Una experiencia pascual

 

Llevamos tiempo juntándonos para soñar, para orar, para vivir, para divertirnos;  para convencernos, como Nicodemo, de que podemos "nacer de nuevo". Llevamos tiempo intentando labrar un camino en el que quepa más gente, para que seamos más los dispuestos a luchar y a denunciar aquellas cosas que no hacen bien a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo.

¿Qué nos ha unido?, ni nosotros lo tenemos claro. Lo que sí es cierto es que nos morimos por vernos, por encontrarnos una vez más, por escucharnos, por estar cerca de aquellos que en algunos momentos lo pasan mal. Por eso, hemos celebrado la Pascua juntos varias veces, nos hemos comprometido con realidades marginales otras tantas, hemos convivido y hemos querido que siempre Jesús de Nazaret fuese nuestro motivo, nuestra excusa, el sello que nos uniera.

Ante la necesidad de empaparnos unos de otros, ante la urgencia de andar el camino que un día marcó el Señor Jesús, queríamos dar más, apostar más, comunicar lo vivido, porque estamos convencidos de que "lo que no se da se pierde".
Por eso mismo quisimos replantear la forma, la manera y el modo de celebrar que Jesús moría y el Padre lo resucitaba.

Nuestro sueño viene siendo desde siempre el de ser una comunidad cristiana, que como tal, además de formarse sea capaz de salir fuera de sí para dar todo lo posible. Es por ello, por lo que decidimos este año celebrar la pascua en dos pueblos de Jaén, Villardompardo y Escañuela. Éramos 22 jóvenes que veníamos desde Valencia, Barcelona, Madrid, Ávila, Granada, Jaén, Sevilla  y Salamanca y nos proponíamos dos cosas fundamentales:

En primer lugar tener una experiencia de comunidad, para lo cual nos dividimos en dos grupos, cada uno de los cuales residía en cada uno de los pueblos. Pudimos experimentar, aunque sólo fuese por cuatro días, lo que significaba compartirlo todo: desde la oración de la mañana hasta la preparación de la comida. En cada comunidad preparábamos las celebraciones con el pueblo. Esto nos posibilitó conocer la forma de vida propia de la gente del sur. La experiencia de celebrar la pascua con ellos nos resultó muy enriquecedora, más que por lo que aportábamos por lo que recibíamos de ellos.

En segundo lugar queríamos seguir profundizando por medio de la reflexión en el significado de la pasión y Resurreción de Jesús. Para ello dedicábamos las mañanas. Nos reuníamos todos los jóvenes en uno de los pueblos donde pudimos reflexionar, compartir y orar juntos.

El resultado de la experiencia ha sido muy interesante, por lo que os animamos a que os unais a nosotros en futuros encuentros.

 
 Autor:  Antonio Luis Ferreira Siles, op