Discernimiento Vocacional
 

¿Señor, qué quieres de mí?

 


¿Cómo saber a qué me llama Dios?


 

I.      Lo primero es, sin duda, ponerte en actitud

De “escucha atenta”:

 

“Habla, Señor que tu siervo escucha”

 

 

 


 

 

 

 

Es necesario buscar espacios y tiempos para orar.

Para descansar en Dios y

abandonarte en sus manos.

 

 


 

 

 

La oración y el silencio es el tiempo y el espacio privilegiado para que su voz resuene….

Para que su Palabra te interpele…

Para que su presencia te seduzca

 


 

 

 

 

La oración y el silencio

te dan la oportunidad de “estar a solas” con tu Dios y de disfrutar de su presencia y de su AMOR.

 

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