Semana Segunda
Día Tercero |
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Fin
para el que soy creado.
El hombre, la mujer son creados, somos creados para hacer reverencia y servir
a Dios.
Y mediante esto salvar nuestra alma.
Todo lo demás, todas las cosas creadas, deben ayudar a conseguir esta
finalidad: Dios.
Debemos usar las cosas en tanto en cuanto nos ayuden a conseguir este
fin.
Para ello debo tener libertad interior y exterior:
Libertad interior: no ser esclavo del pecado, del mal, de los vicios.
Libertad exterior. No ser esclavo de nadie, ni de persona, ni de grupo, etc.
Esto significa que debo tomar opciones.
¿Qué le
aprovecha al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?
Medita, reflexiona en cada una de estas
ideas.
Lee Filipenses 1,9-11.
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¿Cómo se realiza esto
en mi?
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Dedica un rato a orar
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Luego escribe lo que estas sintiendo
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Señor, ayúdame a escuchar tu voz:
¿qué le aprovecha al hombre ganarlo todo, tenerlo todo, si pierde su alma?
Ayúdame a contemplar tus manos
(miro mis manos)
Manos que acarician el rostro de la
Virgen en Belén, Nazaret
Que trabajan en Nazaret
Manos que bendicen a los niños,
Que se juntan en oración
Manos clavadas en al cruz
Que curan a los enfermos.
Manos que distribuyen el pan y los
peces a las multitudes.
(despídete con las oraciones de cada día)

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