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    <title>Con Acento</title>
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    <description>Editorial del Portal de la Orden de Predicadores en España</description>
    <language>es</language>
    <copyright>Copyright 2010 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.</copyright>
    <lastBuildDate>15 Mar 2010 22:30:06 +0100</lastBuildDate>
    <pubDate>15 Mar 2010 22:30:06 +0100</pubDate>
    <ttl>20</ttl>
    <docs>http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss</docs>
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    <title>Chile, Haití, Dios y nosotros</title>
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    <description><![CDATA[<p>El pasado tercer domingo de Cuaresma leímos el Evangelio de  Lucas 13,1-9. Antes los dramáticos acontecimientos Jesús hace la misma afirmación: las víctimas no eran más pecadores que los demás. Y termina su intervención con la misma advertencia: «si no os convertís, todos pereceréis».</p>
<p>La respuesta de Jesús hace pensar. Antes que nada, rechaza la creencia tradicional de que las desgracias son un castigo de Dios. Jesús no piensa en un Dios que va castigando a sus hijos e hijas repartiendo aquí o allá enfermedades, accidentes o desgracias, como respuesta a sus pecados. Este no es el Dios que aparece ya en Éxodo 3,13-15: "He visto la opresión de mi pueblo..."
<p>Además, no se detiene en elucubraciones teóricas sobre el origen último de las desgracias, hablando de la culpa de las víctimas o de la voluntad de Dios. Por otra parte,vuelve su mirada hacia los presentes y los enfrenta consigo mismos: han de escuchar en estos acontecimientos la llamada de Dios a la conversión y al cambio de vida.</p>
<p>Todavía vivimos estremecidos por la tragedia en Chile, y desgraciadamente ya no estamos olvidando un poco de la de Haití. ¿Cómo leerlas desde la actitud de Jesús? Ciertamente no es preguntándonos dónde está Dios, sino dónde estamos nosotros. La pregunta que puede encaminarnos no es "¿por qué permite Dios esta horrible desgracia?", sino "¿dónde estamos nosotros que consentimos que tantos seres humanos vivan en la miseria, tan indefensos ante la fuerza de la naturaleza?".</p>
<p>Y es que al Dios crucificado no lo encontraremos pidiéndole cuentas a una divinidad lejana, sino identificándonos con las víctimas. No lo descubriremos protestando de su indiferencia o negando su existencia, sino colaborando de las mil formas posibles por mitigar el dolor y erradicar las abismales desigualdades en el mundo. Entonces, tal vez, intuiremos entre luces y sombras que Dios está en las víctimas, defendiendo su dignidad eterna, y alentando su combate en los que luchan contra el mal.</p>
<p><a href="http://www.dominicos.org/noticia.aspx?idNoticia=891">Colabora con Chile</a></p>]]></description>
    <pubDate>15 Mar 2010 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
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    <title>¿Es la tecnología una auténtica religión?</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=495</link>
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    <description><![CDATA[<p>No hace falta citar a ningún gurú actual para afirmar que la religión para los jóvenes es la “tecnología”. Para ellos la tecnología y lo que ella ofrece es Dios: todos esos instrumentos con nombres difíciles de tres o cuatro letras o con nombres completos en inglés. La imagen del joven actual es la del que va solo por la calle con “los pinganillos” en sus oídos unidos a un aparato tecnológico invisible… y que en su casa vive rodeado de más productos tecnológicos.</p>
<p>Todas la religiones aceptan a un ser superior al hombre, a Dios, que les proporciona aquello que ellos no pueden conseguir por sí solos y… que necesitan. La religión siempre ha estado relacionada con las cuestiones del sentido de la vida. Dios, que es Dios y sabe más que nosotros, es el único que puede responder de manera certera a esos grandes interrogantes que nos acechan a los hombres. En nuestra religión cristiana, Dios se sirve de su Hijo Jesucristo para ofrecernos su luz y sus respuestas. ¿Puede cualquier máquina, producto de la ciencia y la tecnología, responder adecuadamente a las preguntas eternas de nuestro origen, de nuestro final, del sentido o sinsentido de la vida humana?</p>
<p>El hombre comete fallos, que en nuestra religión llamamos pecados. Es capaz de actuar en contra de su conciencia, en contra de sí mismo. El hombre necesita encontrar un ser superior a él, a Dios, capaz de hacer lo que él no puede hacer: perdonarle sus pecados. ¿Puede un GPS cualquiera ofrecer al hombre el perdón de sus pecados y otorgarle el regalo de sentirse perdonado y de lograr así la paz interior?</p> 
