogar es perder perspectivas y  exponerse a perderse en lo mínimo  y a veces intranscendente. Exponerse a que deje de ser dulce. Trascendiendo el símbolo, el presente ha de alimentarse de la historia y la promesa. Así es nuestra fe. Fe que responde a nuestra condición humana. En san Lucas en la última de las bienaventuranzas se insta,  en medio de la persecución por la causa de Cristo, a “ser feliz ese día”  por la promesa de felicidad futura. En un conocido film  la esposa amenazada de muerte por un cáncer decía a su esposo, el dolor de mañana  pertenece a la felicidad del hoy. No era la promesa de felicidad, sino el temor del dolor futuro lo que contribuía también a la felicidad presente. La felicidad, el hogar, implica la memoria y la promesa. Incluso aunque la historia no se llene con recuerdos positivos y la promesa se convierta en temor. Todo ello puede fabricar felicidad en el presente. No prescindiendo de ello.
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    <pubDate>15 Abr 2012 17:24:03 +0100</pubDate>
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    <title>RESURRECCIÓN</title>
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    <description><![CDATA[Lo que empezó  así: “tanto amó Dios al mundo que le entregó a su hijo”,  no podía terminar en la cruz. En la cruz se dio la versión cristiana del amor de Dios: tanto amó Cristo al mundo que se sometió a la muerte. Si el amor de Dios supuso la presencia histórica de Cristo entre nosotros, el amor hasta la muerte de Jesús de Nazaret le permitió superar esa muerte y desde su estado de gloria acompañarnos en nuestra historia, y ofrecerse como la razón el fin de ella. La razón de la historia es seguir un proceso de humanización, que Cristo lo expresaba como el Reino de Dios: comunidad  hombres y mujeres que, bajo la mirada de Dios Padre, va construyendo una existencia humana regida por los valores proclamados por Jesús y recogidos en los evangelios. Los valores que san Pablo llama de arriba, no de la tierra, porque superan la muerte, lo efímero. El amor, más fuerte que la muerte; el encuentro con el Dios que nos trasciende, que veremos luego “cara a cara”; la verdad que alcanzaremos superadas las limitaciones de este momento. Celebrar la resurrección no es sólo celebrar el triunfo de Jesús de Nazaret, sino el triunfo del amor, de la verdad, del plan de Dios sobre nosotros, el triunfo de la condición humana. Es celebrar nuestra “resurrección”. Es celebrar el éxito de lo que fue un aparente fracaso en la cruz,el triunfo del proyecto del Dios que “tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo”. A nosotros nos toca vivir como “resucitados”, es decir haciendo que esos valores que superan la muerte sean  los que rijan nuestra existencia: amor, verdad, contacto con Dios. ]]></description>
    <pubDate>8 Abr 2012 23:41:50 +0100</pubDate>
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    <title>Vacaciones de Semana Santa</title>
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    <description><![CDATA[
Semana Santa o semana grande como la llaman en algunos lugares de América. Los secularizantes quieren llamar a las vacaciones de esos días “vacaciones de primavera”. Y no está mal. Es un modo de separar la celebración santa de una semana de tomarse unos días de vacaciones, aunque coincidan los días. No se ve muy lógico que unamos semánticamente vacaciones a santidad. Sin embargo ahondando en la tradición judía y cristiana no existe tal distanciamiento entre lo santo y las vacaciones. Es una semana distinta y bajo ese punto de vista tiene un cierto carácter de sábado y lo que implica: descanso y santidad. En la tradición judía el sábado es día de descanso y a la vez día dedicado a Yavhé; y en la tradición cristiana ese día es el domingo, día de no trabajar y oír “misa entera”. Viene de lejos, pues, unir la santidad y la vacación. Antes se decía que era propio de los monjes vacare Deo, o sea dedicarse a Dios.  Era la manera más elevada de ocupar el tiempo. Y era tiempo de vacación, como el término expresa, no de trabajo. Sin salirnos de antiguas consideraciones, era el tiempo del ocio, no del negocio –nec otium- El tiempo más humano. Tiempo de juntar, pues a Dios con el descanso. No olvidemos que en el Antiguo Testamento se señala como premio supremo “descansar en el Señor”. Descanso que Dios cierra al pueblo de “corazón extraviado, que no conoce mi camino”. ¿Podríamos concluir que  se puede combinar playa y templo, disfrutar de la Naturaleza y celebrar los misterio de la Redención…? Existen razones para que sea así. Pero a cada uno le toca saber qué es lo más presente en sus días de vacación de semana santa.
