Sería pretensión vana creernos perfectos, exactos, impecables. Tan falso y tan estéril sería devaluarnos hasta la incompetencia. Debemos encontrar las buenas cualidades que Dios puso, las fuentes de energía que nos dio. Nadie es inútil. Poseemos valor, iniciativas suficientes como para rendir y madurar. No digas «no puedo». Es tan solo cuestión de voluntad, de ilusión y diligencia
José Luis Gago, OP