<p>Pruebe el lector a seguir con la lista de todo aquello que el hombre necesita obtener y que nunca ninguna máquina tecnológica le puede ofrecer… y que sólo Dios, que es Dios, es capaz de regalarnos.</p> ]]></description>
    <pubDate>8 Mar 2010 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
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    <title>La canción de la vida</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=494</link>
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    <description><![CDATA[<p>De acuerdo a la razón podemos decir que la persona es un bien. Poner los medios para que un sujeto entre en la existencia es algo bueno. Por eso este bien no es equiparable a otro y nadie puede disponer de él. En otras palabras: tiene una dignidad inalienable que nadie le da sino que le es dada, lo cual nos coloca en el ámbito de la Revelación. Dios da a cada ser humano un espíritu de forma que lo que nace del amor de los padres es una persona y pertenece a los padres pero podemos decir que por este don de Dios, pertenece más a Dios y por tanto responsable en última instancia ante Dios. La Palabra procreación, indica eso: colaboración. Si la persona es pues un bien, el mayor bien, no respetar su vida ni su dignidad atenta contra la propia persona pero también contra Dios que es el sumo bien. ¿No es un sin sentido querer afirmar la vida y promover la no-vida? ¿No estaremos ante siniestros cálculos de pros y contras o de sumas y saldos? Estos días nos sorprendió un concejal socialista de Paradas, un pueblo de Sevilla. Se trata de Joaquín Manuel Montero, de 39 años de edad, profesor de Informática en Málaga, padre de tres niños y el que viene de camino, y hasta ayer, concejal, segundo teniente de alcalde de Paradas y delegado de varias áreas. Trancribo su testimonio por si alguien tiene ganas de leerlo. En la carta, Montero alega que «jamás permitirá que su nombre aparezca junto al de una organización que legitima la muerte de inocentes mediante la aprobación de leyes injustas». Señala que la nueva norma ha sido aprobada «con una ajustada mayoría de voluntades compradas a golpe de concesiones» y agrega que el PSOE ha «obviado el diálogo interno dentro del partido sobre un tema que, no sólo es contrario al humanismo universal que históricamente caracterizó al socialismo, sino que además divide a la sociedad dramáticamente». «Este es un hecho antidemocrático sumamente grave», asevera. Montero destaca que «la falta de libertad dentro del partido es un signo característico e inconfundible para percibir hasta dónde se han traicionado los valores democráticos que siempre caracterizaron a la izquierda».</p>]]></description>
    <pubDate>1 Mar 2010 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  <item>
    <title>Siembra silenciosa</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=493</link>
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    <description><![CDATA[<p>Por una de esa coincidencias significativas, he tenido una larga conversación con un ex-alumno de la Universidad Laboral de Córdoba. Vive en el Pirineo Aragonés. Fué alumno en  el tiempo del P. Cándido Aniz. Alumno del "Gran Capitán" y de "San Alberto".</p>
<p>Este gran profesional hoy, abuelo; lleno de entusiasmo por lo que aprendió en lo humano,profesional y cristiano. Me habló de muchos Padres que todos conocemos, y que han dejado huella positiva en él. Al hablarme del P. Guervós y decirle que había fallecido, se puso a llorar sobre el hombro de la persona que le acompañaba. Todo esto lo viviamos en plena calle.</p>
<p>Ayer y hoy en la Orden y en la Iglesia hay una siembra silenciosa. Es verdad que sentimos, en la carne y en el espíritu, las enormes contradicciones en nuestras vidas y en la sociedad que nos rodea. Pero por encima de toda maldad; por encima de las realidades nuevas que están ahí, el Espíritu Santo es Consolador y constructivo. Sigue siendo  mucha la mies y, pocos o muchos, seguimos sembrando. Uno queda admirado, y no puede sino dar gracias a Dios y a la Orden,  porque nuestras vidas tienen sentido.</p>
<p>Cada uno de nosotros/as, misteriosamente estamos  sembrando. Un dia fué en la Universidad Laboral -que hoy produce agradecimiento y lágrimas-; hoy es en  muchos sitios con presencias viejas y nuevas, proclamando el Evangelio desde la debilidad, sí, pero con la fuerza del Espiritu, que hace maravillas, aunque  casi siempre no nos enteremos.</p>
<p>Pienso que esta tarea, esta siembra, cuanto más unidos la realicemos, mejor. Será más eficaz y llevadera. Más que nunca, Dios nos está pidiendo ese ánimo y esa alteza de miras.</p>
       <p>No trabajamos solos.
          No es una causa humana.
