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La Plaza Mayor de Salamanca cumple doscientos
cincuenta años; aniversario que da solera y prestancia a uno de los lugares
más bellos de encuentro amistoso y solidaridad humana. Durante estos dos
siglos y medio, este recinto de armonía artística sin igual, ha acogido
acontecimientos de toda índole: festivos, políticos, religiosos,
artísticos, familiares, amistosos...
Al recordar las efemérides más significativas,
que durante estos años han acaecido en nuestra querida Plaza Mayor, no cabe
la menor duda, que había que hacer memoria del 4 de junio de 1952 en que la
imagen morena de la Virgen de la Peña de Francia tuvo un encuentro
memorable con una multitud de fieles devotos que llenaron hasta rebosar
hasta los últimos rincones de la Plaza.
Era la respuesta generosa que el pueblo sencillo
y creyente daba a la visita que durante quince años había hecho la imagen
de la Virgen a sus hogares. Desde el otoño de 1947, la imagen de Nuestra
Señora había dejado las alturas del Santuario de la Peña de Francia, para
visitar a los pueblos de la llanura castellana y a los de las montañas y
valles hurdanos.
Un total de quinientos ochenta pueblos visitó
la venerada imagen acompañada por sus capellanes de toda la vida: los
dominicos. Al frente de un pequeño grupo de predicadores misioneros estuvo
el inolvidable P. Constantino, alma y artífice de la Coronación de la
imagen de Nuestra Señora de la Peña de Francia.
La imagen de la Virgen fue en aquellos años,
mensajera de estímulo y consuelo, para aquellas familias sufridas
castellanas y extremeñas que tenían que enfrentarse con un futuro difícil
e incierto. Eran épocas de economías muy austeras, cercanas a la pobreza;
tiempos en que comenzó la dura emigración de los pueblos hacia las grandes
ciudades y al extranjero. La Virgen de la Peña de Francia pasó a ser una
familiar más, cuya estampa se colocaba en las alcobas de las viviendas, en
las carteras y maletas de los que con gran dolor abandonaban sus casas, sus
tierras, sus familias..., en busca de un porvenir mejor para los suyos.
Cuando apenas nadie importante visitaba estos
pueblos, Nuestra Señora, como una vecina más de una pequeña aldea, entró
en los hogares más humildes para compartir con sus moradores, soledades,
alegrías, esperanzas y sufrimientos. No era extraño, pues, que cuando se
les invitó a tener un encuentro con ella en la Plaza Mayor acudieran
presurosos y con alegría a la cita.
Nos alegramos que la imagen de Nuestra Señora
de la Peña de Francia regrese de nuevo a la plaza Mayor de Salamanca para
revivir y reavivar, si posible fuera, la fe y el entusiasmo con que vibraron
las buenas gentes que en aquella fecha acudieron a tan memorable encuentro.
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| (Breve
síntesis de la narración que se hizo el cuatro de Junio de la presencia
de la imagen de Nuestra Señora de la Peña de Francia en la Plaza Mayor
de Salamanca).
"Media hora tardó en llegar
(desde la Catedral) a la Plaza Mayor el cortejo procesional, ocupando
los distintos componentes los lugares que tenían señalados en torno al
altar levantado en la correspondiente al arco del Toro.
... El aspecto que la Plaza ofrecía, en el
momento de entrar la Imagen de la Virgen, era verdaderamente grandioso.
Miles y miles se agolpaban en las aceras, soportales y jardincillos, así
como en los balcones de las casas, en las terrazas y hasta en los tejados
de las mismas.
El escenario de la Coronación y demás
actos religiosos fue un amplio y vistoso estrado levantado ante el arco
del Toro y sobre el cual se alzaba un altar, con accesos de escalera por
ambos lados y adornado con un gigantesco escudo pontificio. Tapices,
reposteros y plantas adornaban el fondo del estrado.
El entusiasmo de la multitud adquirió
caracteres indescriptibles al hacer en la entrada de la Plaza Mayor el
Cardenal Tedeschini. Atronadores vítores y aclamaciones, con el flamear
de pañuelos, subrayaron el momento. Su Eminencia, adelantándose a uno y
otro lado, y llegando incluso a mezclarse con el público, impartía su
bendición con la severa majestuosidad.
Una escuadrilla de tres bimotores de la
base de Matacán atravesó en este momento el cielo a baja altura;
evoluciones que se repitieron una y otra vez a lo largo de la ceremonia
religiosa. Otro avión trimotor estuvo arrojando pétalos sobre la Plaza
Mayor en el transcurso de los actos.
En medio del continuo clamor de la
multitud, que no cesaba en sus entusiásticas muestras de fervor... se
inició la celebración litúrgica de la Coronación de la imagen de la de
Nuestra Señora de Peña de Francia...". |