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    <pubDate>29 Mar 2012 13:42:22 +0100</pubDate>
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    <title>EL MUNDO</title>
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    <description><![CDATA[No se tiene, en general buen concepto del mundo. Digo “el mundo” y, de acuerdo con nuestra manera de hablar, se podría decir “la gente”.” El mundo está perdido”. Y la gente que nos rodea es…. Y los calificativos no suelen ser ensalzadores. Parece existir la necesidad, en no pocos, de que su entorno: la gente, el mundo, estén cargados de maldad o ignorancia. Es el modo de que uno se vea brillar en medio de tanta oscuridad intelectual o moral. Si la gente, el mundo fueran buenos e inteligentes, a uno no le quedaba más que ser, como mucho, uno de tantos. Eso no gusta, es necesario verse superior, distinto y mejor. Y eso pertenece también al mundo, a la gente. Sin embargo el texto de Juan: “Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo”, implica que algo bueno veía Dios en el mundo, en la gente. Sólo se ama lo que tiene bondad. No lo envió a condenar, sino a salvar. Claro que tenía y tiene el mundo y la gente, también hoy, aunque no más que en tiempo de Cristo, necesidad de salvación. Pero la salvación se ofrece a quien tiene capacidad de ser salvado, y así es considerado. Con una mirada como la de Dios se puede esperar del mundo, de la gente, capacidad de bien. No son tan malos.Quien así los juzgue no mira con ojos de Dios. Esto si puede ser malo. ]]></description>
    <pubDate>15 Mar 2012 13:14:59 +0100</pubDate>
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    <title>Injusta, ineficaz e inútil</title>
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    <description><![CDATA[
Bastaría decir que la reforma laboral que se quiere introducir en España era injusta para qué fuera  desechada. Pero el crítico a tal reforma añade que es “ineficaz e inútil”. Lo de injusta puede deducirse de su formulación. Lo de ineficaz e inútil es un adelanto, espero que justificado en razones potentes, de lo que sucederá: no servirá ni para rebajar el déficit ni para estimular el trabajo. Inútil e ineficaz son dos calificativos, que en el caso que nos trae son convertibles. Lo de “injusto” es distinto. Supongamos que la reforma, en contra de lo que anuncia el calificador, resultara eficaz y por tanto útil, o útil y por tanto eficaz, ¿estaría justificada, aunque mantuviera el calificativo de injusta? O bien ¿dejaría de ser injusta al ser útil y eficaz? Lo que quiere decir: ¿habría que combatir esa injusticia aunque se consiguieran con ella lo que todos desean: superar el déficit y pleno empleo, es decir: éxito económico, acabar con el déficit, y un bien social –sin duda con repercusiones económicas-, poder ejercer todos el derecho al trabajo? ¿O por el contrario, calificarla como injusta es suficiente para rebelarse contra ella, independientemente de los resultados económicos y sociales positivos que pudiera lograr? No alcanzo a juzgar lo justificado que esté señalarla como “inútil e ineficaz”, pero sí veo que calificarla como injusta no puede quedar al margen de que sea o no útil y eficaz. Esta duda permite llamar la atención de que los valores éticos se mueven en distinto plano que los económicos, aunque no sean ajenos a ellos: ellos han avalarlos por encima de otra consideración. No conviene situarlos en el mismo plano.
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    <pubDate>29 Feb 2012 13:43:19 +0100</pubDate>
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    <title>Honda Cuaresma</title>
    <link>http://desdelohondo.sanestebaneditorial.com/articulos/honda-cuaresma</link>
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    <description><![CDATA[
El carnaval surgió como un contrapunto que prologaba la cuaresma, a base de vivir lo contrario de lo que ella es. La contradicción se cifra en que  el carnaval es el tiempo de la farsa y la mentira, de la máscara que engaña: simula lo que no es y disimula lo que es. La Cuaresma es afirmación de lo auténtico, de lo verdadero. El evangelio del Miércoles de  Ceniza nos previene de no hacer una farsa de las buenas acciones definitorias de este tiempo: la oración, el ayuno y la limosna. Que los hechos, buenos, no escondan nuestro interior no tan bueno. 
