Crónica de la celebración del 18 de mayo
 

"ARDER E ILUMINAR"

 

La Comunidad de Monjas Dominicas del Convento de Santa Clara de Manresa, celebró los 800 años de fundación de las monjas, arropadas por unas 300 personas allegadas a la comunidad y por miembros de diferentes religiones presentes en la Ciudad.

 

La Periodista Pilar Goñi de la Cadena SER abrió el acto dando la bienvenida a todos y anunciando que se haría memoria de la historia de las monjas, dejando abierta una serie de preguntas, que quedarían respondidas al final del acto, por los gestos y las palabras:

¿tiene sentido hoy la vida contemplativa?

Santo Domingo ¿volvería a fundar un monasterio?

¿lo fundaría en Manresa?

 

La Priora de la comunidad, Sor Juana Mari, dio la bienvenida a los presentes colocando un cuadro de Santo Domingo que presidiría el acto, y agradeciendo la presencia de todos los que de una forma u otra acompañaban a la comunidad, animándola a reavivar la llama de la vocación en el seno de la Orden y de la Iglesia.

 

 

A dos voces se fue haciendo un recorrido por la historia de la Orden: El joven Domingo de Guzmán con su Obispo Diego que en misión real, toman contacto con los cátaros y los albigenses, y con la realidad de los legados pontificios: unos vivían la ortopraxis y otros la ortodoxia. Los cátaros, eran austeros y pobres; se sometían a auténticas mortificaciones que atraían la admiración de muchos, pero vivían sin libertad bajo el peso de una conciencia dualista que además, veían pecado en todas partes. Éstos pretendían imponer por la fuerza sus costumbres y se declaraban enemigos de los que no vivían conforme al estilo pobre de Jesús.

 

Por su parte, los obispos y la Iglesia, padecían a causa de la decadencia de sus costumbres y el escándalo de la riqueza. Intentaban imponer la palabra por la fuerza, cuando sus vidas dejaban mucho que desear.

 

Lo grave de la situación es que existían entre ambos un autismo absoluto, y siendo incapaces de escucharse, estaban enfrentados.

 

Domingo de Guzmán con paciencia, escucha, observa, dialoga, predica, interpela y se deja interpelar.

 

Llegados a esta parte del relato, en el que se evocaba la noche en la que Domingo y el hospedero “dialogaron”, Sor Pilar encendió una lámpara de aceite a los pies del cuadro en el que Domingo va a predicar, queriendo indicar que en el diálogo con “el otro” que también tenía sed de Dios y de la verdad, se hizo la luz. Tomó la luz de un cirio que había en el centro del escenario.

 

El relato era acompañado por cantos del Grupo SOM-HI, jóvenes que se reúnen en el Convento.

 

 

 

 

El relato continuó evocando el diálogo de Domingo y Diego con los legados pontificios en el que los invitaban a predicar desde la pobreza y la austeridad “Con los pies descalzos salgamos a predicar”.

 

Se recordó que la coherencia de Domingo despertó la inquietud en un grupo de mujeres cátaras que habían recibido el consolamentum, y que vivían en una especie de conventos cátaros. Éstas al pedir el ingreso a la fe de la Iglesia, que no tenía estructura para acogerlas, vinieron a ser el primer convento de Dominicas Contemplativas de la Orden, de modo que la vida de las monjas es el fruto del diálogo entre la doctrina y la vida, y quedó plasmado en esta primera “casa de predicación” donde serían formadas y acompañadas por Domingo.

 

 

Hacer camino juntos

 

Llegados a este punto, y mientras se cantaba un canto que decía:“Toma mi mano amigo, toma mi mano hermano, y juntos haremos camino, y encontraremos la paz, y todos seremos hermanos”, un miembro de cada religión, se acercó a una monja y juntos encendieron de una única llama, que estaba en el centro, unas velitas. El gesto terminó con el canto y todos cogidos de la mano. Fue especialmente emocionante y la asamblea se puso de pie para aplaudir.

 

       

         

 

   

 

         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con un tono realmente emotivo, se explicó la misión de las monjas hoy. Transcribimos lo dicho:

 

 

La misión de las monjas hoy

 

Hoy, como el comienzo, nuestra misión fundamental se orar por la humanidad, y a base de contemplar a Dios en la oración, contemplar el mundo con los ojos que Dios contempla el mundo y las personas: con amor y respeto.

 

Esta contemplación, nos pone en contacto directo con nuestros hermanos y hermanas, los hombres y mujeres, con sus necesidades, con sus anhelos, también con sus esperanzas y alegrías.

Las Monjas sabemos por experiencia que desde la CONTEMPLACIÓN, desde la oración y el silencio, que empapan nuestra jornada, nace la fuerza que nos empuja a dar aquello que recibimos: espacios de paz y serenidad; confianza en que estamos en buenas manos, sentido de la gratuidad; hospitalidad. Acogemos a todo el mundo, con el mismo espíritu que nos sentimos acogidas y amadas por Dios, y por todos los que Él ha puesto en nuestro camino, por vosotros.

 

Nuestra plegaria cobra sentido en cada rostro, en cada hermano y hermana, en las diferentes realidades...

 

Hacemos camino con todos los que llaman a nuestra puerta y que buscan ayuda, consuelo, compartir la amistad, la vida, la sed de Dios. Haciendo camino desde la proximidad y la amistad.

