C. G. de Ávila 1.986

 

LAS FRONTERAS DEL CAPÍTULO DE ÁVILA (1.986)


Aunque han transcurrido ya cerca de 13 años desde el Capítulo General de Ávila, las fronteras que se definieron allí por aquel entonces no han dejado de resonar en muchas de las conversaciones (por no decir todas) que mantenemos muchas veces sobre la misión dominicana. Pero al igual que la misión dominicana, las fronteras no pueden considerarse de manera aislada. Si la misión dominicana viene alimentada desde la propia vida dominicana centrada en la comunidad, la oración y el estudio, y como fruto y culmen de esa vida, las fronteras vienen incluidas dentro de un contexto de reflexión que se produce en cada capítulo dominicano y en este caso en concreto en cada Capítulo General. Nuestra constante reflexión gira en torno a las siguientes preguntas: ¿Cómo podemos predicar hoy, en nuestro tiempo, el Evangelio? ¿Dónde es más necesaria nuestra presencia e inserción como dominicos/as? ¿Quienes han de ser los protagonistas de nuestra función esencial y característica: la predicación?

Convento de los Dominicos en Avila Responder estas preguntas no es cuestión fácil, pero también supone el apasionante reto de perfilar en, desde y para cada momento y lugar las prioridades que permitan a nuestra predicación ser lo más fecunda y profética posible y en definitiva hacer cada día un poco más palpable el Reino de Dios. Precisamente la palabra prioridad nos marca el contexto en el cual debemos considerar las Fronteras de Ávila. Estamos hablando de la misión de un carisma que se encarna en una Orden que hoy por hoy tiene una presencia universal. Estamos hablando de un carisma que presenta una vigencia y actualidad impresionantes en su servicio al mundo y a la Iglesia, prueba de ello es la vitalidad de la Orden de Predicadores que sigue siendo referencia válida para tantas y tantas personas en el seguimiento de Jesús de Nazaret.

En los últimos 25 años, los distintos Capítulos Generales han venido marcando las prioridades de la misión de la Orden para tratar de esbozar algunas respuestas a las preguntas anteriores, siguiendo la tradición de la Orden de discernir desde el Evangelio los signos de los tiempos y dar sentido a nuestra predicación desde las coordenadas espacio-temporales. En 1977, el CG de Quezon City propuso 4 prioridades en las cuales contextualizar nuestra predicación: 1) la catequesis en culturas y lugares alejados de la fe cristiana; 2) el diálogo cultural desde la filosofía y la teología con las culturas, sistemas intelectuales, movimientos sociales y tradiciones religiosas ajenos al cristianismo histórico; 3) Justicia y Paz, análisis crítico de las causas de la injusticia y praxis evangélica en favor de la liberación y promoción integral del hombre; y 4) inserción en los MCS (medios de comunicación social) de la Palabra de Dios.

Estas 4 prioridades siguen estando vigentes como referencia de contextualización de la misión de la Orden, si bien los posteriores CG han ido retocando o completando estas prioridades en función de las necesidades marcadas por el paso del tiempo, así como la apertura de nuevos horizontes que requerían una nueva toma de postura por parte de la Orden. Así pues, si los CG de Walberberg (1980) y Roma (1983) retocan levemente y confirman la importancia de asumir esas 4 prioridades, es en Ávila (1986) donde parece retomarse con fuerza el tema y se tiende a aterrizar esas prioridades marcando el dónde de la misión dominicana con las famosas fronteras.

Las Fronteras de Ávila son las siguientes:

1.- La frontera entre la vida y la muerte.- El gran reto de la justicia y la paz en el mundo.

2.- La frontera entre la humanidad y la inhumanidad.- El gran reto de los marginados.

3.- La frontera cristiana.- El reto de las religiones universales.

4.- La frontera de la experiencia religiosa.- El reto de las ideologías seculares

5.- La frontera de la Iglesia.- El reto de las confesiones no católicas y las sectas.

