La boca paridora siembra el aire de voces repoblando la vida de razón y de ingenio. Para eso se nos da la palabra: para ser la envoltura de la entera verdad.

La verdad que elabora nuestra inteligencia debe darse a la luz tal cual es. La verdad nace sana y robusta pervive. La palabra es espada o caricia, puede herir o salvar, levantar o abatir. Por mentir, que no se abra tu boca

José Luis Gago, OP