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El Capítulo de Providence |
Por su importancia para nosotros, miembros del MJD, hemos querido incluir como tema central de nuestro boletín, un resumen, y posterior valoración, de las Actas "Provisionales", que nos han llegado, del Capítulo General Electivo de los frailes celebrado en Providence este verano. Concretamente, sobre el documento que hace un análisis de La Orden, La Familia Dominicana y la relación de éstas con el Movimiento Juvenil Dominicano.
El documento se divide en dos partes: primero hace un análisis de lo que es "Orden de Predicadores" y de lo que es "Familia Dominicana", y, posteriormente, realiza las exhortaciones pertinentes para la misión común. Como ambas partes de las actas nos afectan, haremos un resumen y valoración de las dos.
En el prólogo de dichas actas, se hace un especial énfasis en los siguientes puntos:
No obstante, el Capítulo reconoce la existencia de ciertas dificultades en el seno de la Familia Dominicana:
A continuación, las actas del Capítulo, nos hacen una clara distinción entre lo que es Orden de Predicadores y Familia Dominicana.
Queda por tanto clarificado en el Capítulo General de Providence que los laicos del M.J.D. no somos parte de la "Orden de Predicadores". Y a nuestro modo de ver, no lo seremos mientras no hagamos un compromiso formal ante el Maestro de la Orden. La cuestión que nos toca ahora reflexionar a nosotros es si queremos o no hacer ese compromiso formal. Cómo sería la forma jurídica de realizarlo es otra cuestión que nos plantearemos cuando decidamos qué es lo que queremos hacer.
Dado
que sí somos Familia Dominicana y sí nos sentimos llamados
y reconocidos por la Orden a la misión de la predicación, la pregunta
es ¿ necesitamos de un vínculo jurídico y de un compromiso formal
para ser fieles al carisma de Domingo?.
Si algo tenemos claro desde el MJD, es que no somos sólo un grupo de laicos jóvenes (que por cierto, cada vez somos menos "jóvenes", el tiempo pasa, cuestión esta que también debemos plantearnos), sino que nos constituimos en comunidades horizontales con frailes y hermanas, sin distinción y disfrutando de nuestras diferencias como riqueza y pluralidad. Pues, aunque jurídicamente unos sean parte de la Orden y otros no lo seamos, la realidad es que, además de que la Familia Dominicana sí cuenta con nosotros, en nuestras comunidades del MJD, estudiamos, oramos y tenemos una misión común. Por lo que somos comunidades que, sin vivir juntos bajo el mismo techo, nos sentimos comunidad de Dominicos y Dominicas. Y esa identidad no la vamos a perder. No queremos ser sólo unos grupos de laicos. Ese es el espíritu del MJD.
Las ventajas de hacer un compromiso formal con la Orden, serían varias, pero fundamentalmente que se eliminaría esa ambigüedad que a tantos preocupa, que nos vendría bien para evitar la subjetividad y el libre albedrío de la gente que entra y sale de nuestros grupos o comunidades sin tomar opciones serias, que nos daría más seguridad dentro de la Orden por si algún día alguien se cuestiona nuestra identidad dominicana, que nosotros mismos podríamos organizarnos "ad intra", y que nos sentiríamos más reconocidos. En definitiva, pondríamos seguridad jurídica al estilo de vida que ya estamos llevando. Pero algunos inconvenientes también existen, y eso es algo que debemos sopesar.
La forma jurídica de realizar ese compromiso es algo que de momento no debe preocuparnos. Dejemos estas cuestiones a los juristas, que son quienes mejor conocen las leyes y la ductilidad que éstas tienen. La ley no es el impedimento. Pero sí que hay que buscar una fórmula donde quepamos, dentro de la Orden, los laicos del MJD, y donde podamos seguir viviendo al mismo nivel con los frailes y hermanas; pues esto es lo que otorga identidad propia al Movimiento Juvenil Dominicano.
Desde luego, el documento reafirma lo dicho en el Capítulo de Bolonia. Somos Familia Dominicana, y esto es algo por lo que hemos de seguir trabajando, y más si tenemos en cuenta nuestra desventaja. Nosotros, con nuestras vidas no liberadas, con los trajines de este mundo, somos los que debemos demostrar que somos "dominicos", y eso se hace desde el día a día respondiendo responsablemente como de nosotros se espera. Son muchas las personas que han luchado durante años para que el M.J.D tenga su sitio dentro de la Familia Dominicana. Ahora nos toca a nosotros responder.