          No buscamos interes ni frutos ya.</p>
<p>Es tarea lenta, a veces con mucho sacrificio. En la debilidad de nuestra carne y de nuestro espíritu. Pero ahí está el Espíritu de Dios, la fortaleza  de Dios que hace crecer. Esto no es soñar; no es misticismo rancio. Es un agradecimiento serio, con fundamento, por lo que han hecho y hacen nuestros hermanos. Sigamos haciendo lo que podamos, con la misma sencillez y confianza que hicieron esos hermanos nuestros ayer. Sencillez y confianza para tantas presencias hoy gracias al carisma de Domingo de Guzmán.</p>
                ]]></description>
    <pubDate>22 Feb 2010 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  <item>
    <title>El valor salvífico de lo Lúdico</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=492</link>
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    <description><![CDATA[<p>Es complicado hablar de lo divertido, lo lúdico, lo que agrada y con lo que se disfruta estando el planeta como está. Hay un cierto pudor, no exento de culpabilidad al ver las cosas tan terribles que suceden en el mundo, y sin embargo es parte tan integrante de la vida, que no puede obviarse nunca que la risa, la alegría, el disfrute están en la verdadera esencia de la condición humana… y más aún en la del cristiano que además es consciente de ello. El hombre está llamado a vivir en plenitud,  a disfrutar del regalo de la existencia, del amor de Dios, del amor de los hombres, a vivir todo eso que es la salvación, a disfrutar de saberse salvado…<p>
<p>La salvación se muestra en un estado de agradecimiento y de alegría. La risa y el humor tienen un valor soteriológico que apunta a todo eso y que señala que los problemas, el dolor, el sufrimiento, la catástrofe no tienen la última palabra. Y lo lúdico es fuente de esa alegría y de ese humor, lo lúdico une a los humanos aunque el humor sea distinto, la alegría es algo común a todas las personas, el humor rompe la barrera del miedo que es siempre el que engendra la violencia y el odio. Lo lúdico tiene el valor de recordarnos que hemos nacido para la risa y la alegría, para disfrutar de cuanto la vida nos regala, para la salvación.<p> 
<p>Y el hombre salvado es el mismo hombre creado. La creación es en sí mismo un magnífico regalo que abre al hombre a la alegría, a la risa, al disfrute, a lo lúdico… Es difícil verlo entre las ruinas y la miseria, y más difícil aún hablar de ello entre las lágrimas y el dolor, pero juega en ello la Fe que tenemos y de la mano de ella la Esperanza, sabiendo que la muerte, el dolor, el sufrimiento, no tienen la última palabra… la última palabra está en una risa de Amor.<p>
<p>Los cooperantes y voluntarios que han pasado por experiencias en el tercer mundo, siempre suelen señalar que entre tanta situación de miseria y penuria, lo que más les llama la atención es la alegría con la que se vive en esos lugares, la ligereza de la existencia, el disfrute de las cosas pequeñas: una tarde al aire libre, un balón de trapo, una velada de canto y música… aunque carezcan de tantísimas cosas necesarias. Aprendamos de ello, del valor salvífico de la risa, del humor y de lo lúdico. No olvidemos que estamos hechos para reír.</p>
]]></description>
    <pubDate>15 Feb 2010 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  <item>
    <title>Intereses comunes</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=491</link>
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    <description><![CDATA[<p>Que ser creativo es un don y una Gracia que Dios nos entrega para ponerla al servicio de los hermanos y hermanas es algo que seguramente sólo pensamos algunos. En las coordenadas de editoriales o productoras de música y cine no es algo que se tenga presente. Tampoco lo es en las de nuestros políticos. Aquellos que votamos nosotros/as.</p> 
<p>Independientemente del respeto a todo proceso creativo, es justo señalar que detrás de estos intereses económicos que la creatividad produce, hay mucha gente que sufre. A los que vivimos con residencia legal en los países enriquecidos nos preocupa el canon digital y la tipificación como delito que el legislador está preparando para aquel o aquella que “descargue” música o películas de internet. Así todos aquellos que cometamos el hecho delictivo, seremos presuntamente delincuentes. Precisamente en internet hay una campaña masiva entre los navegantes para que este hecho no llegue a suceder.  Cuando las cosas nos “tocan” de verdad sí nos movemos.</p> 
<p>Además de la realidad que nos preocupa a los que no tenemos que sobrevivir, existe otra más doliente que afecta  sobre todo a nuestros hermanos llegados desde África, que están sufriendo penas privativas de libertad, perdida de sus permisos de residencia, o devolución a sus países de origen por atentar contra los derechos de propiedad intelectual e industrial. Con todo lo que conlleva emocionalmente el proceso jurídico penal de saberse, por vender CD´s y DVD´S, un delincuente. O coloquialmente “manteros”.</p>
<p>Es curioso que aunque desde necesidades diferentes nuestros intereses de “internautas primermundistas” coincidan con los de los hermanos “manteros tercermundistas” que están SUFRIENDO –en mayúsculas-. Tal vez así, con un enemigo común, sí podamos llegar a ponernos en el lugar del pobre.</p>
]]></description>
    <pubDate>8 Feb 2010 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  <item>
    <title>Devoción a la Verdad</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=490</link>
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    <description><![CDATA[    <p>"La devoción a la verdad es la única<br>
       justificación de nuestra existencia"<br>
      "Sin la verdad es imposible respetar<br>
       ningún principio o regla de nuestra vida"<br>
                     Gandhi</p>
 
   <p>Nuestra Orden tiene como lema "Veritas".</p>
   <p>Pienso que ese "veritas"  se fundamenta en la fe cristiana: Cristo. Dios encarnado, hecho hombre, que murió y resucitó por nuestra salvación.