 

La luz de la Verdad que todos buscamos, tiene muchos colores, mucha claridad, y resplandece más y mejor, cuando la compartimos....

 

Nuestras casas, nunca se llamaron Monasterios, -en los monasterios viven los solitarios-. Santo Domingo quería que los Conventos fueran casas de predicación, dónde las hermanas viviendo en fraternidad, a base de fijar la mirada en Dios, de buscar la verdad, de amar, se volvieran incandescentes, transformándose en luz con su vida. Quería comunidades en el corazón de las Ciudades, porque la luz que se enciende ha de iluminar a todos, y nunca se ha de esconder. La luz se nos da para compartirla. Por eso, queremos que nuestra casa esté siempre abierta, que siempre nos encontréis disponibles, y que en nosotras encontráis hermanas: mutuamente nos necesitamos... Todos nos podemos ayudar.

 

Queremos que nuestra casa sea casa de todos vosotros, y que en ella, al menos podáis encontrar paz y reposo. La paz que tanto necesita nuestra humanidad, y que desde nuestra pobreza, queremos construir y os queremos ofrecer.

 

De un tiempo a esta parte, en el seno de la iglesia escuchamos muy a menudo la queja de que la juventud ha marchado, que las iglesias están vacías, que la gente no se apunta, que la estructura no da para más... Y esto genera muchas desazones y desvelos.

 

Nosotras, no estamos ajenas a esta situación, pero creemos que los acontecimientos nos hablan, y que si permanecemos atentas, podremos descubrir los caminos que se abren ante nosotras con una infinidad de posibilidades nunca imaginadas.

 

Estamos convencidas de la fidelidad de Dios, que no nos deja, y que nos da siempre la oportunidad de descubrir caminos nuevos para avanzar con libertad.

 

Desde hace unos años la iglesia pide a las familias religiosas, que vuelvan a sus raíces, al espíritu que las hizo nacer, y que bebiendo de la fuente, se dejen llevar por el Espíritu.

 

Nosotras hemos nacido del diálogo con la sociedad y la cultura, con personas de diferentes religiones, que por caminos diversos buscaban a Dios, buscaban la humanización de la vida y la paz... Trabajaban por construir el Reino. Por eso no ha de extrañar a nadie que continuemos en diálogo: un diálogo que nos enriquece, nos da vida.

 

Creemos que nuestro servicio más importante, es ofrecer espacios de encuentro personal con Dios y con uno mismo, y acompañar desde nuestra vida contemplativa, a que todos los que buscan el bien y la verdad con rectitud y pureza de corazón, la encuentren.

 

Creemos, hoy más que nunca, que la fraternidad ha de ser expresión de nuestra oración: si seguimos a Jesucristo, no nos podemos cerrar a la realidad de la humanidad... Él se hizo uno de los nuestros, y desde un domicilio humano, amó con pasión humana y divina... Esto es lo que queremos hacer... Y esto no caduca nunca, tenía sentido antes y lo tiene ahora.

 

En una sociedad que busca, nosotras queremos dar testimonio de nuestra fe, porque creemos en los cielos nuevos y la tierra prometida, que ya han empezado, donde habitan la justicia y la paz. Y desde esta fe queremos decir, que pese a las dificultades, Dios es fiel y su luz brilla y se hace presente cuando superando nuestras diferencias, nos sentimos hermanos y trabajamos juntos por un mundo mejor.

 

  

         

        

 


 

MATERIAL INTERRELIGIOSO

 

El Grupo de diálogo interreligioso que se reúne en el Convento, celebraba sus 10 años de existencia, y quiso unir este festejo, ofreciendo a la Comunidad, la edición de un estuche que contiene un CD con los cantos de los jóvenes que han acompañado los encuentros interreligiosos; un DVD con entrevistas a personas de diferentes religiones y encuentros, muchos de los cuales se realizaron en el Convento; un libro para trabajar este material en las aulas, y una conferencia de Fr. Martín Gelabert O.P sobre Religión y humanización.

 

       

 

Este material fue presentado por Mossèn Marcel·lí Carreras y la profesora Marta Mingot, que juntamente con Sor Lucía Caram y Rafa Chirivella, son autores del mismo. El material está en catalán y quiere ser una herramienta para trabajar el diálogo interreligioso y los valores de la paz, el respeto, la verdad, en las aulas y con grupos de jóvenes.

 

    

      

 


 

PALABRAS DE LAS AUTORIDADES DE LA GENERALITAT Y DEL AYUNTAMIENTO

 

Seguidamente la Directora General de asuntos Religiosos de la Generalitat de Catalunya, que asistió al acto en representación del Presidente, D. José Montilla, agradeció a la Comunidad el trabajo que hace, los 800 años de vida y ofreció la ayuda y el soporte del Gobierno que ella representaba. Se evidenciaba un tono de amistad y cariño sincero hacia las hermanas.

Para concluir el acto, el Alcalde de la Ciudad, Josep Camprubí, dirigió unas palabras en las que agradeció la posibilidad de participar en este acto, de hacer un alto en el camino en medio de unos días ajetreados de Campaña electoral, para escuchar y sentirse bien. Valoró el trabajo de la Comunidad y la voluntad de contribuir al entendimiento de las personas. Sus palabras están en la web Josep Camprubí - Manresa.

 

Terminado el acto, los participante pudieron celebrar con las hermanas un pequeño refrigerio en el Patio Central del Convento.