Semana Tercera
Día Quinto |
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Vamos
a reflexionar sobre la tarea reconciliadora, que es bastante compleja.
Reconocer
los conflictos:
Tener el valor de reconocer y
denunciar los conflictos.
Llamar las cosas por su nombre.
Esta tarea profética es fuente de sufrimiento.
El sufrimiento es el precio que
tengo que pagar si quiero conseguir una reconciliación efectiva: reconocer
mis pecados, mis heridas.
Denunciar
el pecado
Hay conflictos que no son pecado; otros SI
También es cierto que la raíz de muchos conflictos son el pecado y la
injusticia.
Tengo que denunciarlos EN MI, desenmascararlos: los odios, resentimientos,
atropellos, etc.
Humanizar
los conflictos: Tener paciencia.
Humanizar es trabajar por la
reconciliación.
¿Cómo es mi apasionamiento?
¿En qué clima vivo, de nerviosismo, etc?
Superar los dogmatismos.
Intentar tener
entrañas de misericordia
Aproximar
posturas:
Sanear fanatismos,
Extremismos
Intolerancias
Sembrar: serenidad
Tolerancia
RESPETO MUTUO
Reconstruir la relación fraterna.
Tengo que ser un promotor de la cultura del DIALOGO:
Buscar acercamiento
Convivencia.
Todo
esto necesita una fuerte decisión de la voluntad, necesita un APRENDIZAJE.
Esta
es la geografía de la reconciliación:
¿Dónde
encuentras más dificultad? Piensas en ello y escribe. Lo que te cuesta más,
donde tropiezas, lo que te quita
la paz.
¿Qué
puedes mejorar? ¿Por dónde empezar? ¿No te valen estas ideas como un GRAN
IDEAL?
Escribe.
Ora todo lo que puedas.
Termina
este Ejercicio con lo de cada día

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