   <p>Esta es la razón de nuestro seguimiento de Jesus. Quisiera no estar equivocado. Como consecuencia hemos elegido libremente vivir ese seguimiento  de Jesus en una forma de vida: vida comunitaria.</p>
<p>En la práctica se concreta en los tres votos o promesas firmes, serias, conscientes: vivir la pobreza, la obediencia, la castidad.</p>
   <p>"Veritas". Vivir en la verdad. Me parece que tenemos urgencia en reflexionar y sobre todo llevar a la práctica las palabras de Gandhi. No es fácil. Quizás, más que nunca, debemos llevar a la práctica la idea de Domingo, que a través de ocho siglos atrajo y sigue atrayendo a hombres y mujeres del mundo. ¿Por qué en algunos lugares practicamente no hay vocaciones? Algunas comunidades están en caida vertiginosa. ¿No sirve nuestro carisma hoy? ¿Por qué en algunos lugares sí, y hay vocaciones?. Quizás tenga algo que ver con los votos: quizás tenga que ver con la "perniciosa estabilidad"; es posible que ese "sal de tu tierra" que escuchó Abraham, y escuchamos todos los llamados, haya quedado como un recuerdo.</p>
    <p>Ese "sal de tu tierra" lo dice Dios cada dia, nos lo dice a nosotros y lo dice a los hombres y mujeres del mundo de hoy, tan necesitado de la Buena Noticia. Es gracia, es regalo, pero también es generosidad. Gracia que emana cada dia y cada momento de nuestro carisma, que debe realizarse en personas concretas.</p>
    <p>Lo peor que nos puede pasar, quien quiera que seamos, es que dejemos crecer la mala hierba. Dejar esta tiera, este hoy sin cultivar- Llamados a sembrar -en bastantes casos- nos instalamos en la esterilidad. Esterilidad en algunas o muchas admirables vocaciones. Y eso: la esterilidad no atrae. No es la verdad.</p>
    <p>Cuanto más nos impliquemos con nuestro tiempo, con nuestras gentes, la siembra será úna exigtencia constante y Ddará fruto. Mejor todavía si lo hacemos dándonos la mano, en racimo, en comunidad, desde la comunidad. Se realizará la verdad de nuestra vocación. Se realizá ya en silencio en muchos rincones del mundo.  El bien y las verdad ni hacen ruido. Demos gracias a Dios.</p>]]></description>
    <pubDate>1 Feb 2010 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  <item>
    <title>Descenso actual del número de inmigrantes</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=488</link>
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    <description><![CDATA[<p>El “efecto llamada” en España se había mantenido y la población inmigrante no había dejado de crecer, pese a las continuas bofetadas de la economía doméstica. Pero eso ha sido “hasta ahora”.</p>
<p>La encuesta de población activa desvela que, por primera vez en trece años, hay menos inmigrantes viviendo en España que los que había en el registro anterior. Según los especialistas, este saldo negativo responde a un frenazo en seco de las llegadas, unido a un incipiente aumento de los que abandonan el país. Los datos del INE apuntan que la población inmigrante a finales de septiembre era de 5.342.800 personas, 17.100 menos que en junio, siendo los latinoamericanos los que más han protagonizado esta reducción.</p>
<p>Y si bien hoy por hoy no hay ninguna economía donde esté creciendo el empleo, hay más gente que abandona el país y quienes lo hacen vuelven a sus países de origen, si bien los planes del Gobierno para facilitar la repatriación no han funcionado como se esperaba.</p> 
<p>Sin embargo, todo ello no es una causal tan fuerte como para explicar el señalado cambio. Y es que la actual crisis es la que en el fondo lo provoca y no tanto a las medidas de control y vigilancia de la inmigración ilegal.</p> 
<p>¿No es pues, la gran ocasión de potenciar verdadera y auténticamente los planes de Cooperación al Desarrollo de dichos países?</p>

									
]]></description>
    <pubDate>28 Ene 2010 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  <item>
    <title>El terremoto, las galletitas de lodo y los tontos religiosos</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=489</link>
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    <description><![CDATA[<p>Las noticias procedentes de Haití van confirmando las estimaciones más sombrías. El terremoto que ha sacudido la “Tierra de montañas” ha dejado un inmenso rastro de dolor y de muerte, que –ciertamente– se nos clava en el alma, pero al que no hacemos sino asomarnos brevemente a través de las pantallas de nuestras televisiones.</p>
