|
Nuestra Señora de Valdeflores
Viveiro (Lugo)

In pace; Media Vita
Nuestra vida
Las Dominicas de clausura, fuimos fundadas por Santo Domingo de Guzman, de él nos dice la historia, que siempre hablaba con Dios o deDdios, consagrando las noches a la oración y los días a la evangelización.
Esta personalidad dominicana quedó proyectada en la fundación de las monjas en el año 1.206, y los frailes en 1.215.
- A nosotras las monjas para hablar con Dios
- Y a los frailes para hablar de Dios
Domingo deseaba que las monjas consagráramos la vida a la oración y a la intercesión por las necesidades de los hermanos; ya que si al orar, llamamos a Dios Padre, qué mejor que presentarle, las necesidades, los anhelos, las ilusiones, las alegrías, los sufrimientos, las esperanzas... Todo lo que somos sus hijos, y hermanos en Jesús.
Domingo nos quería, nos veía como las raíces de su árbol, nacemos se puede decir de su corazón contemplativo y apostólico, para fecundar la predicación de nuestros hermanos predicadores.
La monja dominica, es una mujer enamorad, seducida que ha hecho de Dios su centro, y que hace propios los sufrimientos del hombre de hoy. Uniéndose a Domingo en su clamor continuo ¡Dios mío!!! ¡que será de los pobres pecadores!!!!, y que hoy lo podemos traducir en el gemido suplicante: ¡¡¡qué será de tantos drogadictos!! ¡¡de tantas personas sin hogar!!, ¡¡¡de los marginados!!! ¡¡De los que sufren tantas clases de humillaciones!! …¡¡de los que no te tienen a TI!!
Con su sola existencia, la monja, recuerda a todo creyente, la exigencia fundamental de toda vocación en la fe:
- de que en nuestra vida Cristo sigue viviendo
- de como la vida es tan transitoria, pasajera, y siempre queremos más, tenemos ansia de infinito, no nos llena, lo que se nos ofrece.
- que pertenecemos al siglo futuro.
Es la necesidad de orar, de expresarnos, de hablar con quien amamos, y sabemos nos ama, con entrañas de misericordia.
Por eso la sobriedad, la ascesis, la liberación de lo superfluo, nos lleva a ser solidarios con tantos hermanos, basta recordar la cifra escalofriante de esta Europa nuestra con sus 18 millones de parados. Nuestra vocación, es una vocación universal, porque está en el corazón del mundo y el mundo lo llevamos en el corazón, orando por todas sus necesidades, la clausura no es huir de él, es abarcarlo todo. Por eso, la monja dominica, quiere hacer de su vida una entrega orante, valiéndose para ello de :
- La oración
- La austeridad
- El trabajo
- La vida en comunidad (fraternidad)
- Y de la formación (el estudio)
El lema de la Orden Dominicana es la verdad. De ahí surge la gran necesidad del estudio, para sustentar la búsqueda de la verdad, el querer vivir en verdad, el expresar esa verdad en lo cotidiano, desde los pequeños detalles del vivir en familia, ( nuestra jornada comienza a las 6 de la mañana y termina hacia las 11 de la noche) y en cada momento vivir esa fidelidad a la verdad, no por si misma, sino por ser expresión de ese amor, que es el que lo engloba todo, y nos engloba a todos en él.
La monja, respondiendo a la invitación que Dios le hace de compartir con El su vida (en nuestro caso, al estilo de Domingo), Y así como la misión de nuestro hermanos dominicos, es evangelizar, proclamar la Buena Nueva, que nos trae Cristo, la dominica se entrega en totalidad a amarle, contemplarle, invocarle, de tal manera que “la palabra que sale de la boca de Dios no vuelva a El vacía, sino que prospere y dé fruto en aquellos a quienes ha sido enviada” (que nos dice el profeta Isaías 55)
Y ella como buena enamorada, hace suyo, lo que también nos dice Isaías, "vosotras la que se lo recordáis no os deis descanso", de ahí la intercesión constante.
Esta intercesión, que se hace canto en la celebración litúrgica de las horas, nos une con el sentir diario de la Iglesia, sabiendo que son muchos los hermanos y hermanas que aun con los mismos salmos y oraciones estamos alabando al Señor, en los lugares mas distintos, en los países mas lejanos, y en todas las lenguas e idiomas.
Nuestra vida solo merece la pena, si se vive apasionadamente, como signo de ese amor de Dios que llama a cada ser humano (por su nombre) a la plenitud de vida. Si no es así, será una vida infructuosa y estéril. Todos somos convocados por ese amor, incluso aquellas vidas que parecen privadas de afecto, quienes no tienen familia, quienes viven y están completamente solos: todos, el amor no excluye a nadie. Podemos no quererlo, rechazarlo, pero Dios que es amor, no puede dejar de querernos.
