MONASTERIO DE "MADRE DIOS"
OLMEDO (VALLADOLID)
Un poco de Historia
Por el año 1.528 nació como Beaterio, bajo la advocación de Sta. Catalina, el Monasterio Dominicano de "Madre de Dios".
En el historial, un vacío de tres siglos completos que tienden un velo sobre el paso silencioso de muchas vidas consagradas que supieron vivir y morir sin ruido, sin estadísticas, pero manteniendo señero el estandarte de la gloria de Dios.
Por el año 1.830 las Religiosas habían ya abrazado la clausura y las Constituciones de la Segunda Orden.
Con la desamortización, el Monasterio, como el resto de los Monasterios españoles, sufrió un duro golpe. En este momento destaca la figura de Madre Isabel de Garcimartín, Priora del Monasterio, gran mujer, de un espíritu magnífico, como resalta del hecho de que habiendo prohibido el Gobierno la Profesión de Religiosas, se quedase sola en el Monasterio durante dieciocho años, en compañía más tarde de tres novicias, con traje de seglar.
El Monasterio se rehizo hacia el año 1.868, viniendo después, progresivamente, casi a desaparecer.
En la década de los 50 del presente siglo, la Comunidad estaba necesitada de ayuda de personal y restauración espiritual. La ayuda vino de la Comunidad de Dominicas de Daroca (Zaragoza), que envió tres monjas. Con este hecho comienza una nueva etapa de este Monasterio de "Madre de Dios".
Cabe señalar la figura de Madre Teresita Pérez de Iriarte, que vino como Priora. Alma encendida en caridad, a quien Dios puso como primera piedra de este edificio espiritual, pero a ella, dado lo prematuro de su muerte, sólo se le concedió ver los inicios de esta restauración.
Es en los años 60 cuando el Monasterio guiado como Priora por Madre Teresa María Ortega, mujer profética y con gran espíritu misionero, comenzará su expansión con nuevas fundaciones. mujer profética y con gran espíritu misionero, comenzará su expansión con nuevas fundaciones.
Haciéndose eco de la llamada del Concilio Vaticano II, de extender la vida contemplativa en países de misión, se han ido fundando distintos Monasterios Dominicanos de "Madre de Dios" en: Utuado (Puerto Rico), Benguela (Angola), Curaçao (Antillas Holandesas), Taliao (Taiwan), Añatuya (Argentina), Toumi (Camerún) Perón (Corea), Santorín (Grecia) fundado ya hacía 400 años.
Vida y Misión
Las fundaciones han brotado del don de Dios expansivo-misionero, concedido como carisma singular a este Monasterio de "Madre de Dios". Todas ellas constituyen la "Unión Fraterna", erigida canónicamente por Decreto de la Santa Sede con fecha 9 de Mayo de 1.981, dentro del ámbito de la Federación de Sto. Domingo (España).
Madre Teresa M. Ortega, de la que ya dijimos fue Priora del Monasterio en la década de los 60 hasta su morir en el año 1.972, fue la destinataria del gran carisma fundacional recibido del Señor, y que ella hizo fructificar en la geografía universal, dejándolo como herencia a sus sucesoras. Su rica espiritualidad permanece viva en todos los Monasterios.
Nuestra misión dentro de la Orden Dominicana consiste en "buscar a Dios en el silencio, pensar en Él e invocarlo" (Const. Fund.II), para que lo que nuestros Hermanos predican, dé fruto abundante.
Nuestra oración, que es lo propio de nuestra vida, tiene una doble vertiente. Por un lado la alabanza a Dios, y por otro la de interceder en favor de todos los hombres. En nuestro Coro nos reúne Cristo Eucaristía, y a sus pies, junto a la reja, tenemos el globo del mundo. Aquí están el por qué y para qué de nuestra vida: Prolongar la oración y oblación de Jesús en favor de todos los hombres.
La enamorada que no puede resistir más tiempo la ausencia del que ama. La muerte es el supremo holocausto y el último acto de ofrenda al Amor.
Esta vida de orantes se vive en un clima sencillo de trabajo humilde, de alegría, de verdad profunda, de fuerte unidad, como el resultado de una caridad ardiente. Estas cuatro palabras subrayadas son el matiz propio con el que intentamos vivir una auténtica espiritualidad dominicana.
El trabajo nos hace solidarias con la suerte de tantos hermanos que deben de esforzarse por ganarse el pan de cada día. Pero al ser "humilde" queremos decir que la supremacía se la lleva, en nuestra vida, la oración, y que la acción queda subordinada a la contemplación. Un trabajo que ocupa las manos, pero deja libre el pensamiento para unirse a Dios. Un trabajo que no nos incapacite para la interiorización.
El trabajo monástico consiste en la confección de prendas de punto. También hay hermanas dedicadas al cuidado de jardines y huerta; otras se dedican a manualidades en escayola o marmolina.
La alegría, que debe impregnar todas nuestras acciones, se hace comunicativa de modo especial en los recreos que se tienen después de la comida (una hora) y de la cena (media hora). En ellos dialogamos fraternalmente. Se comparten noticias de interés eclesial y mundial. Hay días en que la alegría se hace canto y tocamos con la rondalla. También hacemos un poco de deporte al comenzar los recreos.
Verdad profunda vivida en el trato mutuo de las hermanas, verdad que acepta la corrección fraterna hecha con prudencia y humildad de corazón (cf. L.C.M. 5). Verdad que se nos da a través de las clases diarias de formación. Verdad revisada en los Capítulos de culpas y en los equipos de convivencia dominical.
