Esta ansia de saber y deseo de enraizarse en Cristo es la Orden de Predicadores
George Bernanos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Miércoles 10 de marzo de 2010
Tercera semana de Cuaresma

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Lecturas y comentario

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro del Deuteronomio 4,1.5-9:

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella. Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos ellos, dirán: "Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente." Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy? Pero, cuidado, guárdate muy bien de olvidar los sucesos que vieron tus ojos, que no se aparten de tu memoria mientras vivas; cuéntaselos a tus hijos y nietos.»

Sal 147,12-13.15-16.19-20 R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,17-19:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»

II. Compartimos la Palabra

  • Jesús y la Ley

Jesús tiene un gran respeto a la Ley. Expresamente declara que no ha venido a suprimirla, sino a cumplirla. Y, al mismo tiempo, se siente libre para interpretarla, actualizarla y perfeccionarla. “Habéis oído que se dijo a los antiguos ‘no matarás’ y el que mate será procesado. Pero yo os digo: ‘todo el que está peleado con su hermano será procesado’”… “Habéis oído… ‘no cometerás adulterio’. Pero yo os digo…”. El Santo Padre, en su reciente libro sobre Jesús, nos dice a este respecto: “Jesús se nos presenta no como un rebelde ni como un liberal, sino el  intérprete profético de la Torá, que él no suprime, sino que le da cumplimiento, y la cumple precisamente dando a la razón que actúa en la historia el espacio de su responsabilidad” (pp. 159.160).

  • Fidelidad y rigidez

Jesús no vino a abolir el Antiguo Testamento, sino a perfeccionarlo llevándolo a su plenitud. Más que criticarlo, Jesús criticó las rígidas interpretaciones que sobre él hacían los escribas y fariseos. Los mandamientos de Moisés siguen siendo válidos, pero no suficientes. Son como leyes de mínimos que un seguidor de Jesús, teniéndolas en cuenta, debe superar y completar con el Nuevo testamento y, en particular, con la nueva ley del amor. Ser fieles a la Ley no significa seguir aplicándola literalmente hoy, sino interpretarla como hizo Jesús y buscar su sentido. “En la estructura intrínseca de la Torá, en su evolución a través de la crítica profética y en el mensaje de Jesús que engloba a ambos, la Ley encuentra al mismo tiempo el espacio para los desarrollos históricos necesarios y la base estable que garantiza la dignidad del hombre a partir de la dignidad de Dios” (o.c. p. 160). 

  • Comprender. Practicar. Enseñar

“No creáis que he venido a…” Lo primero, comprender, entender lo que quiso decir Moisés y lo que quiere decir Jesús. “Se dijo… pero yo os digo”.

Sólo después de comprender lo mejor posible el sentido de la Ley de Moisés y el de la Ley nueva de Jesús, podemos y debemos practicarlas, como hizo el mismo Jesús que “cumplió hasta la última letra o tilde de la Ley”.

Y, finalmente, enseñarla, cada uno desde la plataforma que tenga en la vida. Y todos, sin distinción, con su ejemplo, con su conducta, con sus obras.

Esto es lo que hizo Jesús y lo que nos pide hacer a nosotros: practicar la Ley, cumplirla, llevándola a su plenitud por la vía del amor y de la bondad, para tener el más seguro acceso a Dios y a los hermanos.

Fray Hermelindo Fernández Rodríguez
La Virgen del Camino
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