CURSILLO SOBRE LA VIDA CONTEMPLATIVA DOMINICANA HOY
AL CELEBRAR LOS 800 AÑOS DE LAS MONJAS
POR SOR MARÍA SOLEDAD RUBÍN DE CELIS O.P
Uno de los objetivos de la celebración de estos 800 años de vida de la Orden, y concretamente de las Monjas Contemplativas Dominicas, ha sido –y es- a nivel comunitario, profundizar en el sentido de nuestra vocación y misión en la Iglesia; hacer memoria de nuestras raíces y revitalizar la vivencia de nuestra vocación.
Para ello nos propusimos ir a la fuente de nuestra vocación para dejarnos convocar de nuevo por el Señor, y para revivir la experiencia de su llamada.
Del 17 al 19 de septiembre estuvo con nosotras, Sor María Soledad, que fue maestra de novicia de tres monjas de la Comunidad en Torrente. Compartió con nosotras sus intuiciones y su deseo compartido por cada una de vivir en fidelidad a Jesús aquí y ahora, según el proyecto de Santo Domingo.
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Las Charlas
Partiendo del relato del libro del Éxodo:
“Dijo Moisés: déjame ver, por favor, tu Gloria”.Él le contestó “Yo haré pasar ante tu vista toda mi BONDAD y pronunciaré delante de ti el Nombre de Yahveh...pero mi Rostro no podrás verlo, porque no puede verme el hombre y seguir viviendo.
Luego dijo Yahveh:”mira, hay un lugar junto a Mí; tú te colocarás sobre la peña, y al pasar mi Gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que Yo haya pasado .Luego apartaré mi mano, para que veas mis espaldas; pero mi rostro no se puede ver”Ex 33, 18-23
Nos centramos en lo que es y significa “La hendidura de la peña” y en el deseo de ver el Rostro de Dios, que es el auténtico anhela todo contemplativo y contemplativa; anhelo que sin duda está presente en el corazón de toda criatura humana, que tiene hambre y sed de Él.
La cita de San Agustín en la que nos recuerda que, Él nos hizo para Él y no descansaremos hasta descansar en Él, sirvió de marco junto al texto del Éxodo.
Nos presentó a Moisés es como el prototipo del hombre que desea ese encuentro vital con su Dios al que busca, llama, incluso grita en el colmo de su hambre, para que le muestre su gloria.
Moisés, el contemplativo que fue capaz de cargar con el peso de todo el pueblo, y responsabilizarse de él, como una exigencia de Dios que le había convocado y enviado: La amistad con Dios entraña un compromiso mutuo: se saben amigos. Existe una Alianza.
Nos invitó a la luz de la experiencia de Moisés a plantearnos si realmente respondemos a nuestra vocación.
Nos lanzó una pregunta:
¿ESTAMOS CUMPLIENDO LA MISIÓN PARA LA QUE NACIMOS Y QUE LA ORDEN ESPERA HOY?
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Insistió en que nuestro tiempo nos reclama:
1ª-Que seamos predicadoras para nuestros hermanos
y que
2ª-Vivir el Evangelio dando una respuesta DE ENTREGA TOTAL
Nos recordó que Ser Predicadoras, requiere una verdadera vida de contemplación, basada en la fidelidad al Evangelio de la Gracia.
Moisés buscaba a Dios con pasión de enamorado. Lo necesitaba. Ansiaba el encuentro con Él. Puso la tienda fuera del campamento para poder disfrutar de su intimidad: sólo con su Dios. Hablaban como dos amigos.
Y por eso Dios le dijo cómo:
“Hay un lugar junto a mí...” Ex 33,21
¿No es ese “lugar” nuestra vida contemplativa Dominicana?.
“Tú te colocarás.” Ib
Luego, es Dios quien actúa: “te pondré en la hendidura de la peña y te cubriré con mi Mano.”Ex 33,22
La Comunidad seguía con atención y
entusiasmo las reflexiones de Sor María Soledad, que en más de una
oportunidad fueron comentadas
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Nos invitó a preguntarnos qué significa para nosotras vivir en esa “Hendidira de la Roca, como contemplativas. Y nos animó a mirar a Moisés que se dejo introducir en la soledad de la roca y pudo ver pasar toda su Bondad.
Al deseo ardiente de VER SU ROSTRO, Dios responde a Moisés de este modo:
“Yo haré pasar ante tu vista toda mi BONDAD” Ex 33,19
Como contemplativas, ante el grito de verle, de contemplarle, Él nos responde “haciendo pasar ante nosotras TODA SU BONDAD”.
Ø ¿Qué significado tiene esto en la vida real de cada una de nosotras, de nuestras Comunidades?.
Ø ¿Estamos sensibilizadas para captar la BONDAD que dimana de su Presencia VIVA Y OPERANTE EN EL MUNDO?
San Juan de la Cruz sabía mucho de esto y lo canta bellamente:
“Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura, y yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de su hermosura”Cántico espiritual, Canción V. S Juan de la Cruz
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A continuación centró su reflexión en Jesucristo: El Dios que nosotras predicamos es EL PADRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
Un Dios que nos ha regalado una vida nueva, brotada de la hendidura de su propio Corazón.
Jesús se dejó “romper” para darnos cobijo y seguridad .Él es quien ha puesto su mano (¡su mano llagada!) para que la vista de la grandeza de Dios no nos aniquile.
Él mismo, su Humanidad, es esa mano que nos cubre y aprieta fuerte para mantenernos firmes en la peña cumpliendo fielmente nuestra misión de “centinelas”,de predicadoras de la Buena Noticia.
Somos pues testigos privilegiados de su Bondad: Él la ha hecho pasar ante nuestra vida para que podamos mostrar que nosotras mismas somos obras de esa misma Bondad.
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Finalemnte nos recordó que Moisés no es más que una pálida figura de quien es EL GRAN ORANTE, EL CONTEMPLATIVO DEL PADRE, EL INTERCESOR MISERICORDIOSO.
Jesús también pidió la Gloria a su Padre, para poder glorificarle:
“Yo te he glorificado en la tierra llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.” Jn 17,4ss
Su obra fue ese : DAR A CONOCER A SU PADRE. Esa fue su predicación. Su persona era el retrato fiel del Padre: “Quien me ve a mí, ha visto al Padre”, dirá a Felipe.
Como contemplativas, esa es también nuestra obra a realizar: que quien nos vea, pueda contemplar a JESÚS.
Agradecemos a Sor María Soledad su entrega y su palabra fraterna y evangélica, y confesamos que la invitamos a predicar unos ejercicios a la Comunidad. Esperamos su respuesta.