Una experiencia en El Salvador

 

Desde estas tierras madrileñas, a las que hace tan sólo dos semanas que he regresado, os quiero mandar un fuerte abrazo. También así, os doy la oportunidad de que me expreseis la bienvenida, y es que uno también necesita sentirse querido...
Por ahora no hago mucho, aunque como buen chico que soy ya me he incorporado a la vida del grupo de MJD-Atocha que es al que pertenezco y estoy además haciendo algunas que otras chapucillas...

De momento os escribo sólo para transmitiros algunas impresiones después de mi corta estancia de once meses en El Salvador,  más concretamente en San José Las Flores, un pueblo del departamento de Chalatenango.


La experiencia ha sido muy buena y personalmente me ha ayudado a descubrirme a mi mismo de un modo más profundo y a reafirmar la fe que tengo en el Evangelio de Jesús, y la esperanza en que juntos podamos ser piezas de un cambio. Vienen las Navidades y me asusto cuando veo en las calles adornos de Navidad que utilizan más bombillas de las que en todo San José Las Flores podría haber contado, o cuando veo las calles atestadas de gente regalos. ¡Qué mareo...!

Lara me contaba el otro día que en su  facultad se armó l0 veces más jaleo porque el Madrid ganó al Vasco de Gama que cuando se pedía la extradición para juzgar a Pinochet. Y es que tenemos que ser muy conscientes de lo que de verdad nos priva e intentar buscar soluciones para la verdadera conversión.

En Las Flores, se organizan como comunidad de gente y tienen un Directiva Comunal que vela por los intereses de toda la comunidad. En relación a esto, una de las cosas que he vivido este año es la experencia de pensar en el plano de lo social (de la sociedad), antes que en el plano de lo individual. Antes de satisfacer mis únicos intereses, o los de un grupo concreto, ver si es lo más apropiado para la comunidad, para el resto de la sociedad. En esta sociedad en la que vivimos se nos enseña precisamente lo contrario, y Jesús no es esto lo que practicó. Jesús trata de despertar en sus discípulos una conciencia comunitaria.

En ese tiempo estuve trabajando con la hermana Teresa, una de las hermanas de la comunidad de Religiosas de La Asunción que acompañan a la gente en Las Flores, ayudándoles en todo el papeleo que es necesario hacer para conseguir y justificar proyectos de desarrollo de las ONGD's.

Esto me ha llenado también de esperanza porque he podido comprobar que hay gente que se preocupa por los demás, que hay organizaciones solidarias que funcionan, y no sólo mandando dinero a las zonas de marginación y pobreza del Sur, sino preocupándose de que sea utilizado en proyectos humanos que van a socorrer verdaderas necesidades de la gente y en proyectos de verdadero desarrollo local, ofreciendo al mismo tiempo asesoramiento y ayuda incondicional al desarrollo de los mismos y siempre actuando desde valores de profundo respeto por la persona y por su cultura.

Con todo ya os podéis imaginar cómo  me sentó ver el famoso anuncio de la Pepsi, en el que, a mi modo de ver, se desvirtua el sentido tan profundo de solidaridad que deben tener las organizaciones que trabajan en cooperación para el tercer mundo, ofreciendo a los consumidores el aplaca conciencias de la solidaridad barata que no precisa del cambio de actitudes personales ni de la participación en las estructuras de cambio o del conocimiento verdadero de las situaciones de marginación y pobreza. (Cuanto ni menos el contacto último con estas situaciones que también se dan en nuestras "lujuriosas" ciudades).

No se si hay momentos en los que todo se ve un poco negro. Ojalá que seamos capaces de entender y poner en práctica todos los valores que el Evangelio nos presenta. La puerta de la Orden se nos ha abierto ya de un modo expreso. Teniais que vernos a mi y a Lara éste agosto cuando recibimos en Las Flores la noticia de puño y lettra de Miguel Peiro. Ahora nos queda seguir trabajando en o que somos.

Un fuerte abrazo y besos para todos.

 
 Autor:  Juan Manuel Oviedo Valencia (El Levantazo)