Quisieramos volver hacia la infancia y empezar a vivir. Te queda, sin embargo, hacia delante, un cupo nutrido de ocasiones. Nunca es tarde. Recuerda: nunca es tarde. Debemos empezar cada mañana. Lo malo es que dejamos para nunca el paso más difícil: el primero.

No desparrames valor, tiempo y fortuna. Ábrete a la ilusión. Verás cómo las cosas, los hombres y la tierra se te hacen más gozosos. Empieza, pues, por ti.

José Luis Gago, OP