<p>La tragedia ha venido a cernirse sobre uno de los países más pobres del mundo. La que en otro tiempo fue la más rica colonia francesa, hasta el punto de proporcionar a la metrópoli mayores ingresos que todas las demás juntas, ha llegado a ser el país en el cual casi un tercio de la población padece insuficiencia alimentaria crónica. No es ahora, tras el terremoto, sino antes de él cuando la dieta diaria de muchos haitianos consistía en galletitas de lodo, mantequilla y sal.</p>
<p>Las iniciativas generosas en favor de Haití brotan en todas partes y se cuentan por miles. Bienvenidas sean. Hagamos cuanto esté en nuestras manos y un poco más para paliar la montaña de sufrimiento que sepulta a nuestros hermanos. Creo, con todo, que la viabilidad de esa sociedad y de ese Estado pasa por la responsabilidad de los líderes políticos que, según parece, se darán cita en la “Cumbre Mundial por Haití”. Son ellos quienes disponen de la capacidad de toma de decisiones para embridar a las entidades y organismos financieros y para poner coto a los señores del narcotráfico. Esta desastrosa globalización debe ser gobernada. De no ser así, en cuanto las consecuencias del terremoto dejen de estar en el punto de mira de los medios de comunicación, muchos haitianos regresarán a las galletitas de lodo.</p>
<p>Tendremos, por lo demás, que seguir soportando a los tontos religiosos, un género dotado de una particular locuacidad. Su obscena forma de poner en relación la omnipotencia divina, la impiedad y el castigo –ustedes saben de qué hablo– hiere la sensibilidad cristiana y resulta ajena a la más elemental racionalidad. Mucho me temo que tendremos tontos para rato, pero no serán ellos quienes logren que dejemos de rezar. Si Adorno sostuvo que “escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”, Metz replicó con buen criterio que “después de Auschwitz podemos seguir rezando porque también en Auschwitz se rezó”. En Haití se está rezando.</p>
<p><a href="http://www.dominicos.org/noticia.aspx?idNoticia=842">Para colaborar y más información pulsa aquí</a></p>]]></description>
    <pubDate>25 Ene 2010 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  <item>
    <title>Hacer concesiones o plantear exigencias</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=487</link>
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    <description><![CDATA[<p>¿Cómo podemos captar personas para la comunidad cristiana? ¿Cómo ser creíbles como religiosos ante los jóvenes? Klaus Berger en su libro recién traducido “Jesús”, insiste en que el cristiano o es alternativa o es sal insípida. Contemporizar con lo que se lleva, con lo político o socialmente correcto,  es renunciar a  ser sal y luz en el mundo. Pero a la vez  encerrarse en sus propia fe, vivirla y celebrarla entre los que dicen tenerla y vivirla, y olvidar a los de afuera, es actitud sectaria. Es negar la función de la sal, o de la levadura. La sal no es para la sal ni la levadura para levadura. Ni la sal ni la levadura alimentan. Son para algo ajeno a ellas. Creo que en nuestra iglesia, en  ciertas esferas, sobre todo, se ha apostado por ser alternativa, por no contemporizar. Se ven honestos, fuertes y seguros en esa actitud. Quien quiera que se apunte.  Se asume, a la vez, ser grupo reducido e incomprendido. No se ofrecen concesiones para atraer. Lo tomas o lo dejas.  Es verdad que en no pocos casos tiene más fuerza plantear exigencias que ofrecer concesiones a la hora de atraer a la fe o a la comunidad cristiana. Siempre hay quien se apunta a la seguridad y a la certeza. No se puede menospreciar esa realidad. Que existe en medio del pensamiento frágil y la búsqueda de la satisfacción inmediata de nuestra sociedad posmoderna. ¿Y los que no se apuntan? Si decimos “allá ellos” ¿podemos decir que somos sal?  Si no ofrecer concesiones implica abortar el diálogo, o la escucha atenta otro, o el interés por ponerse en su pellejo; y, en definitiva, no sentirle como hermano por ser también hijo del mismo Dios, con quien le gustaría compartir el pan de la Palabra –y de la eucaristía-, creo que no sólo no se le hacen concesiones, sino que tampoco  se asumen ni se le plantean obligaciones. En concreto, la de buscar juntos la verdad.</p>
]]></description>
    <pubDate>11 Ene 2010 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  <item>
    <title>Elogio del tradicional cartero de barrio</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=486</link>
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    <description><![CDATA[<p>Manolo fue el cartero del barrio durante toda su larga vida laboral. En él comenzó y en él se jubiló hace poco. Cuando traía la correspondencia, después de saludar, siempre charlaba un poco e incluso en algunas ocasiones facilitaba las cosas, evitando el tener que ir a las largas colas de la Central. También a él le afectaron los buzones domiciliarios, que en muchas ocasiones hicieron su trabajo un poco más indirecto e impersonal. Todas las Navidades reiteraba su recogida del tradicional aguinaldo. Siempre recuerdo a Manolo, el cartero del barrio.</p>