La verdad de la cuaresma conlleva que ella es solo camino, no meta. La meta, no es la austeridad, la renuncia, la oración penitencial, ni la limosna. La meta es la celebración de la Pascua de la plenitud de ser definitiva de Cristo; es la entusiasmada oración de acción de gracias por ese triunfo de Cristo; es el intento de una humanidad donde no sea necesaria la limosna, al menos referida a bienes materiales.  La verdad, deseada, buscada es la Resurrección, nuestra resurrección. Entendida como vivir los valores de arriba, los superiores, que superan la muerte, de los que Pablo habla a los Colosenses y nos recuerda la liturgia pascual. Valores de arriba que se han de buscar aquí abajo. Ellos nos hacen ser lo que hemos de ser: el valor del amor, de la verdad, de la experiencia de Dios. Impregnar nuestra vida de esos valores, siempre en la limitación propia de nuestro ser, estimulados por el triunfo de Cristo, conseguido por vivirlos en plenitud, es el fin de la Cuaresma.
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    <pubDate>20 Feb 2012 12:28:55 +0100</pubDate>
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    <title>¿Cómo sustituir columnas?</title>
    <link>http://desdelohondo.sanestebaneditorial.com/articulos/como-sustituir-columnas</link>
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    <description><![CDATA[Las cariátides son columnas de formas humanas que sostienen los templos. Alguien ha utilizado esa arquitectura para explicar la función de los santos en la Iglesia (Espíritu Santo, apare). Los santos canonizados y los que no lo han sido, pero han sustentado la Iglesia en medio, con frecuencia, condiciones adversas. Nos quedan restos de antiguos templos sustentados por cariátides. Los seres humanos que han hecho de cariátides desaparecen antes de la historia. Es necesario sustituirlos por otros. La fe nos dice que cabe la posibilidad de que sigan su labor de sostenimiento de la Iglesia más allá de la historia. Pero se necesita la visibilidad de los que sostienen la dimensión también visible de la Iglesia. De la Iglesia y de sus instituciones. ¿Cómo sustituir a Fray Bernardo para sostener Facultad, Escuela de Teología, Acción Verapaz, parroquias, todo lo que llevaba sobre sus hombros? No será fácil, pero se conseguirá. Mantengamos la esperanza. Pero fray Bernardo sostenía no sólo instituciones, sino, y sobre todo, personas. Personas que se apoyaban en su afecto, amistad, también en sus convicciones, relaciones, referencias. ¿Cómo sustituir esa columna en la que se apoyaba la existencia de tantos? Santo Domingo se despidió de sus frailes asegurando que les sería de más provecho tras su muerte. Confiamos en que así sea tras la muerte de este buen hijo de Santo Domingo, fray Bernardo Cuesta.

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    <pubDate>25 Ene 2012 19:53:00 +0100</pubDate>
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  <item>
    <title>De la crueldad a la fiesta. ¿Una inocentada?</title>
    <link>http://desdelohondo.sanestebaneditorial.com/articulos/de-la-crueldad-a-la-fiesta--una-inocentada</link>
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    <description><![CDATA[
El relato de Mateo de la matanza de los niños es el relato de una crueldad. ¿Qué celebrar, entonces? Existe una tradición, vieja tradición que quiere ver en esos niños verdaderos mártires. El color litúrgico del día es el rojo de los mártires. Mártir sabemos que significa testigo. ¿De qué son testigos los niños asesinados, si no es de la crueldad de Herodes? ¿Cómo se ha pasado a decir que, no con las palabras, pero sí con los hechos, los niños masacrados fueron testigos del Niño recién nacido. Está claro que asesinados con ocasión de su nacimiento, como reacción cruel de Herodes al no encontrar al “Rey de los judíos”, no es lo mismo que asesinados porque ofrecieron su vida por Jesús. Repasamos los textos de la celebración eucarística:
 En la antífona de entrada se dice: “los niños inocentes murieron por Cristo”. Lo dicho, es evidente que su inconsciencia les impedía morir o vivir por alguien. En la colecta se dice que “los mártires inocentes proclaman tu gloria en este día, Señor”. San Ireneo decía “la gloria de Dios era la vida del hombre”, no su muerte. Muerte además sin ser querida ni asumida, simplemente ejecutada. En el salmo responsorial se manifiesta la alegría porque “hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador”… la trampa se rompió y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor”. El salmo manifiesta la  alegría por lo que había que alegrarse y lo que había que celebrar: que José inspirado por un ángel, logra burlar al asesino y salvó a Jesús de ser asesinado. Esa fue la voluntad de Dios. Es la vida amenazada y salvada de Jesús lo que había celebrar. (Si bien oscurecida la celebración por la reacción criminal de Herodes). El texto evangélico no alude a ninguna celebración, sino a que se oyen los lloros y lamentos en Ramá: “es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo porque ya no viven” Y eso es lo que se cumple, según apunta san Mateo.
