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El estudio en la
espiritualidad dominicana es parte de la contemplación. Es actitud
permanente de búsqueda de la Verdad, cuya mediación es el hombre, la
verdad de Dios y de las relaciones de Dios con su criatura. El estudio y
lo estudiado no es propiedad de nadie; la dinámica es devolver la
Verdad, entregarla, darla a conocer. Existe el riesgo de hacer del
estudio un "Poder", de allí que cabe preguntamos "¿Cómo lo damos?"
Tres aspectos
son importante considerar: en primer lugar el estudio no está
restringido a la mera sistematización y a elucubraciones mentales, sino
más bien va orientado a humanizarlo desde la compasión. En segundo lugar
exige investigar con cierto rigor que nos permita conocer, buscar,
acoger, confrontar y devolverlo estudiado; y en tercer lugar está
impregnado de un profundo celo apostólico. Al respecto se enfatizaron
algunas ideas centrales que procuramos señalar en lo siguientes puntos:
1. El estudio es
un derecho de todos (de allí el hecho de liberamos de la idea que "la
mujer no es para el estudio, es un espacio creativo, de crecimiento y
desarrollo personal; nos empobrecemos, no nos recreamos al dejar de
estudiar. Es encarnado, parte de un DESDE y es PARA compartido en la
predicación y la contemplación. A partir de esto surge la inquietud, que
a nivel de Familia Dominicana exista un fondo internacional de apoyo
para el Estudio, y plantear proyectos de estudio comunitario y
desarrollo de los hermanos laicos.
2. Es por encima
de todo una disciplina humana (académica o no) que educa a pensar,
evaluar las corrientes del tiempo y orienta a dar respuestas humanas
desde la fe y con sentido crítico. De esto se desprende que el estudio
está al Servicio de la Vida (sin entramparse al gusto de acumular
conocimientos) , por lo tanto no hay que perder tiempo en lo que no "es
vida". Es un acto colectivo vivido desde la solidaridad.
3. El Servicio a
la vida es el elemento clave para la predicación; debe ir acompañado de
la experiencia de Dios y abierto a los diferentes y cambiantes momentos
de la historia humana; un estudio que mendique la Verdad que hay en la
realidad, mi los hombres y en Dios. Es la parte ascética de la
espiritualidad dominicana, importante de rescatar, en un momento en que
la vida religiosa ha puesto más acento en el trabajo que en el estudio;
y se ha valorado en función a la cuantía del mismo. Esto es un error,
más aún, cuando como mujeres no nos darnos el espacio gratuito del
Estudio y nos movemos siempre en función del trabajo.
4. También es
una actitud permanente de búsqueda de la verdad, parte esencial de la
contemplación que a la vez es compartir (dar y recibir) en gratuidad, en
una dinámica de dinámica de revisión y conversión constante. Traducir
Mejor el termino "búsqueda de la verdad es decir "búsqueda amor a la
realidad, al contesto en el que se vive; es caminar y estudiar con la
verdad. Los desafíos van por el lado de una mayor exigencia de
potenciar, los espacios ganados por la mujer, el diálogo
interdisciplinar en la familia dominicana y un trabajo seno con los
medios de comunicación, es decir preparase en esto último para dar y
devolver la experiencia de Dios.
5. El estudio es
algo que de alguna manera también se ha prostituido, se ha ido
devaluando en el mundo Neoliberal (la competencia, el triunfo, ser
alguien) ... ¿Desde dónde estudiamos? ¿Porque y para qué? ... Es
Importante ubicarse, tomar posición. El estudio se nos da desde los
sencillos ... ¿Quiénes son ellos? ... ¿Cuánto tiempo pasamos con ellos?
El estudio va de la mano con la contemplación,' con el trabajo, la
pobreza, la justicia y es manantial de esperanza... ¿Cómo el estudio
rompe las fronteras internas?, ¿Cómo nos abre a la comunión y vence
distancias de tiempo, historias, mentalidades para entrar a la
fraternidad, la comunión del Espíritu y la universalidad? Por un lado
hay toda una tarea de sistematizar la experiencia y por otro lado la
exigencia de sacar de las entrañas, desde donde nos duele la vida para
ir creando.
6. El estudio
nos humaniza, nos hace más conscientes de nosotros mismos y de los
otros; y nos compromete a ayudamos a crecer. Nos abre a los demás, nos
abre los ojos; y nos permite tener un juicio crítico de nuestras propias
estructuras internas, conectándonos a la realidad pudiendo también
descubrir en ella las trampas del sistema y las estructuras que la
sociedad y la iglesia poseen. Pero también nos lleva a descubrir las
necesidades de las personas y grupos; por lo tanto es un responsabilidad
personal y comunitaria.
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