<p>En la actualidad y según datos recientes facilitados por el servicio de Correos, contrariamente a lo esperado, Internet no ha hecho entrar en crisis el correo tradicional, sino que incluso lo ha potenciado (un 10% más durante la última década). Y es que el contacto a través de la Red ha generado un aumento de su volumen, ya que cada compra electrónica implica el envío de un paquete y de una factura bancaria.</p>
<p>Además, si antes al abrir nuestro buzón encontrábamos una o dos cartas, ahora podemos hallar muchas más; eso sí, la mayoría de campañas comerciales y publicitarias; si bien parece ser que están descendiendo bien por la actual crisis, que fomentaría una disminución de la inversión empresarial en este tipo de medio, o bien por un cambio de tendencia (contactos telefónicos, etc.).</p>
<p>Pero lo que también se constata es que los correos electrónicos y mensajes a móviles han hecho desaparecer en parte las cartas personales. Está casi en vías de extinción el ritual de tomar el bolígrafo (o estilográfica) para comunicar con nuestra personal letra en una hoja en blanco nuestros más íntimos sentimientos, deseos, etc., al receptor de nuestra carta; el escribir su dirección en el sobre, cerrar éste y después de pegarle el sello correspondiente, depositarlo en el buzón. Efectivamente puede haber mucho de romántico en todo esto (tampoco es tan malo). Pero lo grave es el que se pierda el contacto personal, cierta cercanía, aunque sea a través de la escritura personal. ¿Por qué nuestra sociedad actual tiende cada vez más a la impersonalidad? ¿a la frialdad en las relaciones humanas? ¿acaso nos tenemos miedo unos a otros, haciendo realidad eso del filósofo: el hombre es un lobo para el hombre?</p>]]></description>
    <pubDate>4 Ene 2010 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  <item>
    <title>Familia sostenible</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=484</link>
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    <description><![CDATA[<p>Ahora todo es “sostenible”: la economía, el medio ambiente, el mercado laboral… La sostenibilidad,  según Brundtland,  “consiste en satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar la capacidad de las futuras de satisfacer sus propias necesidades.”  El Instituto Internacional de Estudios sobre la Familia, The family Watch, aplica el término a la familia y afirma que “la familia sostenible es aquella que cumpla las condiciones para promover el bienestar de sus miembros sin comprometer el bienestar de sus descendientes.” El último Informe presentado por The family Watch,  arroja estos datos  referidos a España: En los diez últimos años, los matrimonios han descendido  en casi un 10%; las rupturas matrimoniales se han incrementado en un 27% y los divorcios  en un 300%. Es decir, se ha debilitado profundamente  la consideración social del matrimonio, de la estabilidad  y del compromiso   matrimonial. Estos cambios condicionan  la felicidad de padres e hijos e influyen incluso en  las economías nacionales. En cambio, los cónyuges que dan origen a una familia estable tienen mayor esperanza de vida y menores índices de enfermedades mentales,  de alcoholismo y violencia doméstica. Respecto a los hijos de familias estables,  éstos tienen menores índices de mortalidad, menores índices de alcoholismo, drogadicción y delincuencia, mejores resultados académicos, menos relaciones sexuales precoces y, por tanto, menos embarazos adolescentes no deseados. Se concluye que la estabilidad es la principal condición para promover el bienestar de los miembros de una familia y de sus descendientes. De modo que “familia sostenible, familia feliz”. Si a esto se añadiera aquello de “familia que reza unida…”</p>]]></description>
    <pubDate>28 Dic 2009 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  <item>
    <title>Las navidades y la Navidad</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=485</link>
    <guid>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=485</guid>
    <description><![CDATA[<p>Las calles llenas de luces anuncian que estamos en unas fechas especiales. Es casi absurdo pararse a pensar qué celebramos, pero creo que estamos tan acostumbrados a estas fechas, que igual se ha perdido de vista lo que realmente hay en ellas…  Si no nos paramos a pensar la realidad podemos caer en el error de atravesarla sin darnos cuenta…</p>
