INTERVENCIÓN DEL MAESTRO DE LA ORDENCuando me pidieron que dijera unas palabras hoy, enseguida le pedí a Jean Jacques que me acompañara. Esto no fue porque yo sea un perezoso y quiera hacer sólo la mitad del trabajo, sino porque creo que toda tarea dominicana debe ser compartida. Cuando el Señor envió a sus discípulos, los envió de dos en dos, nunca solos. El dominico solitario puede fácilmente llegar a pensar que él es la buena noticia, que él es la estrella. Cuando trabajamos juntos, apuntamos hacia el Señor, que nos ha enviado a los dos. Reconozco que va a ser difícil trabajar con Jean Jacques. Los franceses se han puesto muy difíciles desde el problema de las vacas locas inglesas, y se han puesto intolerables desde que ganaron tantas medallas en los Juegos Olímpicos. Pero os pido que seáis pacientes y amables con él.
También dice algo importante de cómo deseamos trabajar con vosotros, nuestros amigos laicos. Espero que trabajemos juntos, con respeto mutuo e igualdad. El Señor nos envía juntos igual que hizo con los discípulos. El laicado dominicano siempre florece mejor cuando nosotros, los frailes, aceptamos que vosotros también tenéis una misión, y que somos compañeros en esa misión. En todos los sitios a los que voy, encuentro grupos de laicos con una pasión viva por predicar. Pueden ser grupos nuevos que predican en los barrios de Ciudad de México, o grupos de laicos predicando en el Amazonas, o pueden ser grupos trabajando en las universidades, como Glasgow en Escocia.
A veces puede ser que miremos a vosotros para ayudar en nuestros proyectos, pero otras veces será al revés, y seremos nosotros, los frailes y hermanas, quienes os tendremos que ayudar en vuestra misión. De ésta forma habrá verdadera igualdad y colaboración.
Empezaré hablando durante unos veinte minutos sobre lo que esperamos recibir de vosotros. Y después, Jean Jacques hablará durante otros veinte minutos (si es capaz de hablar por tan poco tiempo), sobre lo que esperamos que vosotros recibáis de nosotros. Para darle una oportunidad de entender algo a todo el mundo, cambiaremos de idioma de vez en cuando. Aunque, después de haber pasado casi cuatro semanas en Brasil y una semana en Roma, mi castellano es más bien una mezcla de portugués e italiano.
Sed jóvenes.
La mayoría de vosotros sois jóvenes laicos. Así que la primera cosa que voy a pediros es que seáis jóvenes. Claro que hay muchas definiciones de "joven". Incluso encontré una vez un vicariado en Taiwán que usaba una definición de la palabra "joven" que ¡me habría incluido a mí! Pero eso es ya un poco absurdo.
Empiezo con la idea de "juventud" porque me parece a mí que para la Orden de Predicadores uno de los mayores retos con el que nos enfrentamos es el mundo de la juventud. ¿Cómo podemos predicar la buena noticia a los jóvenes hoy? Necesitamos vuestra ayuda para descubrir las formas y palabras correctas.
Me da la impresión que el mundo de la juventud ha cambiado radicalmente en su forma de ver las cosas de hace veinte años. Yo me crié en un momento cuando había una fuerte polarización entre la izquierda y la derecha, conservadores y progresistas. En muchos países los jóvenes no se ven como parte de esta división. Esto se puede mostrar como un enigma o un problema para la gente de mi generación. Vosotros tenéis una percepción y unas preocupaciones distintas. Las provincias que reciben muchas vocaciones en la actualidad parecen ser aquellas en las que dejamos que los jóvenes sean jóvenes, donde nos negamos a imponeros nuestras disputas y batallas.
Por lo tanto, lo primero que os digo es: Sed jóvenes, y ayudadnos a descubrir junto con vosotros cómo podemos predicar el evangelio entre la juventud actual. Muchos de los jóvenes están sedientos de Dios, y tienen una gran generosidad y están muy abiertos. A pesar de esto, muy frecuentemente la Iglesia y demás instituciones son suspicaces. ¿Cómo podemos anunciar la Buena Nueva del Evangelio en términos que tengan sentido en este nuevo mundo?
Sed laicos.
La segunda cosa que tenemos que recibir de vosotros es el hecho de que la mayoría de vosotros sois laicos. No queremos que vosotros creáis que sois mitad miembros de una orden religiosa, mitad frailes o mitad hermanas. Os necesitamos porque sois laicos y por esa razón aportáis algo maravilloso y valioso.
Una de las alegrías del capítulo general fue la presencia de dos laicos españoles, Rosa María García González y José Llópez Barbera. Aportaron mucho al capítulo. Nos sorprendió descubrir que iban a tener un bebé. ¡Esto lo descubrimos antes de darnos cuenta de que estaban casados el uno con el otro! Creo que ha sido la primera vez que un miembro del Capítulo General ha estado embarazada. Esto añade una dimensión totalmente nueva a la Familia Dominicana. José y Rosa María aportaron toda la experiencia de concebir un niño, de nacimiento, de ser padres a nuestra predicación del Evangelio. Recuerdo qué momento tan bonito fue para la comunidad dominicana de Cambridge cuando nació un bebé ahí.
