RETIRO COMUNITARIO
EL ROSTRO DE JESÚS
Como cada mes la comunidad tuvo su día de retiro el miércoles 26 de septiembre.
Nos centramos en la persona de Jesús, y a partir del Evangelio de la vocación de Leví, dejamos que Jesús pasara por nuestra vida para hacer memoria de su llamada.
Leví inmediatamente lo dejó todo y le siguió, y además le ofreció un banquete: Lo invitó a su casa.
Quisimos centrarlo en lo que es y significa seguir a Jesús, por quien vale la pena dejarlo todo; en lo que significa invitarlo a nuestra casa, al propio corazón y dejar que en él anuncie la salvación.
Nos detuvimos en la figura de Jesús orante, que tenía necesidad de momentos de oración para estar con el Padre; y en Jesús "hermano de sus hermanos".
Ambas dimensiones nos señalan un camino: Jesús es modelo, pero además nos invita a la identificación con Él: No basta tener una buena doctrina y conocerle intelectualmente, es necesario sintonizar con su corazón, amarle, y a partir de ahí profundizar en su conocimiento.
Jesús arrastraba tras de sí a muchos, porque "hablaba con autoridad". Todo un desafío.
Dejamos constancia de la oración que introdujo nuestra jornada, y damos gracias por poder ir a la fuente a beber del agua que salta hasta la vida eterna y nos ayuda a continuar caminando.
ORACIÓN
Señor Jesús, haznos abiertos y confiados,
pacíficos y llenos del gozo de tu Espíritu.
Haz de esta tu familia, una comunidad entusiasta,
que sepamos cantar la vida,
vibrar ante la belleza y estremecernos ante el misterio;
que sepamos manifestar la soberanía del amor
que se manifiesta en el servicio atento y desinteresado,
que es capaz de dejarlo todo para que el otro viva.
Haz que llevemos la fiesta en el corazón,
aunque sintamos la presencia del dolor en el camino,
porque sabemos que Jesús es el viviente y el resucitado
que ha vencido el dolor y la muerte.
No permitas que nos acobarden las tensiones,
ni que nos asfixien los conflictos que puedan surgir entre nosotros,
en la sociedad, en tu Iglesia,
porque contamos siempre, en nuestra debilidad,
con la fuerza creadora y restauradora de tu Espíritu.
Pasa por nuestras vidas, Señor,
y atráenos a Ti, como lo hiciste con Domingo, con Leví y tantos otros.
Renueva tu alianza en nuestros corazones,
y haznos capaces cada día de dejarlo todo para seguirte a Ti,
único Señor de nuestras vidas.
Pasa por nuestra historia y haznos reflejos de tu amor,
predicadores de la gracia y la verdad, testigos de tu Evangelio,
para que el mundo crea y te confiese
como su Dios y Señor..
Amén
“Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos y le dijo: `Sígueme.” Él dejándolo todo se levantó y le siguió.
Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y los escribas murmuraban diciendo a los discípulos: “-¿Porqué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?” Les respondió Jesús:”- No necesitan médicos los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a la conversión a los justos, sino a los pecadores”.[1]