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Relaciones entre hermanos y hermanas |
Saludos a todos, antes de nada. No me gustaría que me tildaran de maleducado por no saludar. En este escrito me gustaría plantear un tema al que llevo dando vueltas desde el pasado Encuentro Nacional, y que he vuelto a observar en el Encuentro Internacional en Italia. El tema no es otro que las relaciones que mantenemos todos como miembros de la Familia Dominicana. Quisiera comentar mi opinión respecto a dos puntos diferentes.
Primero, me
gustaría aludir a las relaciones que mantenemos nosotros, miembros en general
del MJD. Resulta un poco chocante comparar la disponibilidad, alegría y fraternidad
que derrochamos en nuestros encuentros (de cualquier tipo), con nuestro compromiso
diario en el MJD. Y no quiero decir que no nos interese, simplemente que somos
un poco "dejaillos" y necesitamos que nos estén moviendo continuamente. Creo
que deberíamos cuestionar nuestra corresponsabilidad en lo que nos interesa:
comisiones, asambleas, participación en el boletín... Me cuesta creer que quien
a un nivel tan elemental no responde esté dispuesto a embarcarse en un camino,
mucho más radical y exigente, como es el Evangelio.
El segundo punto que quería sacar a colación tiene que ver con los religiosos. Me llamó la atención la poquísima cantidad de religiosos asistentes a nuestro Encuentro Nacional, por no comentar la ausencia total de religiosas; acompañado esto de las relaciones ambiguas que se mantienen, y que he podido observar, cuando coinciden religiosos y laicos en reuniones y encuentros varios; aunque me gustaría también apuntar que siempre hay excepciones. ¿Estáis seguros religiosos/as de que habéis superado vuestros prejuicios y veis a los laicos como iguales en el caminar dominicano, de que vuestra opción religiosa no es más auténtica que la de ellos?. Es paradójico que en una pareja, en el trabajo de un laico, haya problemas y crisis; sin embargo, y afirmando, como se afirma, que las crisis no son algo negativo y que ayudan a crecer, cuesta ver que un religioso/a comparta las dificultades y crisis de su vida con un laico. ¡Hermanos!, por ser débiles no sois peores religiosos, más bien al contrario. Incluso esto sería muestra de que realmente caminamos como hermanos y no somos desconocidos que se encuentran porque ahora está de moda compartir momentos entre religiosos y seglares.
No me gustaría
hacer mucho énfasis en este aspecto, pero este tema me obliga a cuestionar el
nivel de implicación de los religiosos, en este caso concreto, en el MJD. Parece
ser que si no están en un rol de "dirección espiritual" no saben estar. Hasta
ahora era normal que cualquier actividad mayoritariamente laical estuviera supervisada
por algún miembro consagrado. Gracias a Dios, eso ha cambiado. Sin embargo,
ahora es lo contrario, con la buena intención de no invadir el terreno del laico
hay una tendencia a la desaparición, como si realmente no nos fuéramos necesarios,
como si no fuera posible la convivencia del seglar y del religioso en el ámbito
más natural de la existencia humana como es la convivencia.
No es mi intención herir a nadie, ni siquiera criticar por criticar, simplemente que nos planteemos cómo son nuestras relaciones como hermanos y hermanas, y cómo nos situamos unos con otros. Dejando sitio, claro está, a la espontaneidad y sorpresa propias de nuestro caminar humano. Un gran abrazo a todos.
| Autor: | Ricardo Redondo (El Levantazo) |