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Lucas
12,54-59
Cuando
veis subir una nube por el poniente decís enseguida: Tendremos lluvia,
y así sucede. Cuando sopla el viento sur decís hará calor y así
sucede.
Por
medio de esas palabras, Jesús reprocha a sus conciudadanos no saber
interpretar los signos de los tiempos cuando son perfectamente capaces
de interpretar los signos meteorológicos.
La
Iglesia contemporánea cuida especialmente de ser fiel a esa invitación de
Jesús. En el Concilio Vaticano II decía: Es deber permanente de la
Iglesia escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz
del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación, pueda la
Iglesia responder a los perennes
interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y futura
Es necesario, por ello conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus
esperanzas, sus aspiraciones y el rasgo dramático que con frecuencia le
caracteriza (G.S.4).
¡Hipócritas!
Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo es que no
sabéis interpretar el momento presente?
Analizando
el estado actual del mundo, el momento presente, el Concilio ha
reconocido algunos signos de los tiempos esenciales. He ahí algunos:
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La
solidaridad creciente de los pueblos (A.S.,14)
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El
ecumenismo (D: Ecum. 4)
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La
preocupación por la libertad religiosa (L.R.15)
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La
necesidad del apostolado de los laicos (A.L.1)
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Movido
por la fe que le impulsa a creer que quien le conduce es el Espíritu del Señor,
que llena el universo, el pueblo de Dios se esfuerza en discernir en los
acontecimientos, las exigencias y los deseos que le son comunes con los demás
hombres de nuestro tiempo y cuáles son en ellos las señales de la presencia
o de los designios de Dios. (G.S.11)
¡Darnos
cuenta del momento en que nos encontramos!
Dios
conduce la historia, Dios sigue actuando HOY.
Más
que dolernos añorando la Iglesia del pasado
Más
que evadirnos soñando la Iglesia de mañana
Es
preciso, según la invitación de Jesús, darnos cuenta del momento en que
nos encontramos. Sus contemporáneos en la Palestina de aquella época no
supieron aprovechar la actualidad prodigiosa del tiempo excepcional que
estaban viviendo. ¿Y nosotros?
La
finalidad de la revisión de vida es tratar, humildemente de
reconocer la acción de Dios en los acontecimientos, en nuestras vidas
para encontrarlo y participar en esa acción de Dios
a fin de
revelarlo, en cuanto fuere posible, a los que lo ignoran.
Señor,
ayúdanos a vivir los menores acontecimientos de nuestras vidas, como los
mayores, a ese nivel. Reconocer, participar, revelar tu obra actual.
Y
¿por qué no juzgáis vosotros mismos lo que se debe hacer?
El
tiempo en el que yo estoy viviendo es el único verdaderamente
decisivo para mí.
Juzgad
vosotros mismos
Nadie, nadie más que yo puede ponerse en mi lugar para
la opción fundamental. No puedo apoyarme en el juicio de los demás
si
bien no es inútil que el suyo me dé alguna luz.
La
breve parábola siguiente nos repetirá la urgencia de esa toma de posición.
Cuando
vas con tu contrincante a vera al magistrado, haz lo posible para arreglarte
con él mientras vais de camino, no sea que te arrastre ante el juez, y el
juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel
En
Mateo, esa misma parábola (Mateo 5,25) servía para insistir sobre el deber
de la caridad fraterna. Lucas coloca esa parábola en una serie de consejos de
Jesús sobre la urgencia de la conversión: no hay que dejar para mañana la
toma de posición, el discernimiento de los signos de los tiempos.
(Rezo las oraciones finales)

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