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CELEBRACIONES DOMINICANAS
● Aniversario de los padres y madres difuntos (7 de febrero) ● Sta. Catalina de Siena (29 de abril) ● Patrocinio de la Bienaventurada Virgen María a la Orden (8 de mayo) ● Traslación de Nuestro Padre Sto. Domingo (24 de mayo) ● Sta. María Magdalena (22 de julio) ● Nuestro Padre Sto. Domingo (8 de agosto) ● S. Agustín (28 de agosto) ● Aniversario de amigos y bienhechores de la Orden (5 de septiembre) ● Nuestro Padre S. Francisco de Asís (4 de octubre) ● Ntra. Sra. la Virgen del Rosario (7 de octubre) ● Todos los Santos de la Orden (7 de noviembre) ● Aniversario de todos los difuntos de la Orden (8 de noviembre) ● Aniversario de la Aprobación de la Orden (22 de diciembre)
Aniversario de los padres y madres difuntos ▲ 7 de febrero
En esta celebración hacemos memoria conjunta de nuestros padres y nuestras madres, que nos han precedido con el sello de la fe de su bautismo y duermen ya el sueño de la paz. De esta forma la Familia Dominicana expresa la piedad hacia nuestros padres y nuestras madres, uniendo en única celebración, tanto en la vida como en la muerte, a quienes nos engendraron también en Cristo y muchísimas veces nos educaron y nos ofrecieron al seguimiento de Cristo.
Patrocinio de la Bienaventurada Virgen María a la Orden ▲ 8 de mayo
La Iglesia ha invocado a la Virgen María "con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora" ya que su función maternal perdura sin cesar en la economía de la gracia y "con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna." (LG, n.62)
La celebración del patrocinio de María en la Orden se celebró en la liturgia en coincidencia con el aniversario de la bula de fundación de la Orden el 22 de diciembre de 1216, pero ante la debida preferencia de las ferias de Adviento inmediatas a Navidad, se propone su celebración en este día del mes de mayo -dedicado a la veneración especial de María- pues también en este día diversos calendarios litúrgicos de otros propios ya celebran diversos títulos de María.
Traslación de Nuestro Padre Sto. Domingo ▲ 24 de mayo
Domingo quiso ser sepultado en la iglesia de San Nicolás de las Viñas (San Nicoló delle Vigne) “bajo los pies de sus frailes”. Inmediatamente muchos enfermos testimoniaron haber sido curados en el sepulcro del santo, pero los frailes no fueron propensos a reconocer estos milagros y destruían todos los exvotos que les daban como acción de gracias por las curaciones. Finalmente por voluntad expresa del papa Gregorio IX, gran amigo del santo, dentro de la asamblea del capítulo general, presidido por el MO beato Jordán de Sajonia y en presencia del delegado pontificio: el arzobispo de Rabean, Teodorico, se hizo la traslación de su cuerpo a un sarcófago de mármol el día 24 de mayo de 1233, martes de la octava de Pentecostés, cuya antífona de entrada en la celebración eucarística, tomada del libro IV de Esdras (extracanónico), (2, 37) cantaba: Recibid el gozo de vuestra gloria, dando gracias a Dios que os ha llamado a los reinos celestiales, mientras un olor maravilloso se extendía desde el sepulcro del santo. Esto supuso el principio del proceso de canonización, que el mismo papa Gregorio IX haría desde Rieti un año después, el 3 de julio de 1234.
22 de julio
María de Mágdala, a quien el Señir curó, lo siguió y lo sirvió con gran amor (cf. Lc 8, 3). Cuando al final los discípulos huyeron, María Magdalena permaneció junto a la cruz, con María, la madre de Jesús, con Juan y algunas mujeres (cf. Jn 19, 25). El día de Pascua se le apareció Jesús por la mañana y la envió a anunciar su resurrección a los discípulos (cf. Mt 16, 9; Jn 20, 11-18).
La Orden de Predicadores la tuvo entre sus protectores. Se la ha honrado como "la apóstol de los apóstoles" -así también la celebra la liturgia bizantina- y se ha comparado el oficio que tuvo María Magdalena de anunciar la resurrección, con el oficio propio de la Orden, la predicación.