Fue Edward Schillebeeckx quien afirmó que "un dominico hace aquello que los demás no hacen". Esta célebre afirmación encuentra resonancia en el contexto de las fronteras. Los dominicos y dominicas tenemos como ecosistema preferencial aquel donde la fe cristiana no ha llegado aún o donde no tiene todavía la fuerza necesaria, es decir los lugares frontera que conocen situaciones donde personas no disfrutan las condiciones mínimas para desarrollarse plenamente como tales, y por tanto dificultan la culminación del proyecto de felicidad que Dios quiere para todos los hombres y mujeres a lo largo de la historia.

En 1989, el de Oakland retoma de nuevo el tema de las prioridades y hace una especial mención a la opción por los jóvenes (O; 68,2) porque "ellos son el futuro de la sociedad, de la Iglesia y de la Orden" (algo que sin duda tiene su origen en los documentos previos del CG de Ávila que incluyen 2 bellísimas aportaciones a la opción de la Orden por los jóvenes y el laicado).

El CG de México (1992) vuelve a poner un acento especial en la opción por el diálogo ecuménico e interreligioso, la Justicia y la Paz y los MCS, subordinándolos a una idea principal: la inculturización del Evangelio. La opción por los pobres es nuclear en nuestra evangelización y ésta ha llevarse ante cualquier cultura, tanto las geográficas marcadas por la distintas realidades de los pueblos, como las ideológicas (mención especial a las consideradas fruto de la postmodernidad).

Caleruega (1995) no es una excepción en cuanto a que opta por profundizar en las prioridades marcadas por capítulos anteriores, aunque introduce un enfoque nuevo basado en 3 dimensiones de la vida dominicana: pobreza (como opción voluntaria, libre, sencilla -de sencillez no de facilidad- e indispensable para predicar la Justicia y la Paz), itinerancia (no sólo espacial, implica también movilidad social, cultural, ideológica y económica) y diálogo (como apertura y disposición para adaptarse en nuestra búsqueda de la verdad, venga de donde venga(*)).

El último CG de Bolonia (1998) ha reafirmado con especial interés las mismas prioridades adaptándolas a situaciones que se dan en nuestros días respecto a las que se daban antes: Justicia y Paz (Chiapas y tantos otros lugares con sus rostros de dolor), diálogo interreligioso (especialmente con el Islam), misiones ad-gentes (llevar el Evangelio a tierras y gentes que por diversas razones no lo conocen todavía) y MCS (Bolonia define Internet como un nuevo país a evangelizar que nos ofrece infinitas nuevas posibilidades y ¿cómo no?, una gran cantidad de retos).

Los últimos años han venido marcados por una tendencia a centrar los esfuerzos no tanto en marcar prioridades sino en encarnarlas con la máxima fidelidad posible. No faltan voces que proclaman que debería ponerse un freno al ritmo de los Capítulos Generales en cuanto a su periodicidad ya que no se ha hecho sino comenzar a poner en práctica lo que dice uno y... ¡ya nos encontramos en puertas del siguiente! Esta situación no parece tener fácil solución pues se ve rodeada por otros factores (como la duración del mandato del Maestro de la Orden vinculada a la celebración cíclica de los CG y otros que no vienen al caso). Sin embargo, lo que no acaba nunca es nuestra necesidad de adaptarnos y renovarnos cada día para ser capaces de ser testigos del Evangelio en cada lugar del mundo y en cada momento de nuestras vidas y de la historia. Es decir, en 5 palabras: ser dominicos aquí y ahora.
 
 
 

Cuestionario

1.- Desde vuestra realidad personal o de grupo, ¿qué entendéis por frontera?

2.- La misión dominicana, ¿ha de buscar su lugar en las fronteras o éstas han de ser reconocibles en cualquiera de nuestras misiones? ¿Qué relación existe entre frontera e inserción?