E n nuestra vida, la pobreza nos invita a ser un autentico contraigo de la cultura del dinero; del consumismo, ya que el verdadero valor es el ser, no el tener. Lo que si tenemos todos, y es lo verdaderamente más importante: la dignidad de ser hijos de un Dios que nos ama y en cuanto seamos y hagamos vida nuestra, el dar a conocer a todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo esta verdad, en esa medida, iremos haciendo realidad el Reino ya en este mundo.
Por esto es hoy quizás más cierto que nunca, considerar la vida contemplativa como una vida profética. Es el vivir ya, y ahora, lo que un día haremos por toda la eternidad. Eso si, sabiéndonos pecadores, pero con gran animo; yo diría lo que contaba el Maestro de la Orden Fr. Timothy, sobre la respuesta dada por un monje cuando le preguntaron:
- ¿qué hacen todo el día los monjes?
Y él respondió,
- caemos y nos levantamos, volvemos a caer y nos volvemos a levantar.
eso sí con la confianza puesta en solo Dios, que nos conoce como somos, y nos ama.
Un día normal en nuestro monasterio
No podemos perder de vista que para la monja (como para todas las personas), el tiempo es uno de los grandes regalos de Dios, y como tal ella se lo ofrece.
"Es necesario orar siempre y no desfallecer" Lc 18,1. La Iglesia por medio de la Eucaristía y de la Liturgia de las Horas, lleva a termino este mandato del Señor. "Santificar el curso entero del día y de la noche" (Sacrosanctum Concilium, n 83-84.; participamos en cierto modo del gozo de la perpetua alabanza y del día que no conoce ocaso (O.G.L.H nº 16)
El día transcurre, siempre dejando lugar a imprevistos y sorpresas, de esta manera:
A las 6 |
Nos levantamos. |
A las 6,25 |
Rezo del Oficio de Lecturas, y oración personal. |
A las 7,35 |
Canto de los Laudes. |
A las 8 |
Eucaristía. |
A las 8,40 |
Canto de Tercia. |
A las 9 |
Desayuno. |
A las 9,15 |
Arreglo, aseo de las celdas (habitaciones). |
A las 9,30 |
Toque de campana para el trabajo (cada una va al trabajo que tiene asignado). |
A las 13 |
Toque de campana para dejar el trabajo y prepararse para ir al coro. |
A las 13,15 |
Canto de Sexta. |
A las 13,30 |
Comida. |
A las 14 |
Recreación. |
A las 14,40 |
Descanso, rato libre para descansar, leer, escribir, pasear… |
A las 15,40 |
Canto de Nona y lectura comunitaria. |
A las 16 |
Ensayo de cantos y preparación para la liturgia |
A las 16,30 |
Hora de estudio personal. |
A las 17,30 |
Preparación para los trabajos del día siguiente. |
A las 19,10 |
Rezo del Rosario, Canto de Vísperas y oración personal. |
A las 21 |
Cena y recreación. |
A las 22 |
Canto de Completas y toque de silencio profundo. |
Nuestra oración
El Oficio de Lecturas: se orienta a ofrecer a todo el Pueblo de Dios y principalmente a quienes se han entregado al Señor con una consagración especial, una más abundante meditación de la palabra de Dios y las mejores páginas de los autores espirituales Su rezo se compone de un himno, tres salmos y dos lecturas.
Los Laudes como oración matutina están dirigidos y ordenados a santificar la mañana y las Vísperas como oración vespertina, "en acción de gracias", son el doble quicio sobre el que gira el Oficio cotidiano, se celebran y son las Horas principales. Sacrosanctum Concilium - nº 89.
Tercia, Sexta y Nona son llamadas Horas Menores, son pequeños hitos, que ayudan a la oración durante el día en medio del trabajo.
Las Completas son la última oración del día, que se hace antes del descanso nocturno. Terminando el rezo de esta hora, con dos cantos de entrañable sabor dominicano, que es el canto de la SALVE, a María, poniendo bajo su protección, no solo la Orden de Predicadores, sino TODOS los Hijos del PADRE, y la Antifona a Santo Domingo, ya que él nos dejo dicho… que rogaría por nosotros ante el que es Señor y dador de todo bien, y del sumo bien que es EL.
Tras la reforma llevada a feliz termino por el Concilio Vaticano II, quiso restituir la celebración de la Liturgia de las Horas, a sus destinatarios legítimos u originarios: la comunidad eclesial, el Pueblo de Dios.
De aquí nuestro interés por compartir dicha celebración, de manera muy especial los Laudes y las Vísperas, que suelen ser los momentos más fuertes. Se les preparan los libros de rezo, para que puedan tener una total participación, tanto en el canto como en preces y demás. También la Eucaristía, de manera muy especial la dominical, que unidos los niños de la catequesis se hace una verdadera COMUNIDAD ECLESIAL, de ofrenda al PADRE, al estilo de DOMINGO, en la casa de MARÍA, la Señora del Valle de las FLORES.

Monasterio de
Ntra. Sra. de Valdeflores
27850 Viveiro (Lugo)
|