28 de agosto
El obispo de Hipona es uno de los más eminentes Padres de la Iglesia latina, descollando en todo Occidente por su autoridad teológica sobre todo en la doctrina de la gracia, y resplandece también como autor de la regla y preceptor de nuestra vida comunitaria conventual. Su Regula ad servos Dei, que originariamente iba destinada a un cenobio de mujeres, fue tomada en el siglo XII por los canónigos regulares. Después del IV Concilio de Letrán (1215) y su canon XIII, Inocencio III recomendó a santo Domingo que eligiera para sus frailes una regla antigua, que diese garantía a la nueva familia. “Inmediatamente, como atestigua Jordán de Sajonia, los que habían de ser frailes Predicadores, profesaron según la regla del preclaro predicador San Agustín, y se impusieron alguna observancia más estricta en alimentos, ayunos, descanso, y hábitos de lana.”
Humberto de Romans mostró más tarde que San Agustín había escrito la regla conforme a la vida de los apóstoles. Teniendo en cuenta que Domingo como canónigo ya hacía casi veinte años había profesado la regla de san Agustín comprendió que esta vida apostólica elegida por san Agustín se adaptaba al propósito de los Predicadores. La obediencia según la regla apostólica de san Agustín y las constituciones de la Orden sintetizan aún para nuestro tiempo toda la profesión de la vida dominicana conventual.
Aniversario de amigos y bienhechores de la Orden ▲ 5 de septiembre
La misión de predicación de la Orden ha contado y cuenta con la amistad y ayuda preciosas de muchas personas que nos acompañan en nuestra tarea evangélica con su amistad y con sus bienes. A todos ellos queremos recordar con agradecimiento en este aniversario mediante esta celebración en la que reunimos a nuestros amigos y bienhechores difuntos, que por diversos motivos estuvieron unidos con la Orden.
Nuestro Padre S. Francisco de Asís ▲ 4 de octubre
La fiesta de este día significa en la liturgia dominicana el singular vínculo de fraternidad que nos une con el fundador y con la Orden de los franciscanos, dada la afinidad de ambos fundadores en su misión histórica en la edificación de la Iglesia. Fueron, como recuerda santa Catalina: “Verdaderamente dos columnas de la santa Iglesia: Francisco con la pobreza, que es su verdadera característica. Domingo a su vez con la ciencia” (Diálogo, 158). Siguiendo nosotros su camino aprenderemos a ser fieles “discípulos de tan humildes maestros” (Celano, Vida 2a, 149).
El probable encuentro de los dos fundadores en Roma en presencia del cardenal Hugolino -luego Gregorio IX- bien sea en el 1218, bien en 1221 es desde entonces un motivo repetido en su iconografía y siempre es expresión de la común inspiración evangélica de los dos fundadores y de sus Órdenes. Por inmemorable tradición las dos Órdenes celebran juntas a los dos fundadores y repiten la antigua antífona: “El seráfico Francisco y el apostólico Domingo, nos enseñaron, Señor, tu ley.”
Ntra. Sra. la Virgen del Rosario ▲ 7 de octubre
Nuestra Orden, junto con toda la Iglesia, celebra en esta fiesta las maravillas obradas por Dios en favor de los hombres, en la contemplación devota de los misterios de la vida, pasión y resurrección de nuestro salvador Jesucristo, con María, su madre, que es para nosotros "ejemplo de meditación en las palabras de Cristo y de docilidad en la propia misión" (LCO, n. 67, § II). Estos tan grandes beneficios, reunidos en unidad se presentan en esta forma peculiar de oración que se llama usualmente "Rosario" y que como es sabido, tuvo su principio y desarrollo en el ambiente de la vida y apostolado de nuestra Orden.
Entre los frailes de la Orden que tuvieron gran influjo en la difusión del rosario se debe enumerar ante todo al venerable Alano de la Roche (1425-1478) que definió su estructura y propagó su práctica de modo extraordinariamente eficaz. Asimismo las cofradías del rosario extendidas por todas partes por nuestros frailes constituyeron un modo eficaz de la difusión del rosario a partir de la primera cofradía fundada por el mismo fray Alano de la Roche en Douais (Francia) en 1470 y la celebérrima establecida en Colonia en 1476 por fray J. Sprenger, ya con aprobación Apostólica. El papa dominico san Pío V con la bula Consueverunt Romani Pontífices de 17 de diciembre de 1569, determina la forma definitiva del rosario actual y con una nueva bula Salvatoris Domini de 5 de marzo de 1572 instituye la fiesta litúrgica de la bienaventurada Virgen María de la Victoria, llamada poco después: Nuestra Señora la Virgen del Rosario, a celebrar el 7 de octubre, fecha de la victoria naval en Lepanto y que fue confirmada en la actual reforma litúrgica. Recientemente, el papa Juan Pablo II en su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae (16-X-2002) introdujo 5 nuevos misterios para la meditación; son los misterios de la Luz o luminosos que se centran en la vida pública de Jesús.