 En el mundo civil este día es el día de las “inocentadas”, día de las bromas. No parece de buen gusto que se “bromee” en el recuerdo de una matanza de niños. Quizás la Iglesia dio pie a ello con la celebración litúrgica, que se funda en lo que dice la oración de después de la comunión: “Los niños fueron coronados de gloria en virtud del Nacimiento de Cristo” Lo que estimo que sucede con todo niño que muere –desestimado el limbo-. Sin que nadie vea en la muerte del niño, provocada de modo cruel, algo que celebrar. 
Nota. Son muchas las personas más inteligentes que yo que en los siglos de historia del cristianismo han encontrado razones para celebrar litúrgicamente esta fiesta; sigue habiéndolas hoy. Son más de fiar que yo. De todos modos si se suprimiera la fiesta litúrgica de los “Santo inocentes”, puede que no hubiera demasiadas protestas. Así lo entiendo. De momento, lectores, mantengan la fidelidad al “Calendario litúrgico
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    <pubDate>28 Dic 2011 10:36:19 +0100</pubDate>
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    <title>NAVIDAD</title>
    <link>http://desdelohondo.sanestebaneditorial.com/articulos/navidad</link>
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    <description><![CDATA[
¿Quedará algo por decir sobre la Navidad? Si la Navidad es misterio nunca habrá una última palabra sobre él. Sí, es misterio, aunque haya tanto empeño en hacerle  visible, tangible. Ya que es un misterio que consiste en encarnarse. La Navidad se toca, se ve, se oye. Pero no anula la realidad del misterio. Es misterio de Dios, que, como huyendo del misterio, se hace realidad palpable. Mas, ¿qué misterio más grande que ver a un Dios que se nos presenta como niño? El pueblo lo ha entendido: por eso llama “misterio” a una escena nada misteriosa: un recién nacido entre su padres. Ver más allá que la escenificación de la Navidad es nuestro desafío. Intentar conectar con ese Dios que no sabe qué hacer con nosotros de tanto como nos ama. A la vez, y por eso conectar con ese ser humano a quien tanto ama: ¿qué tendremos para que Dios se vuelque tanto con nosotros? ¿Por qué no nos valoramos  más? ¿A nosotros y a los demás, a todos? No reconocer nuestra dignidad es reducir el misterio de la Navidad a un absurdo. El misterio no se puede penetrar en toda su hondura, pero nos llama a intentarlo, a ahondar en él. El absurdo, no tiene sentido, no merece que gastemos tiempo y esfuerzo en él. La Navidad es misterio, y a la vez algo tangible, una proclamación que todos podemos entender: tratémonos los hombres como Dios nos trata.