¿Cómo podremos predicar el evangelio en su plenitud si no está arraigado en esa experiencia que algunos de vosotros tenéis, pero nosotros no, de matrimonio y paternidad, sexualidad y fertilidad?
Pero también aportáis toda la experiencia y sabiduría de los laicos. Éstas pueden ser de varios tipos. Recuerdo conocer un grupo de dominicos laicos en Benin, formado por prisioneros políticos. El grupo se había formado en la prisión. ¡Pensad en todas las revelaciones que esto nos podría aportar !
Uno de mis grupos de laicos dominicos preferidos lleva una comunidad de leprosos en la Filipinas. De hecho, la mitad de los hermanos de esta comunidad son leprosos. Frecuentemente llevan un hábito, y recuerdo qué orgulloso me sentí cuando los vi llegar para participar en un encuentro de la Familia Dominicana en Manila. Nos aportaron una experiencia que ninguno de nosotros conocía. Otro grupo de laicos en Filipinas gestiona en la actualidad un hospital muy profesional.
Una de las nuevas formas de predicar que yo creo que es muy importante es la del Internet. En mayo tuvimos una reunión de todos los hermanos y hermanas que estaban interesados y adiestrados en este campo. Pero fue muy importante el que tuviéramos a dos personas laicas quienes también asistieron y aportaron su pericia personal. Uno de ellos era un amigo americano mío, que es director de tecnología para la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico), el otro era un dominico laico noruego, Jan Frederick Solen, el cual es ahora director de nuestro equipo de coordinación para la predicación en Internet. Es la primera vez, que yo sepa, que un laico ha estado a cargo de una nueva misión de predicación en la orden.
Una de las nuevas e interesantes iniciativas es la apertura de un Café de Internet, por un dominico francés, Remi. Será un lugar donde la gente joven podrá ir, charlar, estar por ahí y beber café cibernético.
Creatividad.
En tercer lugar, diría que ¡necesitamos vuestra creatividad! Una de las cuestiones que les suelo proponer a mis hermanos durante mis visitas es ésta : ¿Cómo podemos comunicar la Buena Nueva en esta sociedad? ¿Cómo podemos sobrepasar las barreras de la incomprensión y la hostilidad? No es suficiente para los predicadores ponerse en el púlpito los domingos y decir unas cuantas palabras. Eso puede llegar a los que son cristianos, pero ¿qué pasa con aquellos que nunca vienen a la iglesia?
Cuando los hermanos primero llegaron a Guatemala, en tiempos de Las Casas, rechazaron la protección del ejército. Aceptaron ser los evangelizadores de esta nueva zona, pero con la condición de que pudieran ir solos. Sabían que el evangelio no puede ir respaldado de espadas. Pero se encontraron con que cada vez que iban a las montañas a predicar el evangelio, eran matados. ¿Cómo podían alcanzar a esta gente para compartir con ellos la Buen Nueva?
Lo que hicieron fue componer canciones que trataban de Cristo. Les enseñaron estas canciones a los mercaderes indígenas, que eran los únicos que podían andar con libertad por aquellas montañas. De esa forma, los mercaderes viajaban de un poblado a otro, cantando canciones sobre Cristo. Más tarde, los hermanos podían ir a predicar. ¡El camino había sido preparado mediante canciones! Esa parte de Guatemala aún se llama Vera Paz, porque los misioneros fueron allí pacíficamente. Luego llegaron los soldados y mataron no sólo a los indios sino que también a los hermanos que los defendían.
¿Cómo podemos penetrar en el mundo de la juventud? Puede que sea menos peligroso, pero requiere la misma cantidad de imaginación. La canción también puede ser un camino. Estoy pensando en el grupo de rock croata Los Mensajeros de la Esperanza.
Este año unos hermanos nuestros de Irlanda, Gavin Byrne e Ian Callanan ganaron premios por sus composiciones musicales. La canción que ganó el primer premio fue compuesta por Gavin y tocada por músicos que pertenecen al Dominican Youth Council. ¡Me dicen que Tricia Nolan hace maravillas con el violín y el piano! Gavin también está componiendo una obra de la Pasión para escenificarla en Tallaght el año que viene. Necesitamos vuestra imaginación para pensar en formas de romper la indiferencia del mundo y llegar a los jóvenes, los que rechazan a Cristo. Necesitamos toda vuestra creatividad, como músicos, poetas, artistas, toda la creatividad de vuestro sentido del humor.
Me gusta distinguir entre la imaginación y la fantasía. Vivimos en un mundo de fantasía, como forma de escapar del mundo. Este año, la gran obsesión en América es una película que trata de invasiones de extraterrestres del espacio exterior. "Independence Day" es una de las películas más popular hechas hasta la fecha. La gente se refugia en fantasías sexuales, fantasías de destrucción del enemigo, fantasías de grandeza...