Pero nuestra respuesta debe darse tras una reflexión pausada, seria y teniendo en cuenta todas las posibilidades. Los cambios nunca llegan de hoy para mañana.
El siguiente punto, del documento que estamos analizando, es un conjunto de exhortaciones y recomendaciones, tanto para los frailes como para el resto de la Familia Dominicana. Así el Capítulo:
Exhorta a los frailes e invita a las demás ramas de la F.D a un cambio de mentalidad que estreche más nuestros vínculos fraternos. Y a los frailes en concreto, a acoger con generosidad a las familias, matrimonios y jóvenes para trabajar juntos en misión.
Exhorta a todos los miembros de la F.D. a vivir la misión de predicación en un clima de fraternidad, diálogo y libertad, porque para ser realmente una familia de predicadores –dice Fr, Timothy Radcliffe-, debemos de reconocer la autoridad de unos para con otros.
Puesto que todavía no es posible reunir una comisión representativa de cada una de las ramas de la Familia Dominicana a escala internacional, el Capítulo exhorta al Maestro de la Orden a alentar el trabajo conjunto de los promotores de Familia Dominicana y a seguir propiciando encuentros y reuniones de coordinación con las otras ramas de la Familia.
Renuevan las exhortaciones del Capítulo de México para que se constituya a escala nacional y/o provincial, una conferencia integrada por los Superiores Mayores de los religiosos/as, por el Presidente del Consejo de las Fraternidades Laicales, y por los Representantes de los otros grupos de Laicos, con el fin de intercambiar informaciones y proyectos, y de favorecer así la colaboración y la misión común. Esta conferencia no tendría poder de jurisdicción sobre las entidades que la componen. La Conferencia deberá crear un Secretariado de Familia Dominicana y definirlo.
Se recomienda a los organismos de colaboración de Familia Dominicana que se tenga en cuenta la forma de compartir económicamente los costos. Que se celebre un día anual de la Familia Dominicana con el objetivo de hacer memoria de nuestra misión común. El Capítulo propone como fecha la del 7 de noviembre en la que se celebra al Fiesta de Todos los Santos de la Familia Dominicana, o en torno a ella.
Siguiendo las recomendaciones de la Asamblea de Manila, el Capítulo de Providence exhorta a los frailes e invita al resto de la Familia Dominicana a emprender nuevos gestos de solidaridad y a asumir juntos los siguientes objetivos:
Se recomienda a los miembros de la Familia Dominicana que, juntos, hombres y mujeres, asuman el ministerio de la predicación en temas como la familia, los valores sociales, el sentido cristiano de la economía y de la política, la formación de los jóvenes y en la elaboración y ejecución de programas de radio y televisión.
Por
último, el Documento sobre la Familia Dominicana del Capítulo
de Providence, se alegra por la vitalidad creciente de tantas Fraternidades
Laicales y por la aparición de nuevos grupos de laicos por todo el mundo,
aunque, dice el Capítulo, que a veces existe una preocupación
de que estos nuevos grupos estén dejando al margen a las Fraternidades
Laicales, si bien, añade el Capítulo, no puede haber rivalidades
porque las Fraternidades Laicales tienen un papel irremplazable en la Orden,
y cada uno de estos grupos vive, a su modo, los valores dominicanos básicos
de oración, estudio, comunidad y predicación en diferentes ámbitos.
Se alegra también el Capítulo por las iniciativas que están llevando a cabo la Organización Internacional de las Hermanas Dominicas Internacionales. Agradece a los organizadores de la Asamblea Internacional de la Familia Dominicana de Manila y a la Familia Dominicana de Filipinas todos los esfuerzos realizados. Agradece al Promotor General de la Familia Dominicana el "Catálogo de experiencias de colaboración en la Familia Dominicana".
El Capítulo recomienda encarecidamente a los frailes que acompañen diligentemente a los laicos dominicos, en beneficio de ellos y de su misión, y que tengan la apertura generosa para acoger la riqueza que ellos les brindan desde la diversidad de su condición laical.
Como requisitos para el reconocimiento de los nuevos grupos de laicos dentro de la Familia Dominicana, el Capítulo de Providence recomienda a los frailes, basándose en las sugerencias de Capítulo de Bolonia, los siguientes puntos:
También se recomienda al Promotor General del Laicado Dominicano que:
Y, concretamente, sobre el MOVIMIENTO JUVENIL DOMINICANO, el Capítulo de Providence hace las siguientes declaraciones:
1. El Capítulo asume íntegramente las declaraciones e intenciones acerca del MJD que se hicieron en el Capítulo de Bolonia.
