El estudio ha de ser parte intrínseca de nuestra vida como predicadores del Evangelio
Cap. Bogotá n. 99

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

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Lunes 28 de enero de 2013
Santo Tomás de Aquino
Tercera Semana del Tiempo Ordinario

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Lecturas y comentario Hoy es Santo Tomás de Aquino

I. Contemplamos la Palabra

Lectura de la carta a los Hebreos 9,15.24-28:

Cristo es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna. Pues Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres –imagen del auténtico–, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Tampoco se ofrece a si mismo muchas veces –como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido asi, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo–. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo. Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio. De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos.

Sal 97,1.2-3ab.3cd-4.5-6 R/. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia
y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 3,22-30:

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.»
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

II. Compartimos la Palabra

  • “Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos”

El sacrificio de Cristo es único, se ofreció una sola vez al Padre para quitar el pecado del mundo.

En la Antigua Alianza, los sacerdotes ofrecían sacrificios de animales continuamente para expiar los pecados, tanto del pueblo como de ellos mismos; ellos no podían erradicar el pecado del mundo, por eso cada año debían ofrecer esos sacrificios de corderos. Cristo, Cordero sin mancha, Sacerdote y Ofrenda a la vez, con un solo sacrificio pudo borrar el pecado del mundo por el sacrificio de sí mismo al Padre. Cristo entregó su vida una sola vez, pero volverá al final de los tiempos, en su segunda venida esta vez, no para ser juzgado sino para juzgar.

En su primera venida cargó con nuestros pecados para borrarlos, en la segunda aparecerá para juzgar y salvar a cuantos esperan en Él.

La sangre de los corderos del Antiguo Testamento es sustituida por la sangre de Cristo en el Nuevo Testamento. Es la nueva y eterna Alianza entre Dios y los hombres, sellada con la sangre de Cristo, que reúne a los que le siguen y también a los que en la Antigua Alianza esperaron su venida.

  • “Un reino en guerra civil no puede subsistir”

Cristo une, esta es la gran diferencia, ¿cómo pueden achacar a Jesús las obras del diablo?
Sólo la envidia y la mala intención hacen que veamos con malos ojos lo que otros hacen bien. Eso les sucedía a los escribas que bajaron de Jerusalén, no para escuchar las enseñanzas y ver los signos de Jesús, sino para ir contra Él.

El pueblo sencillo atendía con atención el mensaje de Jesús, viendo con gran admiración los milagros que realizaba, por eso le seguía y escuchaba con más gusto que a los escribas y fariseos. Estos no podían tolerarlo y trataban de emponzoñar al pueblo contra Jesús, diciendo que sus milagros eran obra del diablo.

Jesús se defiende claramente contra los que le están acechando y recuerda que se perdona todo menos la blasfemia contra el Espíritu Santo, no dice cual es ese pecado, pero por el contexto podemos pensar que es la obstinación, la cerrazón el no querer ver la verdad, rechazándola e induciendo a los demás al error.

Jesús, ha venido al mundo para dar testimonio de la verdad, “todo el que es de la verdad escucha mi voz”. Quien busca la verdad es fiel a Dios.

Santo Tomás, cuya fiesta celebramos, buscó siempre la Verdad, incansablemente la contempló, la halló con amor a los pies de Cristo crucificado y la entregó a los demás con su predicación y en sus maravillosos escritos. Pidamos qué nunca falten santos que sepan buscar la Verdad.

Hna. María Pilar Garrúes El Cid
Misionera Dominica del Rosario
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