El contrario de la fantasía es la creatividad. Ésta no pretende escapar del mundo, sino que lo transforma. El demonio quiere seducirnos con fantasías, pero Cristo nos invita a compartir en el más creativo de todos los actos, ¡el de la muerte y la resurrección! Por eso los predicadores siempre hemos sido gente creativa. Hemos tenido pintores desde la época de Fra Angelico hasta Kim, un dominico coreano de hoy. Tengo un enorme cuadro de Kim colgado en mi despacho en Roma, y siempre me fascinan las reacciones de la gente cuando lo ven. Me podréis decir lo que pensáis cuando vengáis a verme en Sta. Sabina. Necesitamos poetas, como Paul Murray, necesitamos realizadores de cine, bailarines, periodistas, acróbatas, payasos, deportistas. Necesitamos imaginación para hacer llegar la Buena Nueva a la gente.
Espero que durante estos días tengáis algunas ideas locas sobre cómo predicar hoy. Más vale tener cinco ideas locas y encontrar una que pueda funcionar, que no tener ninguna.
Necesitamos que nos perturbéis.
¡Necesitamos que perturbéis nuestras vidas! Si trabajamos con jóvenes laicos, pondrá nuestras vidas patas arriba. Encontraremos que querréis hablarnos cuando queremos echar la siesta, que estropearéis el silencio de nuestro día libre, que cuestionaréis nuestras ideas, desafiaréis nuestras presunciones. ¡Necesitamos amigos que hagan esto por nosotros!
La vida religiosa es un ideal maravilloso, y cuando entramos en la Orden estamos llenos de idealismo y generosidad. Hemos venido para dar todo lo que tenemos y todo lo que somos. Estamos dispuestos a ir a la China o a la luna. Frecuentemente, según nos vamos haciendo más viejos, vamos sentando la cabeza y queremos nuestras pequeñas comodidades y una vida tranquila. Entonces, la señal verdadera de amistad será que os atreváis a desafiarnos y recordarnos los sueños y la generosidad que nos trajeron a Domingo en principio.
Espero que nos desafiéis cuando nuestra predicación sea demasiado superficial, cuando digamos lo que no queremos decir y nos refugiemos en palabras fáciles sin significado. Espero que nos desafiéis cuando demos respuestas sistemáticas porque hemos dejado de pensar. Entonces es cuando necesitamos amigos como vosotros que no dejéis que lo hagamos.
¡Nosotros también os desafiaremos! ¡Puede ser que Jean Jacques diga algo sobre eso!
Necesitamos vuestro coraje.
Hace falta coraje para ser un predicador. Puede que sea el coraje necesario para hablar del evangelio en una sociedad hostil e indiferente, o podría ser el coraje físico para enfrentarse a la muerte. Necesitamos vuestro coraje no porque nos falte a nosotros, sino porque necesitamos todo el coraje que podamos encontrar en este momento.
Muchas veces me ha impresionado el coraje de nuestros hermanos y hermanas en estos últimos años. Os daré dos ejemplos, pero detrás de ellos hay cientos más. He estado recientemente en el norte de Brasil, en el estado de Para, en las fronteras del Amazonas. Ahí uno de nuestros hermanos, Henri Burrin des Roziers, trabaja de abogado. Lucha por los derechos de los campesinos locales, que fueron motivados a mudarse ahí por promesas de tierras, y se encontraron con que los grandes terratenientes se lo quitaron todo a la fuerza. Muchas veces los campesinos son esclavizados, y una vez que han acabado su trabajo los fusilan. A veces guisan sus cuerpos y se los dan a los cerdos. Cualquiera que organiza la resistencia es fusilado. Los cuatro últimos líderes del sindicato de este pequeño poblado han sido fusilados. Henri lucha en todos los casos. Vive con otro sacerdote, que denuncia estos hechos en público en cada ocasión. El número de muertos ha disminuido, pero las amenazas de muerte hacia Henri y Richardo han incrementado. Ahora les han sido asignados guardaespaldas de la policía federal, pero como es la policía federal la que hace la mayoría de las matanzas, esto no es seguro. Podrían seguir predicando.
Pienso en el coraje de un joven dominico suizo que se ha ido a Ruanda como maestro de novicios. Didier se queda ahí sin saber lo que podría ocurrir.
Pienso en un hermano francés, Jean Pierre, que está en Argelia. Cuando los fundamentalistas fusilaron a dos religiosos que llevaban la biblioteca local, de inmediato se ofreció voluntario para sustituirlos.
Pienso en el coraje de innumerables hermanas que he conocido y que viven en los barrios de las ciudades de Latinoamérica , en medio de la violencia día tras día.
Pienso en el coraje de los dominicos laicos que guardaron viva la tradición de la orden en Rusia durante los años de comunismo, y quienes formaron las primeras nuevas vocaciones de hermanos.
Ahí van algunos pensamientos sobre lo que espero que nos deis.