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    <pubDate>24 Dic 2011 13:01:35 +0100</pubDate>
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    <title>La eternidad</title>
    <link>http://desdelohondo.sanestebaneditorial.com/articulos/la-eternidad</link>
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    <description><![CDATA[
Estamos marcados por el espacio y el tiempo. El filósofo Kant ya nos lo precisaba: todo nuestro conocimiento pasa por encuadrarlo en un espacio y en un tiempo. También Aristóteles nos lo venía a decir al exigir que el conocer empiece por los sentidos. Percibimos en el espacio. Espacio y tiempo no son solo condiciones de nuestro saber, es una experiencia existencial. No nos vemos fuera de ambos. De ello surge la dificultad de entender la eternidad. (Dejamos ahora la cuestión del espacio). Nos es imposible pensar sin sucesión de acontecimientos, de días que pasan. Nos es imposible considerar algo que es todo al mismo tiempo, que viene a ser la definición de eternidad. No entendemos no poder jugar con “ahora”, “más tarde”, “luego”, “antes”;  no tener “mañanas”;  que nada cambie: siempre igual. Aunque el igual sea un plenitud de felicidad. Que nada termine, que nada pase, en la doble acepción de acontecer y dejar de ser, no encaja en nuestra mente, en nuestra experiencia existencial.  Podemos vivir momentos que no nos gustaría que terminaran. Pero es el saber que van a terminar, lo que nos permite disfrutar del acontecimiento: no todos van a ser igual. No somos capaces de vernos en una vida “eterna”, sin alternancias. Hablamos, por ejemplo, de amor eterno, porque nos gustaría que el tiempo no lo diluyera, pero no porque esté fuera del tiempo. Eterno sería, en ese caso, lo que está bien enraizado, y corresponde a lo nuclear de lo que somos y superará los acontecimientos, incluida la muerte. Pero por muy permanente, estable que sea su inclusión en el ser, está expuesto al devenir del tiempo. Fuera del tiempo, lo eterno nos abruma, desborda, se nos hace incomprensible. ¿Lo entenderemos cuando nuestra mente esté fuera de él?
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    <pubDate>8 Dic 2011 10:55:41 +0100</pubDate>
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  <item>
    <title>Estos cortos días otoñales</title>
    <link>http://desdelohondo.sanestebaneditorial.com/articulos/estos-cortos-dias-otonales</link>
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    <description><![CDATA[
Son días de veinticuatro horas, pero los decimos “cortos” porque la mayor  parte de esas  horas pasan en oscuridad. En el Oficio de las Horas encontramos un himno que nos ilustra con cadencia poética cuántos relevantes acontecimientos se han producido durante la noche. Sin embargo somos seres de luz. Nos ingeniamos para superar la tiniebla creando luz. La oscuridad la dejamos para el sueño. Para cuando nos transponemos y pasamos a abrirnos a otro mundo, el de los sueños. Estos cortos días del fin del otoño, en nuestro hemisferio norte, se hacen largos. Cuesta llenar las horas que dedicábamos a realizar lo que exige la luz del día. En concreto, se acorta el tiempo del contacto con la Naturaleza, con la evasión al aire libre. La noche que se precipita estos días nos encierra. La noche es siempre un desafío a seguir viviendo sin el tacto agradable de la luz, del aire, sin la perspectiva de árboles, ríos, pájaros… Obliga a encontrarse con uno mismo: con lo que surge de uno más que con lo que se nos ofrece desde afuera. Por eso la noche es reto a vivir lo hondo de nosotros. A descubrir que en esa hondura existe tanta vida, tanta luz, tanto aire, como en el ámbito luminoso del día.   Son días de muchas horas, que brindan ocasión a descubrir,  en la oscuridad  ambiente,  la luz que brota de nuestro interior, que nos define y conduce. 
