Me siento ontológicamente dominico
Yves M. Congar

13/02/2010 . Jordán de Sajonia

I. Contemplamos la Palabra

Iª Lectura: 1Reyes 12,26-32;13,33-34

(…), terminarán poniéndose de parte de su señor, Roboán, rey de Judá; me matarán y volverán a unirse a Roboán, rey de Judá." Después de aconsejarse, el rey hizo dos becerros de oro y dijo a la gente: "¡Ya está bien de subir a Jerusalén! ¡Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto!"
Luego colocó un becerro en Betel y el otro en Dan. (…) Esto incitó a pecar a Israel, (...)
Jeroboán no se convirtió de su mala conducta (…) Este proceder llevó al pecado a la dinastía de Jeroboán y motivó su destrucción y exterminio de la tierra.

Evangelio: Marcos 8,1-10

Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos." Le replicaron sus discípulos: "¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos?" Él les preguntó: "¿Cuántos panes tenéis?" Ellos contestaron: "Siete." (…) los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces;(…) La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; (…)

II. Compartimos la Palabra

Fidelidad de Dios, la falta de fidelidad de la humanidad y el perdón de Dios

En la primera lectura vemos cómo al morir Salomón y repartir su reino entre sus dos hijos uno de ellos administra su parte alejándose del amor de Dios. Él y el pueblo se obstinaban en su rebeldía y aquí aparece una de las ideas, la falta de fidelidad del hombre y la mujer, pero Dios, que nos ama profundamente, nos saca de la esclavitud y siempre permanece: “Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos” y de aquí surge otra de las ideas: la fidelidad de Dios. En el salmo nosotros ponemos nuestra petición de perdón al reconocer nuestro  pecado y levantar los brazos como un bebé que todavía no camina hacia nuestro Padre-Madre amoroso que nos acoge y abraza SIEMPRE. Aunque a nosotros nos cueste creer que así sea.

Si intentamos actualizar estas lecturas nos damos cuenta que la humanidad progresa y también se equivoca idolatrando a dioses como el dinero, sexo, poder, ocupaciones… Olvida a Dios y sitúa su esperanza en dioses falsos encontrando por ello consecuencias de infelicidad que incluso en ocasiones le atribuye a Dios y de aquí nos centramos en el evangelio, donde Jesús nos da la clave del milagro: podemos multiplicar solo con poner al servicio de nuestros hermanos y hermanas lo poco que tenemos y que somos, consiguiendo satisfacer hasta saciarnos, solo con pensar en el bien común. Lo vemos en  Jesús cuando se apiada de los otros. Jesús está pendiente de los que están a su alrededor, interpela por ellos, siente como ellos y se preocupa de ellos, dándose cuenta que llevan tres días sin comer, los mismos tres días antes de la resurrección y así hace referencia a la vida terrenal. Pero Jesús no actúa solo, por su cuenta, para engrandecerse. Él les pide a ellos y a ellas y nos pide a nosotros y a nosotras ahora que pongamos a su disposición lo que tenemos y en muchas ocasiones son nuestras peticiones de perdón, nuestros arrepentimientos los que ponemos en las manos de Jesús y el AMOR los multiplica dando por fin lugar a la Resurrección, el perdón y la vida eterna.
 

Comunidad El Levantazo
CPJA - Valencia

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