Ante todo este tipo de exhortaciones dirigidas a los Frailes, no cabe otra reacción que la sorpresa, por lo menos de la que suscribe este artículo, pues los miembros del MJD vivimos nuestro compromiso cristiano y dominicano desarrollando una vida comunitaria horizontal y compartida de igual a igual con los frailes y hermanas, que forman parte de la comunidad como uno más, no como alguien que "acompaña a los laicos". Es cierto que el principio del proceso es de "acompañamiento", pero cuando el grupo va dando pasos y asume ser y sentirse Comunidad, los frailes y hermanas pasan a ser un miembro más de la misma. O por lo menos, así se vive desde nuestro Movimiento.
Este tema no es nuevo para nosotros, miembros del MJD. Como afirma el Capítulo, son algunas las dificultades que han surgido con respecto al mismo, y, seguramente, esto ocurre porque no hemos sabido transmitir claramente nuestro sentimiento comunitario. "Comunidad" no necesariamente implica vivir juntos/as bajo un mismo techo, que también; sino que significa ser co-responsables de nuestra misión dominicana compartiendo oración, trabajo, estudio, predicación, bienes, tristezas y alegrías. Y todo esto desde la comunidad para poder revertirlo en nuestro caminar diario fuera, y al mismo tiempo, dentro de ella.
Sin embargo, si a los religiosos/as que pertenecen al MJD se les ha cuestionado por mantener un "doble vínculo" con la Orden, a los laicos se nos ha considerado como "la cantera" de las Fraternidades Laicales. Pues bien, no es por aquí por dónde sentimos nuestro camino. Admiramos, respetamos y nos sentimos unidos a las Fraternidades Laicales, pero nuestro anhelo de SER Comunidad de hermanas, frailes y laicos/as, no nos permitiría constituirnos como Fraternidad Laical.
Con respecto al "doble vínculo" de los religiosos/as miembros del MJD, pensamos que las divergencias surgen cuando se mira la pertenencia al MJD como algo incompatible con el estilo de vida religioso. Desde el MJD no entendemos por qué de esto surge un problema. Más bien lo vemos como un beneficio para toda la Familia Dominicana, pues la realidad es que en nuestras comunidades, oramos, estudiamos, predicamos y vivimos al estilo de Domingo en Familia Dominicana. Es posible que ese sea el siguiente paso a dar: cambiar la denominación de nuestro Movimiento, o crear una segundo escalón bajo la denominación de "Comunidades de Familia Dominicana" (por sugerir algo). En cualquier caso, pensamos que tanto la denominación como los problemas suscitados son lo de menos. Lo importante es que estamos haciendo camino juntos en misión. Y eso es lo que nos impulsa para seguir adelante con nuestro pequeño gran sueño.
Por otra parte, es comprensible que todo este asunto preocupe a los miembros de la Orden, pues en relación con los siglos que tiene la Orden, el MJD constituye una novedad, y lo cierto es que las novedades no siempre traen cosas buenas. Es lógico, que genere desconfianza. No obstante, somos conscientes de que no podemos tirar la toalla. En nosotros está demostrar a toda la Orden que queremos ser parte de ella. Y si tenemos que demostrarlo, lo haremos, pero lo haremos de una manera responsable. Por ello, es importante que abramos un periodo de reflexión personal y comunitaria dentro de nuestro Movimiento Juvenil Dominicano donde nos preguntemos, qué queremos, cómo queremos vivirlo y qué estructura vamos a darle.
Con respecto a las recomendaciones que los frailes hacen desde su capítulo a la Familia Dominicana, es importante que las estudiemos en nuestras comunidades para concretar la forma de llevarlas a cabo. Cada uno desde su ciudad, provincia o a escala estatal. Es importante que sepamos responder a todas estas exhortaciones en la medida de nuestras posibilidades, pues no tendría sentido estar reivindicando una vinculación más fuerte con la Orden, si después no trabajamos con ilusión; y en definitiva, es a esto a lo que nos sentimos llamados como dominicos y dominicas, a hacer de Dios el centro de nuestras vidas siguiendo el ejemplo de Domingo.
| Autor: | Maite Moreno i Fabra (MJD El Levantazo) |