<p>De primeras habría que constatar que hay muchas navidades. Las fiestas familiares, ésas en las que nos juntamos con los seres queridos que a lo mejor no vemos en todo el año o que los sentimos más cerca en estos días; también las fiestas lúdicas, las de las comidas y la diversión de unos días de descanso; por supuesto las fiestas de la ilusión, las de la lotería, los proyectos para el año nuevo y las ganas de que cambie nuestra vida; y las fiestas del consumo, las de las compras y los regalos...</p>
<p>De todas esas navidades que se entremezclan podemos sacar algo positivo. No es todo malo en nuestro mundo y no es bueno andar mirando acusadoramente todo el día, la crítica es necesaria… pero sólo la que construye y es capaz de mirar más allá, la que mira desde la Gracia dominicana...</p>
<p>Las distintas navidades se llenan  de cosas buenas… de cariño, cercanía, familia, amistad, de alegría y diversión, de buenos deseos, de ganas de hacer felices y de que nuestra vida cambie, de generosidad y esperanza… las distintas navidades tienen todo eso porque son reflejo, imagen y eco de la auténtica Navidad... aunque quizás al final nos quedamos con lo externo, con las consecuencias, con las capas de fuera de la vida sin ir al fondo de las cosas, a su último y verdadero sentido... por éso es bueno recordar que todas esas “navidades” cobran su sentido, todos esos valores positivos están, porque vienen de la mano de la auténtica Navidad.</p>
<p>La Navidad en la que celebramos que hace dos mil y pico de años nació Jesús de Nazaret, el Salvador, el Hijo de Dios... y que al nacer, al hacerse Dios un hombre como nosotros, nos trajo la alegría, la esperanza de que nuestra vida puede cambiar y ser una vida más viva, nos trajo el amor que se vive en familia, entre amigos, en comunidad, ese amor que lleva a querer hacer más felices a los demás, nos trajo el sentido profundo de la paz, de la concordia, de la fraternidad, de la ilusión, de los buenos deseos, porque nos trajo la luz que vence la oscuridad y la muerte, nos trajo la esperanza...</p>
<p>La esperanza y la ilusión en que el mundo puede ser de otra manera, en que la vida que vivimos entre tanta gente lejana, puede transformarse en una vida en la que la señora con la que nos cruzamos cada mañana, las chicas del autobús de cada día, el señor que trabaja al lado, no son unos desconocidos. Son hombres y mujeres como nosotros, son hermanos nuestros, hijos de Dios, todos queridos por Él, y que a todos nosotros, creyentes y no creyentes, nos nació el Niño Dios, para traernos vida y plenitud...</p>
<p>Así la Navidad y las navidades se llenan de su contenido verdadero... la familia es  expresión del amor incondicional de Dios; la diversión es muestra de la alegría interna porque la vida tiene un sentido y es un regalo; la ilusión y los buenos deseos llegan desde la esperanza de que ya estamos salvados, que nada nos impide ser como sentimos verdaderamente que nuestra vida y nuestro mundo debería ser... Hemos de andar recordando que con la Navidad celebramos el nacimiento del Dios que se hace hombre por amor a los hombres, para traerles la libertad y la paz, la felicidad plena y honda...</p> 
<p>Y hemos de recordar sobre todo, oh frágil memoria, que pese a esa plenitud, alegría, felicidad y generosidad con la que vivimos estos días, hay gente que no goza aún de la posibilidad de disfrutarlos como nosotros. Aún hay hombres y mujeres que viven esclavizados por la pobreza, la violencia, el miedo, hombres y mujeres que en este tiempo sufren el azote de la crisis, que viven esclavos de su propia inconsciencia, de todo aquello que les hace ser menos personas, encadenados a la tristeza, la angustia, el sinsentido, la miseria, el dolor, al vacío... todo lo contrario al mensaje de Jesús de Nazaret, al mensaje de la liberación, de la justicia, del amor, de la paz, de la plenitud... y que fue para ésos para quienes especialmente vino a nacer Dios, para los preferidos del Padre, para aquellos de los que nadie se acuerda…</p> 
<p>Feliz Navidad y felices navidades a todos.</p> ]]></description>
    <pubDate>21 Dic 2009 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
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    <title>De crucifijos</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=483</link>