La unidad que brota de la fraternidad. Unidad en el pensamiento, en los criterios; unidad de todo y con todos, que lleva como consecuencia a la universalidad de la que se hablaba al principio.
Y como vínculo de la unidad consumada, la caridad. Manifestada en el trabajo, en la convivencia, en el silencio. Caridad que lleva a vivir la amistad, que todo lo envuelve y da tonalidad nueva y profunda de Evangelio.
Esta vida es maravillosa, fascinante, pero muy pobre para los sentidos. Toda su riqueza está en el interior.
Para adentrarse en ella es preciso una fe viva, encendida, que se adentra en el Misterio.
En el Monasterio todo es pobre, sencillo, es prolongación de la vida de Nazaret. No se buscan proezas humanas, se trata de seguir el anonadamiento de Cristo.
Como en toda la Orden Dominicana, podríamos destacar el amor entrañable que la Comunidad de "Madre de Dios" vive hacia la Virgen María. La advocación "Virgen del Sí" se ha lanzado desde nuestro Monasterio a distintos lugares de la tierra.
Ella centra nuestro día. Nuestro Monasterio está lleno de sus imágenes.
Se rezan las tres partes del Rosario, devoción típicamente dominicana.
María es una Madre que encontramos a la entrada del Monasterio porque Ella espera a la puerta. La encuentras todas las mañanas al despertar del Ave María. Se cierra el día con el canto de la Salve. Nuestra vida no se comprendería sin Ella. Y cuando llega el gran momento de la vida, al atardecer de esta pobre existencia, se canta la Salve para dar el salto definitivo a la eternidad de manos de María.
Vivimos en el tiempo, sí, pero hay en nosotros más de eternidad que de tiempo.
Tiempo y eternidad se dan cita en nuestra vida. Son distintos, antagónicos más bien. Donde termina el uno empieza el otro. Y aunque hoy vivamos en el tiempo, las raíces más íntimas del ser están atadas a la eternidad. Porque lo más noble de nuestro ser ni pasa ni envejece. Es eterno. Todo nuestro ser está hecho para el Cielo y, de algún modo, durante la vida tocamos las riberas de ese mar inmenso.
Por eso no se tiembla ante el misterio de la muerte. Morimos como una espos
La Formación
En nuestra formación se alternan las clases comunitarias dadas de viva voz con las charlas que oímos mediante cintas magnetofónicas y los tiempos dedicados a la lectura o estudio personal.
En cuanto a la materia, se trata de seguir los diferentes tiempos litúrgicos, al igual que distintos temas: Jesucristo, Vida Religiosa, Liturgia, Iglesia, Virgen María, etc.
Horario
1 de la noche |
Oficio de Lecturas. |
2 de la noche |
Descanso. |
6 y cuarto |
Nos levantamos. Aseo personal. Ducha. |
7 menos cuarto |
Laudes.
Oración privada una hora.
Tercia.
Una parte del Rosario. |
9 |
Desayuno y arreglo de la celda.
Trabajo. Durante el mismo se reza la segunda parte del Rosario. |
12 menos cuarto |
Sexta y Eucaristía.
Acción de gracias. |
1 y cuarto |
Comida y seguido una hora de recreo en común. |
De 3 a 4 |
Silencio profundo. Tiempo de descanso o libre. |
4 |
Nona y ensayo.
Lectura espiritual (estudio) o clase.
Trabajo. |
6 y media |
Exposición del Santísimo Sacramento.
Vísperas.
Oración privada una hora.
Tercera parte del Rosario.
Bendición con el Santísimo. |
8 y media |
Cena |
8 |
Recreo |
9 y media |
Completas |
10 |
Descanso |
La celebración de la Eucaristía y todas las Horas litúrgicas son cantadas.
Todos los domingos por la mañana tenemos Exposición del Santísimo y algunas tardes se dedican a la convivencia de las hermanas en varios equipos, donde con sencillez se comparten vivencias espirituales o temas de interés eclesial.
Hospedería
Aunque carecemos de hospedería como tal, si tenemos alguna pequeña estancia para que sacerdotes, religiosas o seglares puedan hacer algún día de Retiro uniéndose, si lo desean, a nuestra oración litúrgica. Tratando en todo momento de vivir lo que dice nuestra Constitución: "En las diversas relaciones del Monasterio con los que viven a su alrededor, con los huéspedes o con los que a él acuden, resplandezca la caridad que une a las monjas con todos, en su vida de retiro." (L.C.M. 14)
Publicaciones
El Monasterio ha hecho varias publicaciones de libros, escritos por Madre Teresa M. de Jesús Ortega:
- "Historia de un Sí" (traducido al italiano y al chino).
- "Sí a nuestros compromisos" (traducido al inglés).
- "Sí, Dios".
- "¿Qué dijo Dios al volver?" (sobre Sta. Catalina de Siena).
- "Canto rodado" (vida de Madre Teresa M. Ortega) por D. Baldomero Jiménez Duque.
De escritos de Madre Teresa María:
- "Trigo de su era". (Traducido al portugués)
- "Asomadas de Luz".
- "Sedienta de Eucaristía".
- "Orando entre llamas".

Monasterio "Madre de Dios"
Plaza de San Andrés 15
47410 Olmedo (Valladolid
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