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    <pubDate>22 Nov 2011 19:47:29 +0100</pubDate>
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    <title>Lo hondo de la elección en unas elecciones</title>
    <link>http://desdelohondo.sanestebaneditorial.com/articulos/lo-hondo-de-la-eleccion-en-unas-elecciones</link>
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    <description><![CDATA[Elegir es siempre un acto de libertad. No el único, por cierto. También lo es obedecer. En este momento, cuando escribo esto casi todos los medios de comunicación están retransmitiendo el debate entre los dos candidatos de los partidos mayoritarios ante las próximas elecciones en España. Hemos recibido precisa información de los preparativos. Se ha cuidado minuciosamente todo. Todo se ha acordado: quién llegará primero al estudio, cómo sentarse, qué temas se van a tratar, qué iluminación; han conseguido que un cronometrador de baloncesto controle que cada candidato se ajuste al tiempo que se le concede. Se ha buscado un gran espacio público. Pagándolo, claro…. Todo para debatir. Ambos candidatos han hecho públicos sus programas de gobierno. ¿Cuántos de los que ven o escuchan el debate lo han leído? ¿Qué pedagogía han utilizado para hacer comprender a los votantes qué quieren hacer con ellos cuando accedan al gobierno?  La de la imagen. La de su propia imagen. Y junto a ella su destreza para salir victoriosos en la confrontación dialéctica. Lo más importante no es lo que vayan a hacer sino la dialéctica con lo que lo prometan.  Voy a votar a….., “porque habla muy bien”, “me gusta cómo habla”, se dice. “Me cae bien”, “parece inteligente y buena persona”. Todo por su manera de debatir. Es algo viejo en la política. Recordemos a los sofistas griegos. Cultivaban una retórica unida a la oratoria que les permitía pasar de defender una propuesta de gobierno a la contraria. Manejar bien la palabra lleva a eso. Y si además, como ahora se hace, se cuida la imagen hasta el mínimo detalle, para qué preocuparse del contenido. 
¿Qué se elige?  La elección, decíamos, es un ejercicio de libertad; preciso: cuando se conoce lo que se elige y a quién se elige. De lo contrario es prescindir de la verdad y elegir la apariencia. Y sólo la verdad nos hace libres, especialmente en la elección.
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    <pubDate>7 Nov 2011 22:22:06 +0100</pubDate>
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    <title>¿De quién somos prójimo?</title>
    <link>http://desdelohondo.sanestebaneditorial.com/articulos/de-quien-somos-projimo</link>
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Hemos celebrado un congreso con motivo del V aniversario  del sermón de fray Antón de Montesino en la isla La Española, en su capital Santo Domingo, ahora de una parte de esa isla, la República Dominicana. El dominico, por encargo de su comunidad, denuncia con energía el maltrato de los españoles hacia los nativos, a quienes no consideraban hombres. De ahí su grito “¿es que éstos no son hombres?”.  Entre  las comunicaciones que se nos presentaron destacó una que exponía que, según el filósofo judío Cohen, el “prójimo” a quien se refiere el mandamiento del amor, era, en su versión del Levítico, el extranjero, no el judío. Frente a lo que se suele entender para destacar el cambio que estableció Jesús de Nazaret al aplicar ese término bíblico no al próximo sino también a alejados y proscritos, como el samaritano: es decir a todo ser humano. No deja de ser valiosa la apreciación de Cohen. El prójimo es el extranjero. Pienso que es así, el extranjero él era simplemente un ser humano, no judío. Y el amor del Levítico y de Cristo es al ser humano. El ser humano, su ser, aflora con más fuerza cuando no está oculto por el tener: por tener derechos ciudadanos, acogida social, consideración ética y no digamos bienes materiales. Por eso se manifiesta  de modo más claro en el pobre. La opción por el pobre es la expresión de la opción por el ser humano. Es opción por lo que es, y por que su vida sea humana.
 La pregunta del doctor de  la ley que provocó el relato de la parábola del samaritano fue: “¿Quién es mi prójimo? La pregunta de Jesús al final de su relato a dicho doctor es: ¿Quién se mostró o actuó como prójimo del malherido”. La respuesta  del doctor de la ley, “quien le hizo misericordia”. Quizás no se atrevió a decir “el samaritano”, es decir el ser proscrito y extranjero. Jesús no exige una respuesta esencialista, que señale quién es el prójimo. Lo que le interesa es un modo de actuar. Esto implica que más que saber quién es mi prójimo, yo tengo que actuar como prójimo de…  quien me necesita, sea judío o samaritano, el malherido era “un hombre cualquiera”, como Cristo  quiso ser, según el himno de la carta a los Filipenses. Jesús, pues, más que pronunciarse sobre “quién es mi prójimo” o el próximo a mí, enseña de quién me hago yo prójimo o próximo y actúo en consecuencia: y éste ha de ser quien me necesita y le ayudo. En la comunidad humana todos nos necesitamos, todos necesitamos ayuda, pero unos más que otros. 
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    <pubDate>23 Oct 2011 11:27:00 +0100</pubDate>
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