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    <description><![CDATA[<p>¡Dale con los crucifijos en las escuelas! Cortina de humo para no plantear asuntos de más entidad, dice muchos. Deseos de significarse en la profesión de su fe laica, dicen otros. Normalizar la situación de un Estado laico. (Atención: no de una sociedad laica. Que el Estado  quiera convertirse en pueblo carece de fundamento. Aunque lo represente, no lo suplanta. ¿Lo tienen claros los políticos?). Pero volvamos a lo de cortina de humo. Que lo sea para no dejar ver lo que se cuece en el mundo de la política, la economía, los conflictos sociales, puede ser verdad. No me ocupo de ello. Si me ocupo de que arremeter contra esa petición que una Comisión del Congreso se hace al gobierno, puede ser cortina de humo en ámbitos creyentes. Puede que pretenda ocultar inquietudes que la Jerarquía y los creyentes  deberían atender con más interés. Por ejemplo: lo que cuesta establecer diálogo con el distinto, a causa de no descubrir lo positivo que en él se encuentra;  la costosa comunión de hombres de iglesia ante diversos conflictos socio-políticos; el testimonio de nuestra religiosidad que no logra detener el proceso de laicismo en la sociedad - no digo en el Estado-; el modo presentar  nuestra fe en una sociedad en parte hostil; el estilo evangélico de la vida de los creyentes, que les haga además creíbles; la apuesta firme por la acogida al emigrante; la atención a las víctimas de la crisis económica; el compromiso de nuestra catolicidad que nos lleva  a mirar la inhumanidad de situaciones en otras partes del mundo; en fin, y hablando de escuela, la oferta de una enseñanza escolar digna. ¡Que también se puede conseguir sin que un cristo presida el aula!</p> 
]]></description>
    <pubDate>14 Dic 2009 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  <item>
    <title>Critiquemos, critiquemos…</title>
    <link>http://www.dominicos.org/mostrarAcento.asp?id=482</link>
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    <description><![CDATA[</p>Un nuevo escándalo de los medios de comunicación –la acusación errada de un diario nacional de maltrato y asesinato de una niña de tres años por su padre, que días después se demuestra que fue un accidente- me lleva a pensar en la falta de conciencia crítica del común del telespectador.</p>
<p>No entraré en si los medios deberían de utilizar más la autocensura–creo que bastante hay ya de la censura pública sobre qué temas se pueden tratar y cuáles no con la mandanga de lo políticamente correcto-, ni en la falta de prudencia y profesionalidad de dar por sentadas las primeras consecuencias que aparecen antes de las mínimas averiguaciones, por supuesto tampoco entraré en lo execrable que es el maltrato ni en que por desgracia parece que está de moda.</p> 
<p>Lo que me interesa de esta noticia es la falta de crítica tan profunda que tenemos los ciudadanos. Por el mero hecho de que algo salga en los medios lo damos por sentado, asumimos su veracidad, nos lo tragamos como nos tragamos los anuncios de la tele… y ése es el problema. Nos hemos convertido en pasivos consumidores de noticias… no está despierta la capacidad crítica, la libertad de juicio ni la sana cuarentena de la duda…</p>
<p>Y es que además no es políticamente correcto. Si dudas de algo pareciera que te pusieras del lado del criminal, si te atreves a poner en tela de juicio –aunque sea con humor…-una versión oficial de algo, es como si fueses uno de los que cometen los peores delitos… Y así nos pintan en la sociedad que estamos construyendo, manipulada y manipulable, adocenada, sin juicio, sin inquietud, sin crítica, sin humor… y sin preocupación por la Verdad.</p>
<p>La capacidad crítica va de la mano de la denuncia profética del cristiano, y sin ella es imposible desarrollar la capacidad de construir un mundo mejor y más justo. No se puede construir en verdad si no tenemos la capacidad crítica de denunciar, rechazar y juzgar lo erróneo del mundo. Ha de ir esto de la mano de ser predicadores de la Gracia, de acuerdo - y quizás ahí entrará el humor-, pero no puede dejar de hacerse la crítica y la denuncia.</p>
<p>Se me ocurre que el Adviento que estamos viviendo y la espera en la que nos vemos embarcados tienen mucho que ver con esa clave crítica. Y es que dado que esperamos al Salvador, su Reino de Justicia, su Vida que no acaba, su Felicidad y su Justicia perpetua, no es bueno aceptarlo todo, porque lo que esperamos nos habla de mucho más que lo que tenemos. No es bueno aceptar este mundo sin más porque el mundo que sueña el cristiano –“levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación...”- ha de ser un muchísimo más, que es lo que vino a traernos el Mesías. No podemos conformarnos con duplicados desvalorados de algo que sabemos podría ser mucho mejor…</p>
<p>Critiquemos, critiquemos… que es sano y construye el Reino de Dios.</p>]]></description>
    <pubDate>7 Dic 2009 00:00:00 +0100</pubDate>
  </item>
  </channel>
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