3.- ¿Las misiones de nuestros grupos son realmente "de frontera"?

4.- ¿Podemos encontrar realidades de frontera en nuestras realidades cotidianas? ¿O las fronteras son situaciones que
se producen en lugares lejanos y países del Tercer Mundo?

5.- ¿Las fronteras se plantean desde nosotros hacia afuera o es la Orden de Predicadores sujeto y objeto al mismo tiempo de esa misión de fronteras?

6.- ¿El concepto de prioridad de la misión se entiende como algo exclusivo o bien como algo preferencial?

7.- Nuestro mundo (y los jóvenes no somos una excepción) vive en una profunda atmósfera de secularización y de indiferencia ante la idea de Dios en cualquier aspecto de sus vidas. ¿Ha de ser el testimonio ante los demás (en especial los jóvenes) nuestra prioridad en la misión y vida de nuestros grupos y comunidades?

8.- Algunos grupos de MJD (tanto a nivel nacional como internacional) tienen acceso a MCS (principalmente emisoras de radio). ¿Qué importancia damos a estos medios como comunicadores de la Buena Nueva que somos? ¿Qué papel ocupa la internet como MCS en pleno auge como elemento de difusión de lo que somos y vivimos? ¿Sabemos aprovechar todos los recursos a los que tenemos acceso?

9.- Leyendo las 5 fronteras de Ávila, ¿cómo nos posicionamos ante ellas tanto a nivel personal como de grupo?
 
 

Bibliografía

1.- Actas de los distintos Capítulos Generales desde Quezon City 1977 hasta Caleruega 1995. Éstos son: Walberberg (1980), Roma (1983), Ávila (1986), Oakland (1989), México (1992).
Podéis acceder a ellos de 2 formas: a) a través de Internet  (idym.op.org) y b) solicitándolas a los frailes de vuestro entorno inmediato.

2.- Espiritualidad Dominicana. Ensayos sobre el carisma y la misión de la Orden de Predicadores.
Felicísimo Martínez Díez, OP. Colección "Vida y Misión". Ed. Edibesa. Madrid, 1995. (especialmente págs. 74-90; 128-129; 189-191).
 
 

Algunas sugerencias para reflexionar este "Tema Central"

 
1.- Aunque el título del "Tema Central" es "Las Fronteras de Ávila", fácilmente habrás comprobado que nos referimos en modo más general a las prioridades de la Orden (como un marco más amplio y global donde situar las Fronteras).

2.- Este "Tema Central" no puede leerse de manera literal, la auténtica dimensión de las prioridades y de las fronteras es hacernos de manera honesta, tanto a nivel personal como comunitario las preguntas hechas al final del primer párrafo para tratar de darnos y dar respuestas desde nuestra realidad de hoy. Por eso, sea quien sea el lector de este "Tema Central", esté o no por encima del nivel de profundidad con que se trata aquí el tema, no ha de pasar por alto que estas preguntas son una constante de nuestra vida dominicana. Es decir, este "Tema Central" pretende ser punto de reflexión para todos (no sólo miembros del MJD) y marco de formación para quien así pudiera considerarlo.

3.- Si bien se ha hecho mención especial a la referencia espacio-temporal de las prioridades y fronteras, no podemos dejar de lado que todo procede de un manantial común: la vida dominicana y sobre todo la encarnación de ésta con sus aciertos y errores por partes de tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia. Uno de ellos, Tomás de Aquino puede ser reconocido 7 siglos después en lo más profundo al mismo tiempo que en la vanguardia de nuestra reflexión. En este texto lo podemos reconocer en la cita del CG de Caleruega 95 marcada con (*).
 
 
 

Agradecimiento.

 Gran parte de este tema central está basado en un pequeño folleto anónimo que resume las prioridades de la Orden en los últimos años. Quienquiera que sea y donde quiera que esté su/s autor/es/as, ¡muchas gracias!