Es tarea urgente de nuestra Orden, por lo mismo, seguir promoviendo esta forma de oración en nuestras propias comunidades y fomentar con celo apostólico su recitación entre los fieles, acomodando y acrecentando lo antiguo con lo nuevo. Porque la recitación del rosario “nos lleva a la contemplación del misterio de la salvación en el que María está íntimamente unida a la obra de su Hijo” (LCO, n. 67 § II) y es al mismo tiempo un medio eficacísimo de promover la fe y alimentar la vida cristiana del pueblo. Como escribe Pablo VI: “Esta corona de oraciones es como un compendio excelente del Evangelio y, por lo tanto, forma extraordinaria de la piedad de la Iglesia.” (Exhort. Apost. Recurrens mensis october, 7-10-1969).
Todos los Santos de la Orden ▲ 7 de noviembre
En esta fiesta, intituida por Clemente X en 1647, recordamos con amor "a aquellos miembros de la familia dominicana que nos han precedido, dándonos ejemplo con su vida, compañía con su amistad y ayuda con su intercesión" para que "nos sintamos animados a imitarlos y se afirme el espíritu de nuestra vocación" (cf. LCO, nn. 16 y 67).
Aniversario de todos los difuntos de la Orden ▲ 8 de noviembre
Nuestra Orden, pueblo de bautizados que caminan hacia Dios entregados a la misión apostólica, habiendo celebrado el día anterior la gloriosa festividad de los hermanos y hermanas que en el cielo unidos gozan plenamente de la gloria de Cristo, en esta celebración recuerda a los que, habiéndose dormido en el Señor, ya nos precedieron marcados por el bautismo.
Aniversario de la Aprobación de la Orden ▲ 22 de diciembre
En este día toda la Familia Dominicana celebra y conmemora la fecha de aprobación de la Orden de Predicadores. Inocencio III convocó el IV Concilio de Letrán para noviembre de 1215, al cual asistió el obispo Fulco en compañía de Sto. Domingo. Los cánones X y XIII del concilio, que reservaban el ministerio de la predicación a los obispos y a aquellos en quienes ellos delegasen y prohibían la fundación de órdenes religiosas nuevas, respectivamente, supusieron un obstáculo importante para las intenciones que Fulco y Domingo habían presentado ante el papa: la fundación de una orden religiosa que, sin restricciones diocesanas, se dedicara a la predicación, tal y como venían realizando Domingo y sus frailes en el Languedoc. Sin embargo, el papa, consciente de la importancia de la obra que Domingo había puesto en marcha, le llamó y le recomendó que eligiera una de las reglas de vida religiosa ya existentes (la de S. Agustín o la de S. Benito) junto con sus frailes; y a Fulco le pidió que donase a los frailes predicadores alguna de sus iglesias, pues aún no tenían ninguna. Cumplidos estos requisitos, Inocencio III le prometió a Domingo la aprobación de la Orden.
Así, reunidos Sto. Domingo y sus frailes en capítulo, probablemente el 29 de mayo de 1216, decidieron unánimemente escoger la regla de S. Agustín como regla de vida a la vez que redactaron unas consuetudines o aplicaciones en las que se establecían una serie de observancias concretas: los tiempos para la oración comunitaria con la Liturgia de las Horas, para las comidas, para el descanso nocturno, etc... y se puso especial atención en todo lo relacionado con la predicación, como por ejemplo, la salida del convento, la dispensa del rezo coral para los predicadores y para el estudio... Por su parte, el obispo Fulco les cedió la iglesia de S. Román, en Toulouse, junto a la que construyeron un "claustro y un piso con celdas suficientemente aptas para dormir y estudiar".
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